domingo, 14 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día 4: Delincuentes

Primer sábado de la Copa del Mundo. La sensación es que el torneo arranca "en serio" a partir de la tercera fecha. La primera es un desfile a modo de presentación, la segunda la que acomodará un poco las ideas para saber qué puede dar cada selección, y  la tercera, sí, a los bifes.

El partido esperado de ayer era Brasil Marruecos. Comenzaron ganando los africanos, los depositarios de las esperanzas de un Bilardo joven, pero con poco y con Vinicius, la verdeamarelha empató. El partido fue tibio, nadie arriesgó mucho. 

Preguntas:

¿Alguien podía imaginar, y hace no tantos años, que Brasil tenga un seleccionador extranjero, y mucho menos italiano? Ni el más pesimista. Y esto no es contra Carletto Ancelloti, que es un grande fútbol mundial.

¿Alguien vio jugar bien alguna vez a Paquetá? Yo no, nunca. Lo que sí vi de él fueron dos transferencias millonarias, de Flamengo a Europa por 80M USD y, de un club europeo a Flamengo, en su regreso, por otros 40M USD. Alguien ganó mucha plata con este paquete de regalo.

Antes Qatar le robó un punto a la precisa Suiza en los últimos minutos (resultado rompe Prode), y a la noche Haití perdió sólo 0 a1 con la simpática Escocia, selección a la que siempre uno quiere que le vaya bien.

Ya de madrugada, me enteré hace un rato, Australia le ganó a Turquía 2 a 0 reconozco que el resultado me sorprendió, aunque si hubiera recordado el partido de Qatar 2022 versus Argentina, no me habría sorprendido tanto ahora.

Pero estos dos últimos partidos no los vi porque miré una película tan larga  (tres horas) como hermosa. Por favor, qué felicidad encontrarse con una película así. Estoy hablando de Los delincuentes (2023), dirigida por Rodrigo Moreno, un crack. 

Es la historia de un empleado bancario que roba el dinero justo y necesario allí equivalente a su sueldo por los próximos 25 años, para dejar de trabajar inmediatamente. El plan que ejecuta no es tan sofisticado, solamente agarra la plata y se la lleva.

No quiero decir nada nada, lo que diga va a spoilear, y el disfrute está en ir viendo en desarrollo de la narración; la película está en MUBI. Disfrutenla, totañ el mundial, por ahora, no ofrece nada.





sábado, 13 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día 3: El fútbol FIFA ya no es lo que era; el horror del cooling break y la paliza de Estados Unidos a Paraguay (4 a 1)

¿Quién esperaba una derrota tan categórica de Paraguay ante Estados Unidos?


Iba a comenzar esta entrada quejándome del cooling break, traducido como "pausa de hidratación": la detención del partido a los 22 minutos de cada tiempo para que los jugadores se refresquen y tomen líquido alrededor de su banco de suplentes, mientras el entrenador aprovecha para dar alguna indicación, acomodar a algunos futbolistas o, tan solo, darle ánimos a sus dirigidos. Ahora está reglamentado y se respeta a rajatabla. Pero esto en realidad no es nuevo —tampoco tan viejo— y se hacía de manera ocasional cuando los partidos se jugaban en verano o en días de alta temperatura.
Su ejecución era consensuada entre jugadores y árbitros, y se aplicaba siempre y cuando el tono y el ritmo del partido lo permitieran. Si un equipo estaba arrinconando a otro, esa pausa se implementaba cuando el asedio bajaba sus revoluciones. Ahora es fijo: se corta a los 22 minutos, del primer y del segundo tiempo, pase lo que pase en el terreno de juego. Un horror.
El partido de fútbol, que era de dos tiempos de 45 minutos más los minutos adicionales, pasó a ser de cuatro tiempos. Cuatro tiempos. El partido, cuando "se está armando" (saben a qué se refiere esta frase), se desintegra, se deshilvana. Cambia. Y para mal. Pero lo más aberrante de todo es que, cuando esto sucedía antes, las cámaras seguían a los protagonistas: algunos tomaban agua, otros elongaban, los más cansados hasta recibían masajes, el DT daba indicaciones o por lo menos arengaba. Era un plomo, pero las espectadoras y los espectadores por lo menos eran testigos de todo esto. Ahora ni ya eso: la señal de televisión abandona la escena y se va a la tanda publicitaria. No vemos nada, no sabemos nada. Y es como si el partido se hubiera reseteado, como si volviera a empezar para terminar rápidamente. Lo han logrado. Lo han malogrado. Los partidos de fútbol duran cuatro tiempos.

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A la noche vi Estados Unidos vs. Paraguay. Desde el minuto cero, Estados Unidos se lo llevó por delante. El conjunto dirigido por el ex-Newell's Mauricio Pochettino —que llevó al Tottenham a la final de la Champions hace unos años— le pintó la cara: le ganó jugando y le ganó corriendo al equipo de Gustavo Alfaro, el "Cazador de Utopías". Creo que hubo una gran subestimación ante el conjunto anfitrión, el pensamiento de que iba a ser más de lo mismo. Que lo piense yo y muchos futboleros, vaya y pase. Lo grave es que pareciera que los jugadores paraguayos también lo hicieron. Sus caras mostraban consternación y shock, al modo Gastón Gaudio: "Qué mal la estoy pasando, cómo puede estar sucediendo esto".
Se sabe que Alfaro es un gran orador, que cita frases pretenciosas al punto de en algunos casos, entregarse a la solemnidad. Al terminar el partido, todavía bajo el impacto emocional, dijo: "Con esta derrota Paraguay entendió que el mundial no se terminó; justamente todo lo contrario, el mundial ya comenzó", como diciéndoles a sus jugadores: "Muchachos, perdimos un partido, nos dormimos; ahora a despertarse y a jugar en serio que, si no, nos llevan puestos". Veremos si esta proclama se cumple o si el equipo guaraní, con esta derrota, selló definitivamente su suerte en este mundial.

viernes, 12 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día 2: Un mundo dividido entre la ceremonia inaugural del torneo, Maná, Shakira y Juan José Saer


Hoy comenzó el Mundial de fútbol organizado por esa megacorporación global llamada FIFA. Un rato antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica se vio la "fiesta inaugural". La primera de tres. Las otras dos ocurrirán en Canadá y Estados Unidos, los otros socios de este torneo hipertrofiado: tantos participantes, 48 selecciones donde en la primera fase clasifican casi todos, 32, y quedan eliminados solo 16. ¿La competencia? Bien, gracias. Bienvenidos a la ChiquiTapiaManía del torneo más importante de fútbol.

A estas fiestas de apertura en otra época les quedaba mejor el nombre de ceremonias inaugurales. Eran eventos donde desfilaban deportistas con elásticas coreografías o personas vistiendo ropas tradicionales de sus países. La mejor de todas fue la ya lejana de Italia 90. Allí, Gianna Nannini y Edoardo Bennato marcaron a fuego el himno definitivo de los mundiales con la inolvidable e insuperable “Un’estate italiana”, una pieza producida por Giorgio Moroder (el genio musical italiano creador, entre otras joyas, de “Take My Breath Away” banda de sonido de la película Top Gun). Los que vivimos esa ceremonia no sabíamos que nunca más íbamos a ver algo así. Como se dice ahora “éramos felices y no lo sabíamos”.


Al mundial siguiente, el pop norteamericano y el marketing corporativo, como dijo mi amigo Carlitos, le pusieron los clavos al ataúd del formato “ceremonia inaugural”. El golpe de gracia lo dio Diana Ross cuando, en un gag donde debía patear un penal para "romper" el arco, erró el tiro. El arco, programado para destruirse, se deshizo igual ante la mirada atónita del mundo entero.

