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lunes, 21 de octubre de 2013

Sergio Olguín en Vivaldi Libros Bar





Sergio Olguín

Nació en Buenos Aires en 1967 y estudió Letras en la universidad de esa ciudad. Trabaja como periodista desde 1984. Fundó la revista V de Vian, y fue cofundador y el primer director de la revista de cine El Amante. Ha colaborado en los diarios Página/12La Nación y El País (Montevideo). Es jefe de redacción de la revista Lamujerdemivida y responsable de cultura del diario Crítica de la Argentina. Editó, entre otras, las antologías Los mejores cuentos argentinos (1999), La selección argentina (2000), Cross a la mandíbula (2000)y Escritos con sangre (2003). En 1998 publicó el libro de cuentos Las griegas (Vian Ediciones) y en 2002 su primera novela, Lanús, reeditada en España en 2008 (Andanzas 647). Le siguieron Filo (2003, Tusquets Editores Argentina) y las narraciones juveniles El equipo de los sueños (2004) y Springfield (2007), traducidas al alemán, francés e italiano. Oscura monótona sangre mereció el V Premio Tusquets Editores de Novela, según el jurado, por la magnífica resolución de una trama de obsesión y doble moral, de pasión y conflicto social, en la que se ve envuelto el protagonista, un hombre dispuesto a traspasar todos los límites por una relación inconfesable. En 2013 publicó La fragilidad de los cuerpos (Tusquets Editores Argentina).

Fuente de la información: Tusquets Editores Argentina.

sábado, 5 de octubre de 2013

Almudena Grandes, “El tema más importante para escribir literatura erótica es el deseo”

El miércoles 18 de septiembre de 2013, la escritora española Almudena Grandes se presentó en la Fundación Malba para dialogar con la periodista Raquel Garzón. Entre los temas más destacados, la escritora nacida en Madrid nos contó de sus novelas "Inés y la alegría", "El lector de Julio Verne", de la literatura erótica, el libro "Cincuenta sombras de Grey", y del pasado y presente de España.
A continuación,  los momentos más salientes de la entrevista:

Imagen: Sergio Torres

Inés y la alegría

Yo escribí novelas de la guerrilla y podría seguir escribiendo hasta el día de mi muerte. Hay pocos temas que me apasionen tanto como este. Y estas novelas comparten una condición que no es más ni menos que tomar un hecho o acontecimiento histórico de la vida real para luego, convertirlos en un marco en el que se introduce una historia de ficción.
Cuando publiqué “Inés y la alegría” un chico muy joven me dijo “deberías llamar a la colección ”nuevos episodios nacionales”. Pero no me animé porque ‘nacional’ en España es un adjetivo robado, que en vez de unir a todos los españoles, lo que hace es reflejar la actitud de los franquistas, de llamarse a sí mismos “nacionales” se erigieron como los representantes de España contra la anti-España. Es una historia muy larga y muy triste.
Los personajes que me interesan a mí son los sobrevivientes; ni los héroes y mártires ni los villanos.
Otra de mis motivaciones tiene que ver con el impacto de las ideologías en las emociones. Y en “Inés y la alegría” la que cuenta la historia es la cocinera del cuartel de la guerrilla.