No seamos tan injustos: pudo haber cierto entusiasmo con Ricky Martin en Francia 98 o Shakira en Sudáfrica 2010, pero el concepto ya era otro. Artistas globales, homogeneización cultural, todo uniforme, daba lo mismo París, Tokio, Berlín o Johannesburgo: el antropólogo Marc Augé ganó la batalla cultural en la que todos nosotros perdimos y las particularidades de cada país se desvanecieron en el aire de los "no-lugares".



La spotifización de la música, el hit del mundial

Hoy la propuesta fue un compilado de microrecitales. Confieso que me dio cierta alegría escuchar “Oye mi amor” de la ya legendaria y también vetusta Maná; al menos era una banda local tocando fragmentos de un hit en el Azteca (sí, un fragmento, ni asomo un tema completo). Pero después el show mutó en un algoritmo confuso: el venezolano Danny Ocean cantando “Partidazo” (un oxímoron increíble, considerando que Venezuela jamás clasificó a un Mundial); siguió J Balvin (le hubiera quedado mejor cantar “Rojo”); luego Los Ángeles Azules y, para el cierre, una desangelada canción de Shakira que ni de cerca logrará algo de la mística del Waka Waka de 2010.

Un ratito después, vino el fútbol. O algo parecido.

Un partido sin gracia. México hizo lo que tenía que hacer: ganarle a un pobre equipo sudafricano (fue 2 a 0), que antes de los diez minutos regaló un gol insólito. Una jugada calcada al gol que el Boca de Riquelme le regaló a Huracán hace unas semanas por la torneo local. Sí, ya sé: qué tiene que ver Boca con esto. Y tienen razón, pero Boca siempre está en mi cabeza. Ah, y sí, un desastre este semestre; también quedamos eliminados en la fase de grupos de la Libertadores. Úbeda ya no está, vino el Vasco Arruabarrena, pero de eso ahora no me voy a ocupar. 


Aniversario de la muerte de Saer

Dijimos que hoy es 11 de junio. Y para quienes leímos a Saer, esta fecha nos lleva al 11 de junio pero de 2005. Hace exactamente veintiún años, moría en París Juan José Saer, uno de los escritores más importantes de la literatura universal. Ya es hora de dejar de circunscribirlo a la geografía nacional o latinoamericana; es hora de que el resto del mundo se ocupe de traducirlo, publicarlo y, sobre todo, leerlo.

Casi todo el mundo repite la famosa sentencia de Beatriz Sarlo en el Coloquio Saer de Santa Fe en 2016: Borges fue el principal escritor argentino de la primera mitad del siglo XX, y Saer el de la segunda. 

Pero también Sarlo dijo que cada uno es dueño de su propio canon, y cada uno tiene derecho a confeccionarlo. Animado por esta idea afirmo que Borges es el gran precursor, pero mi canon es otro: 

El número uno es Saer. Y el otro número uno es César Aira. No hay dos, no hay segundo puesto. Hay dos números uno en la cima, y Borges es el punto de partida, el origen de ambos.


Del autor nacido en Serodino, son doce narraciones (el término que Saer prefería antes que decir "novelas"), cinco libros de cuentos y uno de poesía: suficientes para leerlos durante toda una vida. 

Ni hablemos de los de César, que tiene unos cuántos más. Otro programa, otros procedimientos, pero genio total, también.

Digresión, o no tanto: Saer odiaba el concepto de "público". No es lo mismo ser público que ser lector.

El público es el sujeto a colonizar por el mercado, un consumidor cuyos deseos están alineados a los imperativos de la moda. Si se ponen de moda los policiales nórdicos, las editoriales los fabrican en serie; si la onda es la novela conspirativa, brotan logias secretas manejando el poder desde la Casa Blanca hasta el Kremlin.

El lector y la lectora es otra cosa ¿ya todos saben que leen mucho más las mujeres que los hombres? 

Las lecturas y lectores buscan encontrarse con una obra que obedezca únicamente a criterios estéticos y un compromiso ético con el arte. Un programa cuya única finalidad sea vincular la literatura con una sublime experiencia del lenguaje.

Mientras la FIFA nos vende su "público" globalizado en el Estadio Azteca, todos se visten igual, festejan igual, comen pochoclos durante el partido, parecieran sufrir si su equipo va perdiendo pero si lo enfocan las cámaras automáticamente sonríen, le escriben cartulinas a los jugadores con mensajes del tipo "hice mil km para verte, dame tu camiseta", y otras atrocidades similares. Prefiero quedarme del lado de las lectoras. Y con Saer. Siempre con Saer, con Aira, con Kohan, con Gustavo Ferreyra, con Dostoievski, con Gógol, con Vilariño, con Pizarnik, con Claire Keegan, la lista podría ser muy larga.

Tengo sueño, pero antes de irme a dormir, vuelvo al fútbol. Corea del Sur hizo un gol tan lindo que dan ganas de seguir mirando el partido. Lo hizo In-Beom Hwang (usa la camiseta número 6, que entrando en el área rival, enganchó y desparramó en la misma jugada a un defensor y al arquero rival) del empate parcial ante Chequia (ahora me vengo a enterar que no se dice más República Checa, sino “Chequia”; no te pido “Checoslovaquia”, entiendo la geopolítica y sus cambios en las últimas décadas, pero decirle “Chequia” cuesta mucho, de verdad). Bueno, van 1 a 1.  Ojalá termine así. Puse ese resultado en el PRODE que estoy jugando...

Ahora Corea hizo el segundo, ganaron 2 a 1. Es hora de dormir. Buenas noches.


jueves, 11 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día 1: Las fotos del plantel de Noruega

Hasta ahora, la mejor producción fotográfica. Son las del plantel de Noruega en tres estilos tan originales como diferentes. En la primera imagen vemos a la selección vestidos como vikingos:

En la segunda, los jugadores vistiendo la camiseta del primer club donde jugaron:

Y la tercera, la foto oficial, el póster del mundial:


Impecable todo, en las fotos. Veremos cómo les va en la cancha. Acá los partidos de ellos en el grupo I:



miércoles, 10 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día cero

El mundial de fútbol será la excusa para hablar de cualquier cosa.

Esta tarde comienzan los partidos. No tengo la ansiedad que tenía cuando era chico. No digo la del Italia 90, cuando cambié de turno en la escuela —en primer año—la tarde para cursar a la mañana y salir corriendo a las doce menos diez del mediodía, en modo velocista, las nueve cuadras hasta casa para ver los partidos. Ni tampoco cierto fervor del mundial Rusia 2018, el suficiente como para comprar un televisor de 32 pulgadas y poder mirar los partidos en la pieza.

Digresión: me gusta decir "pieza", un término bien común en el castellano rioplatense. Quizá remita al conventillo, o al viejo PH, donde convivían de modo más comunitario distintas familias, en lugar de "cuarto" —medio cool, algo que no soy—, y mucho menos "habitación", que suena sofisticado, pura jerga arquitectónica.
Será porque ya estoy cerca de los cincuenta años que tengo menos euforia y expectativas. O quizás a esta última la tengo colocada en otras instancias; a esta edad estamos más preocupados en que nos alcance la plata, llegar bien a fin de mes. No lo pensé mucho, en verdad.
Pero aun con la hipocresía y las fealdades que nos vamos enterando (no le dieron la visa de trabajo a un árbitro de Somalia; la FIFA obligó a retirar uno de los uniformes de la indumentaria de la selección de Haití por considerar que hacía "política" al tener una imagen de una batalla anticolonialista del siglo XIX; o que la selección iraní no puede alojarse en suelo norteamericano aunque juegue en Estados Unidos —una vez terminados los partidos que disputen allí deberán volver a México—)… Como si fuera uno de los marineros de la Odisea, cederé al canto de las sirenas, magnetismo del torneo.

Se dice ahora que obviar todo esto para poder mirar el mundial es "fingir demencia". Siempre me pareció horrible esta frase, que escuché por primera vez para hablar de la evasión durante el gobierno, todavía vigente, de Javier Milei. No sé, hoy juega México y seguro ya estaré un poco más enganchado. Mientras tanto, recuerdo y extraño a Maradona.

jueves, 7 de mayo de 2026

Dostoievski, Žižek, la traducción y lo sublime de las palabras

En medio de una conversación o de una lectura, cuando escucho o leo una palabra que me gusta, me saca inmediatamente de la circunstancia en la que estoy y me quedo pensando en ella.

Hace un rato comencé a releer (o debería decir leer, porque no recuerdo nada) Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoievski. El traductor es Rafael Cañete —a quien no conozco particularmente, aunque tal vez haya leído alguna traducción suya sin recordarlo, pero de quien no diré nada negativo ya que confío plenamente en el catálogo de la editorial Losada— y escribió, o transcribió al castellano, lo siguiente:

"Todo lo bello y sublime, como se habituaba a decir en otros tiempos"

La palabra en la que me detuve es sublime.

¡Qué hermosa que es, por favor!

Esa palabra me llevó de inmediato al libro de Slavoj Žižek, El sublime objeto de la ideología; un texto que conocí en la facultad y que, en aquellos incipientes años 2000, era parte de una moda, un clásico del futuro, un libro que —justo en esos momentos de fervor por la globalización— sentíamos que debíamos leer sí o sí.

¿Dónde radica el sentido de belleza que una palabra tiene para uno?

Estimo que puede tener que ver con su significado. Seguramente. Pero no lo sé del todo; lo voy a pensar. 

Mientras tanto, voy a comenzar a anotar acá una lista con todas las palabras que se me aparezcan. Va la primera:

1. Sublime
2. Galaxia (21.05.2026)
3...








domingo, 26 de abril de 2026

El mago del Kremlin | Un truco donde no aparece el conejo

La película dirigida por Olivier Assayas, basada en el best seller de Giuliano da Empoli es otra del género "mala, pero nunca aburrida".
No le va el papel a Paul Dano, un poco mejor está Jud Law haciendo de Vladimir Putin, el guion es absolutamente anti Federación Rusa (pese a todo se nota la mano del genial Emmanuel Carrère, y me despabiló verlo en un cameo), me gustó ver caracterizado a Limónov, me interesó el énfasis ya no en la manipulación de realidad sino en la "creación" y resulta doloroso ver que ese proceso de espectacularización de la sociedad ocurrió casi en todo el mundo, un plomo la voz en off que se la pasa "explicando" (vale recordar la sentencia perfecta de Aira donde dice 'la explicación mata la narración'), y uno de los caprichos o desatinos más comunes en el cine en relación al giro lingüístico: todos hablan en inglés; no funciona jamás, ni antes ni ahora. Y menos en una película política como esta. 

domingo, 5 de abril de 2026

La osadía es una apuesta de suma cero | Independiente 1 Racing Club 0



En el fútbol, la osadía es una apuesta de suma cero: no hay términos medios. Es la consagración del héroe y la posterior transformación en mito o es el ingreso inmediato a la posteridad del ridículo. En el último clásico de Avellaneda, Adrián Martínez intentó lo primero y terminó habitando, de forma irreversible (al menos por este partido), lo segundo.

Faltaba poco para el cierre del primer tiempo cuando "Maravilla" Martínez decidió que no bastaba con el gol; necesitaba el plus de la afrenta, de ofrendar a los propios un gol hasta la embriaguez. De gozar al rival y vecino en su propia casa, el Libertadores de América, y hacerlo mediante un toque de suficiencia frente a la tribuna local. El deseo era estético: ver las cabezas gachas del adversario, de los jugadores en la cancha, y de la gente común, del otro lado del alambrado. Pero la exquisitez de la técnica traicionó a la intención. Martínez calzó la pelota desde tan abajo que, pese a la lentitud del recorrido, a la suavidad del impacto, el balón superó los dos metros cuarenta y cuatro de altura del arco, tan lejos que ni siquiera hubo el consuelo de que la pelota golpeara a la red al menos en su parte externa.

Lo que siguió fue un quiebre en la semiótica del fútbol argentino. El manual del "aguante" dicta que ante una cargada de ese tipo —una falta de respeto entre colegas— la respuesta debe ser violenta: el insulto, la arremangada de cuello, la invitación a la pelea. Sin embargo, Rodrigo Rey operó desde otra lógica. Al levantarse del césped tras su estirada estéril, pasó, primero de la angustia al alivio cuando vio la pelota alejarse del arco, y del alivio a la ironía cuando se levantó y se puso cara a cara con "Maravilla". En lugar de la agresión, eligió el abrazo. Un abrazo pedagógico y algo burló, pero la burla del que eludió el mal momento: "Viste lo que te pasó por canchero".

Esa risa compartida con Kevin Lomónaco desarmó el escenario de masculinidad herida que intentó activar Zabala. Sus propios compañeros lo sacaron de escena. No hubo conflicto porque el error fue tan grosero que anuló la posibilidad del enojo. Y el efecto psicológico de este acto fue devastador para Martínez. El goleador quedó fuera de registro, deambulando el resto del partido como quien intenta entender una broma de la que es objeto. Incluso en el segundo tiempo, falló una ocasión todavía más nítida, como si el gesto de piedad de Rey le hubiera quitado la "piel" de goleador.

La resolución del trámite fue coherente con la tarde. Gabriel Ávalos, el nueve paraguayo que carga con el escepticismo crónico de la hinchada de Independiente, recibió un pase de Montiel y, con la frialdad de quien solo busca el resultado y no la gloria del póster, abrió la cara interna para marcar el único gol del clásico. Nueve minutos después llegó el final. Y "Maravilla", que tampoco se transformará en un villano sin retorno, (él mismo ha hecho ganar a Racing en la misma cancha que ahora le tocó perder), mientras su cabeza siga intentando comprender qué fue lo que pasó, verá cómo el pueblo rojo de Avellaneda celebrará la victoria de un clásico en una tarde en que la redención de uno nació de la soberbia del otro.









miércoles, 1 de abril de 2026

Nüremberg | No se puede subestimar tanto al espectador

Es cierto que la primera media hora, no estuvo tan mal. La detención de Goering que huía ¿huía realmente? con su familia y la presentación de la idea de juzgar a los altos mandos nazis que quedaban con vida a través de un juicio inédito hasta aquel entonces, podía haber sido un muy comienzo si no fuera existido la escena banal y tonta y fuera de registro que se da en el tren donde viaja una periodista y un psiquiatra que va a iniciar tratamiento con los detenidos nazis, responsables del cruento exterminio al pueblo judío. Fuera de contexto, un truco de magia entre miradas seductoras, en fin, Hollywood no pudiendo dejar de ser Hollywood ni siquiera en una película con estos temas.

(Continuará...)

sábado, 31 de enero de 2026

Flash: un aventura que en el fondo, lo único que hace es hablar sobre la pérdida

La importancia de The Flash (2023), de Andy Muschietti, no reside tanto en la fidelidad al cómic o en su adaptación, pese a que sus efectos especiales resultan magistrales, sino en cómo aborda la premisa de que intentar modificar el pasado con la finalidad de eliminar el propio dolor, puede acarrear consecuencias devastadoras.