El lector de Julio Verne

Cuando escribo novelas parto de una imagen y los pies de Cristiano (una amigo mío) está en el origen de esta novela. Él me contó una historia de su infancia en Jaén, una localidad famosa por su producción de aceite de oliva. Su papá era un “guardia civil”, agente de la fuerza represiva de la España rural. Primero debo contarles que España siempre ha sido un país pobre pero ha sabido vivir siempre también con dignidad.
Desde esa pequeña dignidad de los pobres, el padre de Cristino le dijo a su mujer que pensaba que el niño debía estudiar mecanografía, porque si es bajito y no llega a dar batalla, sabiendo francés y escribir a máquina puede colocarse como oficinista en la diputación o en la oficina de Ayuntamiento. Vivirá bien aunque sea bajito y le tratarán de “don”. Eso me impresionó muchísimo.
Cuando Cristino,  salía de la escuela y sus amigos iban a jugar al fútbol, a él lo obligaban a ir a la oficina del cuartel, que debía ser un sitio muy siniestro.  Al ser bajito, le ponían una silla alta, un almohadón y una enciclopedia, para que pudiera llegar a la máquina de escribir con las manos, pero los pies no tocaban el suelo. Cuando vi aquellos pies de Cristino en el vacío, en una oficina oscura, debiendo aprender a escribir a máquina con un sargento, ahí supe que iba a escribir una historia sobre Cristino.
 Esta novela es un homenaje a la literatura de aventuras y Cristino será homenajeado con Nino. Este personaje lee mucho. Los libros le ofrecen a Nino un código moral y un código existencia pero también son herramientas. La literatura también puede ser una manera de escapar de una realidad horrorosa.  Y mientras Nino lee libros de aventuras no se da cuenta que su vida se está convirtiendo en una.

Las sombras de la literatura erótica

Creo que lo más importante para escribir literatura erótica, (y ese no es el camino que lleva “Cincuenta sombras de Grey”), es tener claro que el tema literario es el deseo. “Cincuenta sombras…” el sexo es fácil, lo que es difícil es el amor.
El sexo como actividad física es muy gratificante para el que lo hace pero es muy monótono para el que se lo cuentan. En primera persona, creo, todas las personas saben que es una emoción inefable, que no se puede describir. El sexo es una dimensión importante en el ser humano. Lo que sí es infinito, emocionante e infinito es el deseo. Esa angustia, ansiedad, desesperación del que desea. No tanto las escenas de sexo en sí. En
Voy a contar un chiste que tiene que ver mucho con lo que opino sobre “Cincuenta sombras…”, un chiste clásico en España, muy machista (eso es lo más triste) pero que viene muy bien a la ocasión: “¿saben por qué las mujeres miran películas pornográficas? Para ver si se casan al final”. Y yo leí “Cincuenta sombras…” y decía: “chicos, por favor no se casen, no se casen”.
“Cincuenta sombras…”  tiene la ventaja de ser una historia sadomasoquista que no da miedo; es inocuo, es inofensivo. Porque el dominante es un corderito con una fusta. Es un producto muy consumible. A algunas lectoras puede ser que le dé la sensación de qué es muy fuerte.

La España “roja”

A mí Stalin no me representó en absoluto. Pero los españoles en la década del ‘40 y del ’50 no tenían tanto para pensar en el cuando su enemigo inmediato era el fascismo de Franco.
He escrito sobre los conflictos de mi generación. Éramos la primera generación que no tuvimos miedo. Nunca hemos ido al mismo ritmo que el resto de Europa; o más rápido  o más lento.
Yo no tengo motivos para ser una española orgullosa pero sí para ser una ‘roja’ española.
El tema de la memoria está presente en todos mis libros.

La España de nuestros días

El 15-M es un fenómeno muy complejo que despertó mucha ilusión. Fue un hecho con mayor importancia en el plano moral que en plano de la política. Sin embargo, aún siendo maravilloso no tuvo la capacidad de organizarse. En su mismo nacimiento está su fragilidad. No tuvo una incidencia real en la política pero ojo, está ahí...
En la actual coyuntura económica de España, que la crisis económica que vive Europa en general y España en particular, no es una crisis sino una estafa. Es un ataque sistemático contra el estado de bienestar. Es un ataque de los mercados que han decidido  ¿por qué hay que tolerar que haya países con servicios públicos si desmontando los servicios públicos, la medicina privada, la educación privada, las pensiones privadas son una oportunidad de negocios espectacular?


sábado, 28 de septiembre de 2013

Leonardo Padura, "Herejes". Charla sobre su nuevo libro.

Leonardo Padura en Buenos Aires
(Foto: Fernando Torres)
El 9 de mayo de este año Leonardo Padura estuvo en la Argentina y participó de un charla que organizó la editorial Tusquets en el Museo Evita. El escritor cubano habló de su nueva novela “Herejes”. Al finalizar la charla, el escritor cubano contó también quiénes son sus autores preferidos.