​En una época donde la nostalgia está a flor de piel y donde lo recobrado rápidamente también se vuelve a dejar en el olvido (en estos días lo estamos viendo con el auge del #2016 y las fotos de ese año), parece que la dificultad para valorar el presente convierte a la vida en una tragedia que se proyecta en el tiempo tanto hacia el atrás como hacia el futuro.

En este filme, aceptar el pasado equivale específicamente a transitar el proceso de duelo para finalmente hacer pie en la aceptación.

​Flash nos permite jugar con la fantasía de remediar lo ocurrido y hacer las cosas de manera distinta; sin embargo, nos enseña que el dolor, tarde o temprano, terminará apareciendo, pues es un elemento constitutivo de la condición humana. 

Esta idea me hizo recordar a un amigo analista que me contó que varias veces los pacientes que acuden a su consultorio or por primera vez dicen que van a probar para ver qué les pasa, de cómo pueden mejorar sus vidas ya ordenadas o más o menos resueltas (en el sentido que no sienten tener mayores problemas que algunas dificultades ocasionales), pero que a la tercera o cuarta sesión aparecen todos los monstruos y conflictos no resueltos o ni siquiera comprendidos de su propio pasado.

Esta película, de la que no esperaba nada, o tan solo las virtudes de los FX, resultó ser una gran sorpresa, una historia que equilibró perfectamente el entretenimiento con un poco de reflexión sobre las cosas que nos duelen.


 




sábado, 20 de septiembre de 2025

En cada esquina hay un café esperándote | Mendel, de Stefan Zweig

 

Cuando en una entrevista le preguntaron a Saer qué es “lo imborrable”, el autor santafesino respondió contundente: lo imborrable es aquello que ha sido escrito.

En Mendel, el de los libros, de Stefan Zweig (publicado por Ediciones Godot en 2021; traducido por Nicole Narbebury), nos encontramos con que, en palabras del autor, “los libros también pueden ser escritos para conservar un vínculo con las personas, más allá del propio aliento, y así defenderse del implacable adversario de toda la vida: la fugacidad y el olvido”.

La novela está escrita en primera persona y la historia transcurre en Viena.

Una lluvia hizo que el narrador busque refugio en uno de los tantísimos bares de la ciudad para protegerse del agua: 

“Por suerte, en cada esquina de Viena hay un café esperándote”. 

Es el café Gluck. Hermosa descripción que hace de la sensación que muchas veces, nos sucede a los lectores cuando visitamos un bar, una especie de ritual.

Pero después de esa fascinación inicial por ese espacio al narrador le surge una incomodidad: sabe que estuvo alguna vez en ese lugar, pero no encuentra el recuerdo que lo enlace

“Cuánto más intentaba captar ese recuerdo, más malicioso y escurridizo se me escapaba”.

Hasta que lo encuentra. Una mesa vacía, que supo ser el lugar de trabajo de una persona fascinante.

 ¿Quién es Mendel, el de los libros? 

Era una enciclopedia humana, ni siquiera un bilbiotecario o un hombre memorioso. 

“Él no leía los libros por su sentido, por su contenido intelectual y narrativo: solo atraían su pasión su nombre, su precio, su forma de publicación, su primera portada”.

Aislado del mundo exterior y ajeno a su alrededor, mucho más de la vida real, inmutable a los ruidos, solo tenía los sentidos para leer y clasificar. 

Todos los días, desde la mañana hasta la noche, en una misma mesita de ese bar de Viena.

El verdadero objetivo o satisfacción de Mendel consistía en poder dar a quien necesite la información necesaria para que consiga los libros que tanto buscan. 

Es en este libro cuando nos damos cuenta de la satisfacción del librero al conseguir un ejemplar que estuvo dando muchísimo trabajo localizar; es Mendel quien siente la mayor satisfacción por la tarea cumplida.Y esa satisfacción es el motor de todo librero de ley.

Vuelvo a la narración. Un día las fuerzas de seguridad se llevan detenido a este hombre por intercambiar correspondencia con un librero francés o inglés, que más da. 

Nada malo vemos en esta actividad pero los aparatos represivos en épocas de la Primera Guerra Mundial sí. Y es a partir de ese momento en que el destino de la vida de Mendel cambia por completo.

Como en “Novela de ajedrez”, la historia nos lleva al fango del siglo XX, a sus guerras infames, y al temor de las personas que las padecen.

Como bien sabemos, Stefan Zweig y su esposa Lotte Altmann dejaron Europa cuando el poder de Hitler se iba expandiendo por ese continente. 

Luego de exiliarse en Inglaterra, Francia, y Estados Unidos, el matrimonio se radicó en Brasil.

 Finalmente, en 1942 y ante el avance del nazismo, el terror dominó por completo al matrimonio, y no pudieron encontrar otra opción a la decisión que juntos tomaron, el suicidio.







lunes, 15 de septiembre de 2025

Hot Milk: Un retrato crudo del amor y el dolor familiar

Hot Milk (2025), escrita y dirigida por Rebecca Lenkiewicz, se adentra en las profundidades de un vínculo que, más que disfuncional, concepto que particularmente no me convoca en lo más mínimo, es un complejo entramado de heridas y dependencias. 

La protagonista, una hija que soporta el peso de cuidar a su madre en silla de ruedas, nos confronta con la idea de que los lazos familiares no son un mecanismo (por eso lo de rechazar lo "disfuncional") que se rompe y se repara, sino una red de relaciones donde el dolor del pasado persiste en el presente.

La madre, cuya enfermedad podría ser tanto física como psicosomática, representa un enigma, seguramente doloroso. 

Su dependencia no solo es física, sino también emocional, atrapando a su hija en un ciclo de resentimiento y devoción. 

Sin embargo, en medio de este sufrimiento, la hija comienza a despertar a nuevas sensibilidades, explorando la posibilidad del amor y de un camino propio.

Hot Milk no busca dar respuestas ni juicios, nos hace reflexionar sobre cómo las personas pueden estar profundamente dañadas por su historia, y cómo, a pesar de ello, buscan una conexión, un escape, o una forma de sobrevivir a la vez que comienzan a construir un nuevo futuro para sí. 

Es un retrato crudo, pero sobre todo honesto, de un amor que duele, pero que también es capaz de transformarse.


En MUBI 

sábado, 19 de julio de 2025

Los sábados son para limpiar

Hay sábados que son hermosos, de cielo celeste intenso, sin una sola nube, temperatura agradable, diecinueve grados, el día que quienes tenemos la fortuna de trabajar de lunes a viernes, usamos para limpiar medianamente a fondo la casa, cocinar con un mínimo grado de elaboración o para frizar y dejar preparadas porciones para momentos de la semana en la que el tiempo no sobra.

Es el día que ponemos música, una lista personalizada, la mía se llama Autorretrato, y que dejo correr, sin adelantar ni saltear canciones. Es cierto, acá hay un poco de trampa. No salteo porque esta lista tiene canciones que me gustaron toda la vida. Conviven Just Like Heaven con Sleeping Satellite, con Supersimmetry, de Arcade Fire

Después de limpiar casi todo (hoy no es momento de ordenar placares ni los interiores de los cajones), un baño reparador, una siesta sin dormir en la cama que huele a limpia después del cambio de sábanas, y comenzar la otra parte del día. 

Con toda la tarde por delante, ¿Qué hacer? ¿Acondicionar la bicicleta y salir a dar una vuelta después de tanto tiempo? ¿Mirar alguna entrevista interesante en Youtube? ¿Seguir leyendo un libro comenzado (pudo haber sido esta tarde Delicioso suicidio en grupo, del autor finlandés Arto Paasilinna, un libro tan genial como divertido)? ¿O ver una de las pocas películas que me quedan pendientes de Aki Kaurismaki, también finlandés? ¿O comenzar a leer uno de los tantos clásicos que no leí todavía y un poco me martiriza no haberlo hecho, como Guerra y paz o Anna Karénina, ambos de Lev Tolstói? ¿O comenzar con el que me compré ayer, los dos tomos El hombre sin atributos, de Robert Musil?

Seguramente me hubiera venido muy bien seguir releyendo La única historia, de Julian Barnes, ya que el sábado que viene tengo taller literario con este libro, para hablar de amor, felicidad y dolor.

Nada de eso pasó esta tarde. Me quedé una hora tirado en la cama scrolleando una hora en X y en Instagram, generando una tonta dopamina, puro consumo instantáneo e inmediata sensación de vacío después; chateando por Whatsapp con mis amigos sobre el mal momento de Boca, y por ende, de la mala conducción de Román en el fútbol... Nada. 

Pese a todo, no me resigné a perder este sábado. Preparé la mochila, guardé el libro de Barnes y no me levanté de la mesa del bar hasta no haber leído 55 páginas de la novela en la que el narrador pregunta si «¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos?»





sábado, 3 de mayo de 2025

Taller de lectura Lo Imborrable "Dos sherpas", de Sebastián Martínez Daniell y "Correr", de Jean Echenoz

Si nos dijeran que pensemos en dos libros, uno sobre los guías para expediciones y aventuras en la región del Everest, y el segundo, sobre un atleta que corre con un ritmo tan frenético como poco elegante, o que imaginemos la inmensidad de la naturaleza indómita frente a la opresión de un sistema político que lo controla todo, ¿Cuáles serían esas historias? 

En nuestro próximo encuentro del taller, nos sumergiremos en un diálogo literario fascinante, entre dos novelas aparentemente distintas, sino también distantes: “Dos sherpas”, de Sebastián Martínez Daniell y “Correr”, de Jean Echenoz.

A primera vista, sus mundos parecen ubicarse en las antípodas: la montaña más alta del mundo, muda testigo de un destino fatal, y una Checoslovaquia bajo la férrea mirada del estalinismo, donde cada zancada de un atleta sensacional resuena con ecos políticos. 

Sin embargo, la magia de la lectura nos invita a trazar conexiones tan inesperadas como reveladoras. De eso se trata la lectura compartida en este taller llamado Lo Imborrable: la posibilidad de encontrar esos hilos invisibles que unen historias y personajes.


***


Una hipótesis de lectura ¿Qué sucede cuando la exigencia del mundo se cierne sobre el individuo? En “Dos sherpas”, la naturaleza en su forma más hostil e implacable moldea las acciones y las reflexiones de sus protagonistas. 

En “Correr”, la adversidad adopta un rostro diferente pero igualmente opresor: el contexto sociopolítico de una época marcada por el control y la vigilancia. La biografía de Emil Zátopek, el legendario corredor, se entrelaza con la rigidez de un sistema que observa, exige y moldea cada aspecto de la vida, desde la arena deportiva hasta la esfera cultural.

La invitación está hecha. Serán bienvenidas aquellas personas se animen a explorar estas dos narrativas poderosas, y a encontrar las resonancias secretas entre cumbres nevadas y estadios silenciados. 

Descubriremos cómo ambos autores, con estilos únicos, nos interrogan sobre la capacidad humana de respuesta ante la presión extrema, sobre la fragilidad y la fortaleza del individuo frente a fuerzas que lo superan.

Los esperamos.


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📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo

🗓️ Sáb 31 de mayo, 16 h

📧  + info: serodino@gmail.com

📌Actividad arancelada


martes, 25 de marzo de 2025

Taller de lectura Lo Imborrable "Bien tarde en el día", (Claire Keegan) & La locura es un bien de familia (Bárbara Belloc)

Uno de los principales objetivos de este taller de lectura es descubrir la intimidad y el poder del lenguaje. 

En este encuentro intentaremos hacerlo con dos libros, dos mundos y dos autoras que nos transmiten una verdadera pasión por la palabra.

 Hablamos de "Bien tarde en el día" de Claire Keegan y "La locura es un bien de familia" de Bárbara Belloc.

Ambas autoras nos regalan historias donde la belleza del lenguaje se entrelaza con la complejidad de las relaciones humanas. 

En el corazón de cada relato, encontramos vínculos profundos: el matrimonio de Cathal y Sabine en "Bien tarde en el día", y la relación madre e hija en "La locura es un bien de familia".

Sin embargo, la comunicación se ve desafiada: en Keegan por el egoísmo, la torpeza y la violencia, y en el mundo de Belloc por el deterioro cognitivo y el paso del tiempo, donde los silencios que pesan más que las palabras.

En "Bien tarde en el día", Cathal hace un viaje introspectivo hacia el pasado, exactamente un año atrás. La memoria puede funcionar como una herramienta eficaz para revisar y lidiar con los recuerdos de un amor? Y en caso de ser posible, ¿el personaje de la historia será capaz de alcanzar el entendimiento y asumir la responsabilidad de sus errores?

En "La locura es un bien de familia", el principal conflicto está en la lucha de una hija por preservar la identidad y la memoria de su madre, en donde el adversario es el avance inevitable de una enfermedad tan cruel como dolorosa: Alzhéimer. Pero también la protagonista se enfrentará a las contradicciones que se irán produciendo alrededor de su mundo emocional que surge como resultado del cuidado: el amor, la tristeza y la aceptación ante la enfermedad.


Taller de lectura Lo imborrable

📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo

🗓️ Sáb 26 de abril, 🕕18 h

📧  + info: serodino@gmail.com

📌Actividad arancelada





lunes, 3 de marzo de 2025

Caos calmo



Coexisten los sentimientos opuestos

conviven sombras y luces en un mismo jardín

la alegría no destierra a la tristeza sino que se repliega cual fantasma en la niebla

Fuerzas parejas en un campo de batalla, equilibrio amargo

un caos calmo, la apatía que adormece

Cuando uno de los dos luchadores se alza

la intensidad se desborda como un río crecido

La alegría se viste de euforia, el entusiasmo fuego que arde 

Su doble, la tristeza, primero silencia,

si el alma no se rebela, inmoviliza,

en esta danza de opuestos

el corazón aprende a vivir en la dualidad, 

acepta la sombra, abraza la luz

comprende que la vida es un péndulo

que oscila entre el encantamiento y el dolor

y en ese vaivén constante encuentra su propia verdad

su frágil y efímera belleza


Bajo un invierno ruso sin guerra 

la mirada hacia el suelo, sin estar perdida no es sigilosa, 

el resto del cuerpo escondido bajo un capote 

se cubre de nieve 

donde el gris todo lo envuelve, las nubes

Los días breves se escapan en ráfaga de vientos, 

las noches son demasiado largas

aun así, espera con aplomo 

porque sabe que la primavera regresará.




Lunes 3 de marzo, 2025




jueves, 27 de febrero de 2025

Taller de lectura | Literatura & Cine: Tres luces (Claire Keegan) | La niña callada (Colm Bairéad)

Hay historias de amor que se tejen en el desamor, en la carencia de cariño, cuidado y contención. 

En Tres luces, de Claire Keegan, editada por Eterna Cadencia (2011), con traducción de Jorge Fonderbrider, el amor que resplandece no emana de los vínculos que solemos dar por sentados. 

Madres y padres pueden amar a sus hijos, pero a menudo fallan en proporcionarles no solo lo que anhelan, sino también en lo indispensable para generar las condiciones favorables en la construcción de la subjetividad.