"El clan disperso” fue una novela inconclusa de Alejo Carpentier (escrita en 1943) tan inédita que no fue publicada. Hoy se conservan esos papeles en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana. Este título me persiguió todo el tiempo, no podía despegarme de él. Finalmente lo logré y pude transformarlo en la novela que se titulará “Herejes”.

Cuando estalla la Revolución, el 90% de la comunidad judía emigra del país. Muchos se fueron a Miami. Hoy en día, no hay ningún rabino en La Habana. Los que quedaron en Cuba cuando viajan a los Estados Unidos,  los cubanos los judíos de allí los hacen sentir judíos de segunda.

Sobre la figura de Rembrandt siempre me sentí atraído. Tanto que una obra de él es muy importante para la historia que cuento en "Herejes”.

¿Una tela de “El Cristo judío” en La Habana? Ahora no sé sabe muy bien dónde está, qué pasó con él. Era posesión de los Kaminsky, una familia que viajaba en el Saint Louis que no pudieron ingresar a Cuba y no sé sabe qué pasó con la tela. Entonces hay que recuperarlo. Alguien debe ocuparse de él. Quién mejor que él sino… Estamos hablando de Mario Conde.
La barca del Saint Louis. Es una historia de viajeros judíos que no son recibidos en Cuba. Pero tampoco en Estados Unidos y Canadá. Entonces la nave debe volver al lugar de dónde habían escapado: Europa. Algunos son reubicados en Inglaterra. El resto, encuentran el terror del Holocausto.

Amante del béisbol y de “ir a bailar sin más”, Leonardo Padura nos dijo quiénes son sus escritores preferidos:

De los escritores latinoamericanos quiénes más me gustan y leo siempre son Alejo Carpentier, Julio Cortázar y Juan Rulfo. Tampoco puedo dejar de nombrar la irreverencia de otro grande, Osvaldo Soriano. Sin duda la literatura norteamericana ha dado grandes escritores. Destaco a F. Scott Fitzgerald, William Faulkner, J. D. Salinger, Paul Auster, Ernest Hemingway y Raymond Chandler (sus policiales). También el brasileño Rubem Fonseca me parece fabuloso.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Almudena Grandes en Fundación Malba Buenos Aires

El miércoles 18 de septiembre de 2013, la escritora española Almudena Grandes se presentó en la Fundación Malba para dialogar con la periodista Raquel Garzón sobre su obra novelística, principalmente "Inés y la alegría", "El lector de Julio Verne" y "El corazón helado".

martes, 17 de septiembre de 2013

Betina González, “Las poseídas”

“Las poseídas”, ganadora del VIII Premio Tusquets Editores de Novela 2012, puede leerse en un día pero esto no debe interpretarse como si fuera una novela pasatista sino más bien todo lo contrario. Esa sola lectura que se realiza deja al lector comprometido con una segunda lectura o, al menos, con una frenética vuelta de páginas hacia atrás.
La novela comienza con una frase escalofriante: “Me voy a matar”. Sabemos que por lógica narrativa, ya sea cuento o novela, aquello que es enunciado, dicho o puesto en boca de un personaje, tiene que dar cuenta de algo. Esa sentencia que anuncia un suicidio nos hace preguntar inmediatamente “¿Cumplirá con lo dicho? ¿Por qué va hacerlo? ¿Qué cosas le puede suceder a una joven para afirmar esto?”
Apenas finalizada la última dictadura argentina, una nueva compañera llega a un colegio religioso de niñas de Zona Norte. En su cara se observa una cicatriz y en su brazo un brazalete negro. Desde el primer día Felisa Wilmer es una chica diferente al resto de sus compañeras. Tiene permiso para salir del aula por estar muy avanzada respecto a los saberes impartidos en las aulas, como por ejemplo en inglés o matemática. Haber residido en Europa despierta curiosidad en sus compañeras, especialmente en María de la Cruz López.
La escuela media puede ser un mundo de jóvenes que ya no son niñas pero tampoco se puede decir que ya sean mujeres finalmente constituidas.  La autora nos describe los grupos de la clase de López y Wilmer: Las Iniciadas, Las Hijas de la Luz, Las Atletas, Las Pobres, Las Feas, todas bajo la tutela de las monjas clarisas.
En la novela la violencia aparece mostrando sus caras más oscuras. Desde los “botines de guerra" (fotos de jóvenes desaparecidos, banderas de militantes, mimeógrafos secuestrados) a la perversión y el abuso infantil. Y una madre que viene a desmantelar el mito "instinto materno”:

"Para Felisa, lo más terrible fue comprobar la transformación de su madre: Vera en esa casa le hablaba con voz de niña. No con la voz de una niña sino con su forma hueca, vaciada, un tono que quería ser infantil y sólo lograba ser un ruego enfermo".


Betina González regala innumerables citas y homenajes que un lector entrenado descubrirá: Lewis Carroll, Vladimir Nabokov, Fernando Pessoa, Juan Carlos Onetti. Sabemos de la fascinación que le produce a la autora Onetti, tanto que López, responderá a una idea de "El pozo":

“¿Hace falta aclarar que con chocolates los hombres maduros no llegan a ninguna parte? (…) la idea de que cualquier contacto con lo masculino podía corrompernos sólo entretenía a las monjas”. 

Escribir esta novela le llevó a la autora nueve meses y dejar de lado el resto de sus actividades, incluida otra novela (aún hoy es un work in progress) y su tesis de doctorado en Pittsburg, Estados Unidos.
“Las poseídas” también puede leerse como una novela de “estados de ánimo”: la angustia, la euforia, la amistad, el desencanto, la tristeza, la soledad, la curiosidad hacia lo desconocido, el resentimiento; la decepción. Gran mérito de Betina González escribir una historia donde los discursos moralizantes, la idealización sobre la adolescencia, no tienen lugar:

"Las cosas tienden a romperse, a desunirse, a desacoplarse naturalmente. Nada de lo que hacemos tiene otra función más que acelerar ese proceso".



lunes, 8 de julio de 2013

Miguel Prenz, "La misa del diablo"

"El domingo 8 de octubre de 2006 apareció, a dos cuadras de la terminal de ómnibus de la ciudad de Mercedes, Corrientes, el cadáver decapitado de un chico de doce años. La cabeza estaba apoyada junto a su cuerpo semidesnudo. La víctima, se llamaba Ramón González –Ramoncito-. Las investigaciones develaron que se trataba un crimen ligado a un ritual, durante el que había sido violado y torturado.
El periodista Miguel Prenz llegó a Mercedes dos años y medio después del asesinato y antes de que comenzara el juicio (el primero relacionado con un crimen ritual en América Latina), y encontró una trama en la que se mezclaban los rumores de una secta espeluznante, la pobreza casi terminal de la familia de Ramoncito, la esquiva figura de un empresario, una curiosa mujer policía que es mae de santo de una religión afrobrasileña, y una adolescente –Ramonita, testigo del crimen- cuyas declaraciones resultaron tan escalofriantes como la revelación de que las paredes de la casa donde había vivido, estaban pintadas con sangre humana. En medio de las más verdes inocencias de la pampa gringa, Prenz encontró esta historia que hunde sus bordes en las zonas más siniestras de la ferocidad humana. En octubre de 2006 apareció, en la ciudad de Mercedes, Corrientes, el cadáver decapitado de un chico de doce años. La cabeza estaba apoyada junto a su cuerpo semidesnudo. La víctima, se llamaba Ramón González –Ramoncito-. Las investigaciones develaron que se trataba un crimen ligado a un ritual, durante el que había sido violado y torturado. El periodista Miguel Prenz encontró una trama en la que se mezclaban los rumores de una secta espeluznante y la pobreza. Una historia que hunde sus bordes en las zonas más siniestras de la ferocidad humana".

Fuente: http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-la-misa-del-diablo