Nacida en Irlanda del Sur en 1968, Keegan nos sumerge en la vida de una niña, voz narradora de la historia, que es enviada a pasar el verano con unos parientes lejanos:

“Un domingo temprano, después de la primera misa en Clonegal, mi padre, en lugar de llevarme a casa, se interna en Wexford, en dirección a la costa, que es de donde viene la familia de mi madre”.

En este hogar, descubre un mundo donde la amabilidad y la atención son la norma, que nos muestra y le muestra a la niña un contraste abrumador con la negligencia y desapego que experimenta en su propia casa. La autora, con una prosa delicada y precisa, nos muestra cómo pequeños gestos y detalles cotidianos pueden tener un impacto profundo en la vida (y en el alma, por qué no) de una persona.

Esta nouvelle de 81 páginas se centra en la sutileza de las emociones y en los silencios que a menudo dicen más que las palabras. La protagonista, a través de su mirada inocente pero profunda, nos invita a reflexionar sobre la importancia de los lazos afectivos y sobre cómo la falta de ellos puede dejarnos cicatrices imborrables.

Keegan nos recuerda que el amor no siempre se manifiesta de las formas esperadas, y que a veces, es en la ausencia donde encontramos su verdadero significado. 

Tres luces es una obra que conmueve y que perdurará en el tiempo. Y su final, que acá no se develará, deja al lector o lectora, al borde de las lágrimas, sino en un llanto desplegado con una sola palabra.

Por último, junto a Ezequiel Vega* analizaremos la adaptación cinematográfica que realizó Colm Bairéad con su film "The quiet girl", título traducido al español como "La niña callada" (2022), una película tan sublime como fiel al libro que la inspira. Ambas materialidades, cine y literatura, nos demuestran que no solo pueden complementarse, sino también enriquecerse.


***

* Ezequiel Vega egresó como Realizador Audiovisual en la ENERC y cursó la carrera de Comunicación social en la UBA. Trabajó en la producción de eventos como BAFICI, FIBA, TANGO BA y Ciudad Emergente. Sus cortometrajes formaron parte de distintos festivales nacionales e internacionales. Actualmente forma parte del staff del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires (FIC UBA).


Taller de lectura | Literatura & Cine: Tres luces (Claire Keegan) | La niña callada (Colm Bairéad)

📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo, CABA

🗓️ Sábado 15 de marzo, 🕒15 horas

🙋🏻‍♂️Contacto Fernando Torres

📧 + info serodino@gmail.com 

📌Actividad arancelada











lunes, 27 de enero de 2025

Una canción rusa que nos invita a luchar | Кино "Звезда" (La estrella)

Hace un tiempo me encontré con esta canción de una banda de post-punk rusa que me atrapó. Obviamente, primero por su musicalidad, porque nada me resulta más lejana que la lengua rusa. Sin embargo, me gustaba tanto cómo sonaba que decidí buscar la letra, tarea bastante sencilla hoy en tiempos de internet, que contiene casi todo. 

Una vez que encontré la letra, la copié y la pegué en el traductor al español. Su contenido también me pareció hermoso.

La estrella ⭐ 

Aullidos de los lobos, ladridos de los perros,
Con fuerza, hasta el dolor, el puño cerrado,
Como un pájaro golpea en las venas la sangre,
Esperanza y fe, el amor.
Se levantarán miles de manos,
Y alta es nuestra bandera.
Cielo azul y un círculo del sol,
Todo está en su lugar, pero algo va mal. 
En el cielo sobre nosotros brilla una estrella,
No hay nadie más que ella para ayudarnos,
En la oscura, oscura noche.
 Llegó la noche, después la tormenta,
Una lluvia triste, y el viento burlón.
Manos en los bolsillos, la mirada gacha
Y la lengua entre los dientes.
Oh, la nostalgia me está devorando,
Fiel amiga mía.
Bebe y camina, canta y baila,
Yo todavía estoy contigo. 
En el cielo sobre nosotros brilla una estrella,
No hay nadie más que ella para ayudarnos,
En la oscura, oscura noche.

Pensé en la presencia feroz de la naturaleza con sus lobos aullando y perros ladrando, la mención metafórica de un pájaro; el cielo azul y el sol radiante, y su opuesto, la oscuridad de la noche; también la tormenta, la lluvia y el viento, seguramente la representación de la melancolía. 

La magnitud y potencia de la naturaleza hacen del ser humano algo pequeño, mínimo, representación lograda con la descripción de un sujeto que tiene las manos en los bolsillos y va con la mirada gacha pero que, si mirara al cielo, tal vez podría ver una estrella que hiciera de guía, que pudiera ayudar a encontrar alguna salida. 

El mundo de las emociones es complejidad. Tristeza y melancolía, esperanza y alegría, todas, conviven. Pero la gran certeza: siempre hay que luchar.

A continuación, el link de la canción. Que la disfruten.

Звезда (hacer click acá)




jueves, 23 de enero de 2025

César Aira, "Cumpleaños"

Las ciento cinco páginas de Cumpleaños nos ofrece una riqueza literaria, filosófica y poética que no es fácil de encontrar en otros textos. La escritura es fluida y accesible, pero al mismo tiempo profunda y compleja, lo que la hace ideal para aquellas lectoras y lectores que busquen un desafío intelectual.

La puerta de entrada a este libro es un hecho que atraviesa a todas las personas, la palabra que le da el título al libro: Cumpleaños

Muchas veces, para quienes festejan sus aniversarios, y también para quiénes no, el día del cumpleaños suele ser marcado como el momento justo para un nuevo comienzo, tener ahí la posibilidad de dar un verdadero y definitivo inicio hacia una vida nueva. 

Inicio que se conforma al menos con no permanecer en los errores acarreados (pueden venir desde la infancia), y mejor aún, destruir la mitología que cada persona lleva consigo.

***

Son muchos los temas que aborda César Aira y nosotros los lectores, debido a la riqueza de sus ideas, podemos quedar perplejos ante tanta lucidez intelectual.

Cumpleaños es un breve (pero profundo) texto escrito en primera persona, que trabaja especialmente sobre dos cuestiones: la escritura y el tiempo. Para ello, son variadas y diversas las historias y anécdotas que nos cuenta con las que conceptualiza dichos tópicos.

Al detenernos en cualquiera de las cuestiones planteadas por el escritor pringlense pareciera que estuviéramos a punto de ingresar en otra dimensión. Y cuando esto sucede, inevitablemente la noción de tiempo se resignifica. 

Respecto a la escritura, es para destacar la propuesta aireana, la de vincular y reflexionar sobre el proceso creativo y el lazo que establece con la experiencia personal, la vida propia.

Cuando habla de la escritura, también sobrevuela la idea de solemnidad, no tanto peyorativamente pero sí que pareciera tener su fundamento o razón de existir a partir de la inexperiencia, por qué no de la juventud, (lo que no quiere decir que no haya escritoras y escritores solemnes de edades avanzadas y con trayectoria) y que dicho sea de paso, viene acompañada de una dosis de candidez, como es el caso de la chica que atiende en un bar de Coronel Suárez, "que escribía siempre, en toda ocasión, para desahogarse o expresarse".

***

Clasificar a este texto como una novela o como un ensayo sería tan insuficiente como una injusticia. Es todo esto y mucho más.

César Aira nos da un texto de alto vuelo literario y filosófico, con una prosa tan fluida como inconfundible, que nos invita a pensar el mundo desde nuevas perspectivas, que no prescinde del humor ni de la ironía.

Cumpleaños ha tenido un gran alcance que hasta hasta la socióloga canadiense Naomi Klein utilizó en “La doctrina del Shock” una frase del libro de Aira como epígrafe para el suyo:

“Todo cambio de tema, es un tema”

Cumpleaños puede leerse como una enciclopedia o lo que es más intenso aun, como un tratado. Preguntas que están en nuestro pensamiento pero que por falta de tiempo, pereza intelectual o simplemente porque no nos dimos cuenta, son las que nos puede despertar la curiosidad, o más fuerte todavía, sacarnos de nuestras creencias, romper con eso que llamamos certezas, y que no fueron cuestionadas a causa de lo sedimentadas que están en nuestra matriz de pensamiento:

¿Cómo es que se puede permanecer tanto tiempo, tantos años en un ‘error’, tan sólo por no intentar pensar más profundamente sobre aquello que se nos ofrece como Verdad?”

La filosofía y la matemática; el esencialismo y el existencialismo; la creencia, el verosímil y la verdad; el lenguaje y la carencia de la traducción; el etnocentrismo y el conformismo; la revolución y la globalización; la emancipación pero también sus dos reversos: la condescendencia y la filantropía; la Historia y el paso del tiempo; la juventud y la experiencia; la ignorancia; la vida y la muerte; ser escritor y ser lector; la Luna. 

Todos estos temas presentes en la galaxia aireana dan el marco a este libro que el autor escribió al cumplir sus cincuenta años (el tiempo de escritura quedó grabado en la fecha fijada en la última página del libro: 18 de julio de 1999).

***

Por último, y otra vez con respecto a la cuestión del tiempo, podríamos afirmar que el tiempo de lectura pura (no solo en este libro, sino que me atrevería a decir en toda la bibliografía aireana), su grado cero –la mera decodificación de palabras, párrafos y páginas- en comparación con el tiempo de aprehensión del texto, están demasiado alejados. 

Da fe de esto Cumpleaños que, objetivamente se puede leer en tres horas, pero es muchísimo más grande el tiempo que genera la reflexión sobre las ideas ofrecidas en este maravilloso libro.








miércoles, 8 de enero de 2025

Taller de lectura | Verano Saer 2025


 La principal hipótesis que afirmamos sobre la literatura saeriana es aquella que sostiene que el autor nacido en Serodino escribió una "única historia". 

El punto de partida de esta idea no es original, mucho menos reciente. De hecho, pudimos darle forma a esta idea a partir de la lectura de las palabras que expuso Ricardo Piglia en una de sus clases en la Universidad de Buenos Aires, y que fueron publicadas en formato libro hace unos pocos años, precisamente en 2016, por la editorial Eterna Cadencia. 

El libro en cuestión es Las tres vanguardias. Saer, Puig, Walsh, donde Piglia dice:

El proyecto global de Saer debe ser visto como el de un narrador que intenta construir una novela en movimiento, que todavía no tiene fin, que ha definido una zona, ha puesto en ella una serie de personajes y ha empezado a contar la historia en diferentes relatos, fragmentariamente. Uno puede imaginar que su proyecto es construir, al final, con todos los libros, una sola historia que terminará por imbricar al conjunto de estas narraciones. se trata de un proyecto narrativo fragmentado, que por momentos se condensa, por momentos se expande, toma elementos secundarios de una historia y los autonomiza para convertirlos después en el centro de una novela en la que personajes secundarios de un relato anterior pasan a ocupar el primer plano.

Nadie nada nunca y La pesquisa son dos novelas que fueron publicadas en 1980 y 1994, respectivamente. Pero entre ambas hay una fuerte conexión, no solo por su geografía, por la mención o aparición de varios personajes, sino por la incidencia del paso del tiempo y de los destinos acaecidos de cada uno de ellos, especialmente de los hermanos Pichón y el Gato Garay, de Elisa, y también de Tomatis. 

Por supuesto, cada libro es portador de su propia trama y del tipo de escritura. En ambas, lo político está inscripto, pero no se somete a la tentativa de lo testimonial, no es una literatura de mensaje (Nadie nada nunca), ni tampoco queda atrapado en los límites del género que lo contiene, el policial (La pesquisa). 

Podemos acompañar también la lectura de las dos novelas con dos cuentos (esto es opcional; solo para dar contexto y comprobar la hipótesis) que nos permiten ampliar el sentido producido, no con la finalidad de lograr una totalidad, sino más bien la de expandir el mundo saeriano, de evidenciar que el devenir de los personajes no se agota cuando se cierran las tapas de un solo libro.

Si en La pesquisa es Pichón Garay quien nos cuenta sobre los crímenes de las ancianas de París, será en A medio borrar donde nos enteramos de su partida definitiva a Francia, y del no-encuentro para despedirse de su hermano el Gato Garay, personaje principal de Nadie nada nuncaRecepción en Baker Street es el relato que continúa la conversación en un bar, donde termina la novela La pesquisa.


Clase 1. Nadie nada nunca

En esta lectura de Nadie nada nunca intentaremos observar y pensar sobre varios puntos:

📌 Fragmentos de una vida enigmática, silenciosa y la historia de un destino trágico: el Gato Garay

📌 ¿Es posible pensar los misteriosos crímenes de los caballos como metáfora de la violencia política de los años 60 y 70 en Argentina?

📌 ¿Es Elisa portavoz de las atrocidades sufridas por las víctimas, los desaparecidos durante la última dictadura militar?

📌 Los universos de la ficción saeriana, dos mundos en contacto permanente: la ciudad y el campo

📌 ¿Una historia incompleta, fragmentaria o escrita hacia el futuro? Los sentidos producidos con la lectura de Nadie nada nunca se verán transformados en nuevas experiencias, una vez que se lean las novelas que Saer escribirá en años posteriores: Glosa (1984), La pesquisa (1996) y La grande (2004)


Clase 2. La pesquisa 

Cuando apareció La pesquisa en 1994, llamó la atención que Saer hubiera escrito una novela enmarcada en lo que podemos definir como género policial. Esta idea no fue producto únicamente de una determinada lectura, sino que aparecía en el paratexto del libro. Por ejemplo, en la página 3, se presentó a la novela de la siguiente manera:

“Juan José Saer. La pesquisa. Novela policial”.

En la contratapa se ratifica la supuesta pertenencia al género y se refiere a ella en esa dirección: “Relato fascinante, aguda reflexión sobre la racionalidad, el crimen y la locura. La pesquisa es la gran novela policial de Juan José Saer”.

Sin embargo, quienes habían leído al autor, sabían que no iban a encontrarse con una historia sujeta a las reglas y convenciones del género; mucho menos a la condición más específica e importante de todas, la que tiene que ver con el interrogante:

“¿Quién es el culpable?”

Por supuesto, esta pregunta estará inevitablemente en el transcurso de la narración. Porque no se trata de romper absolutamente con el género. Pero sí es necesario aclarar que en La pesquisa habrá otros enigmas importantes por revelar, además de la identidad del asesino:

📌¿Quién cuenta la trama de La pesquisa?

📌¿Quién es el autor de la novela que está dentro de la novela, “En las tiendas griegas”?

📌¿Quiénes asesinaron a la pareja de Nadie nada nunca (1980)?

📌¿Dónde están los cuerpos?


***


Bibliografía 

Novelas

Saer, Juan José (1980). Nadie nada nunca. México: Siglo XXI Editores

Saer, Juan José (1994). La pesquisa. Buenos Aires. Seix-Barral


Cuentos (opcional)

Saer, Juan José (1976). "A medio borrar", en La Mayor. Barcelona. Planeta

Saer, Juan José (2000). "Recepción en Baker Street", en Lugar. Buenos Aires. Seix-Barral


Bibliografía complementaria

Brando, Oscar (2015). “La escritura de Juan José Saer. La tercera orilla del río”. Argentina: Corregidor.

Casas, Fabián (2016). Juan José Saer: El Grande, en “Trayendo a casa todo de nuevo. Todos los ensayos”. Argentina: Emecé.

Piglia, Ricardo (2016). Sexta clase 8 de octubre de 1990, en “Las tres vanguardias”. Argentina: Eterna Cadencia.

Prieto, Martín (2016). “Una forma más real que la del mundo”. Argentina: Mansalva.

Prieto, Martín (2023). “Un enorme parasol de tela verde". Argentina, Eduner.

Arce, Rafael: Juan José Saer. La felicidad de la novela (2015), Santa Fe, Universidad del Litoral

Piglia, Ricardo: Las tres vanguardias (2015), Buenos Aires, Eterna Cadencia

Prieto, Martín (comp.): Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo (2016), Buenos Aires, Mansalva

- Gilio, María Esther: No manejo bien mis virtudes ni mis defectos

- Pauls, Alan: La música de las palabras

Prieto, Martín: Saer en la literatura argentina (2022), Santa Fe, Universidad del Litoral

Ricci, Paulo (comp.): Zona de prólogos (2011), Buenos Aires, Seix-Barral

Sarlo, Beatriz: Zona Saer, (2016), Santiago de Chile, Universidad Diego Portales

Schavelzon, Guillermo: El enigma del oficio (2022), Buenos Aires, Ampersand


***


Taller de Lectura Verano Saer

Martes 11 y 18 de febrero, 20 horas. Modalidad presencial (Caballito, CABA)

Costo: 25 mil pesos. 


Para más información, escribir a:

serodino@gmail.com 







viernes, 27 de diciembre de 2024

Cine | La metamorfosis: Lobster, de Yorgos Lanthimos




"Se hace un poco tarde, mi vida
No hay tiempo que perder"

Hermano Hormiga




No estaba cansado, no tenía sueño, ya había leído bastante en el día, tampoco quería "adelantar" trabajo.

Me acordé que días atrás había venido un amigo y me marcó en una plataforma audiovisual películas que me recomendaba. Era lo mejor que podía hacer.

Entonces di vuelta el sillón de tres cuerpos, lo dejé en posición para ver la tele acostado, de frente a la pantalla, y puse Lobster, la película de Yorgos Lanthimos, estrenada en 2015. 

La iba a ver casi diez años después. Hacía calor, prendí el aire acondicionado. Puse play.

La película es una distopía que maneja muy bien el absurdo, la parodia, el humor. Pese a algunas escenas fuertes (y bastante crueles), no exhibe la ferocidad sin respiro de la serie El cuento de la criada, basada en la novela de Margaret Atwood

El mundo de Lobster es una sociedad donde se castiga de manera peculiar a quienes no están en pareja. Primero se les retira de la ciudad y se los lleva a un hotel. A partir de ese momento, hombres y mujeres tienen 45 días para encontrar nueva pareja. Si no lo consiguen, serán convertidos en el animal que prefieran. 

David, el protagonista principal interpretado por Collin Farrell elegirá, si fracasa, una langosta.

Hombre y mujeres que escapan de ese mundo se van a otro alternativo, irreverente, propio de lo anti-sistema, que pese a su nulo confort pareciera mostrarse más amable, más noble.

Sin embargo está construido también bajo reglas absurdas y dolorosas, la peor de todas, la prohibición de enamorarse, y los castigos que ejercen, también despiadados en el uso de la crueldad. 

No está de más señalar el papel de Lea Seydoux, líder de Los Solitarios, cuando en una de las escenas de la película, enojada por la violación a la regla respecto del amor por parte de David y de su reciente enamorada Mujer miope, papel a cargo de la actriz Rachel Weisz, ordena a él a construir su propio pozo, el lugar donde va a ser enterrado cuando muera, y a ella, someterla a una atroz cirugía.

La película no propone una salida, justamente todo lo contrario.

Desnuda las contradicciones en las parejas que se mantienen ya sea por hastío, costumbre y/o conveniencia, y la idea del <amor romántico>, como si la sola coincidencia en algún o algunos rasgos fueran suficientes para decidir compartir la vida.


Dir. Yorgos Lanthimos








viernes, 15 de noviembre de 2024

Ruleta rusa (parte I)

Un acto mágico que me pasa cada tanto en relación con la literatura es cuando alguien me recomienda un libro que no tenía en radar.

Desde hace un tiempo estoy leyendo literatura que tiene que ver con la ludopatía y el mundo de las apuestas. Pocos días atrás hablé brevemente de ResponsoEl jugador, y La verdad de una noche, y del ensayo de Johan Huizinga Homo ludens.

Hablaba con Marina sobre esto y de repente me preguntó si había leído a Mircea Cârtárescu. Le dije que las tres novelas de Las bellas extranjeras me gustaron pero no me había deslumbrado ninguna. Ni por la trama ni por las formas o procedimientos. Era un buen libro, una hermosa edición de la bellísima editorial Impedimenta, pero no era de esos que me dejaba pensando mucho tiempo o me generara ganas de recomendarlo.

"¿Pero leíste El ruletista? Ya que estás leyendo sobre azar y juego". No me dijo si el libro era muy bueno, si era breve o extenso. Con su tono de voz, suave, por momentos casi inaudible, agregó: "es sobre la ruleta rusa. No te puedo decir nada más porque si no se pierde la gracia. Y no es por eso del spoiler". 

Desde ese mismo momento me quedó dando vueltas en la cabeza el libro. No podía ir a comprarlo en ese instante porque ya eran más de las dos y sabemos que a la madrugada no hay ninguna librería abierta.

Digresión: si hubiera una librería que tuviera horario nocturno, ¿funcionaría? ¿Vendería bien? ¿Habría una comunidad lectora insomnes dispuestos a visitarla, a leer y comprar libros ahí? No lo sé, probablemente no. Si no, ya existiría.

La conversación sobre libros había terminado y prosiguió sobre música barroca y renacentista, géneros sobre los que no sé absolutamente nada. Un concierto de Arcangelo Corelli, la violonchelista neerlandesa Lucia Stwarts y su interpretación de Bach, de la violinista alemana Anne-Sophie Mutter, si es la número uno de la actualidad...

Llegó el lunes y después de terminar la jornada laboral pasé una librería y pregunté por El ruletista. Ezequiel me dijo que no quedaba más, pero que hay una edición cuyo título es Nostalgia (1993), con la impecable traducción de Marian Ochoa de Eribe, que incluía esa historia. Fernando lo fue a buscar y me lo trajo. "Llévalo. Tuyo". 

Me senté en el sillón de dos cuerpos de la librería (quizá sea el mejor lugar del mundo para leer que exista), y lo primero que hice después de ponerme los anteojos fue ver en página comenzaba y marcarlo con un señalador de la tienda, uno de fondo blanco con un rectángulo azul en el interior que dice Ref.

Leí brevemente el prólogo y ahí mismo me enteré que el camino de la edición de El ruletista fue a la inversa de mi búsqueda. Primero se había editado dentro de Nostalgia junto a otras historias. Después tomo vuelo propio, y se publicó de manera individual.

Gracias a esta historia Cârtárescu comenzó a trascender las fronteras de Rumania, su país natal, comenzando a tener una notable proyección internacional.

Abrí el libro y fui directamente al índice. Vi que tenía una introducción (sección que siempre leo después de finalizar cada libro que tenga la suya) y vi que El ruletista era la primera historia del libro. Comencé a leerlo (...)

Continuará