Como dije en algún momento, ya casi tengo cincuenta años y el transcurrir de los años me fue quitando cierto fanatismo y me ha dotado de un poco más de ganas de analizar o pensar lo que veo. El resultado de la reflexión no está garantizado, pero sí el disfrute de un evento de este tipo con una mirada más serena y más amigada con el disfrute. Esto quiere decir que no necesariamente quiera que deje de desear que gane uno u otro equipo del cual no soy simpatizante.
Los primeros tres partidos de la fecha casi no los vi: Portugal, con Cristiano Ronaldo, empató sorpresivamente 1 a 1 ante Congo; Inglaterra venció 4 a 2 a Croacia, y Ghana hizo lo suyo versus Panamá recién al minuto 95 del partido.
El partido que sí pude ver es el último del día: Colombia vs. Uzbekistán. El equipo de Néstor Lorenzo, desde hace un par de años, es un equipo serio, que juega, que mete, que gana, y que cuando termina el partido, recién ahí, hace bailecito. Anoche ganó bien, mejor dicho, muy bien al equipo de la Ruta de la Seda. ¿Fue fácil? Para nada. No existen ya ese tipo de partidos. Me detengo en el tercer gol, un canto al esfuerzo y al sacrificio, a la seriedad, a la tenacidad, a ponerse el overol del obrero (sujeto cada vez más extinto en nuestros mundos), Lucho Díaz peleando ese balón como si fuera el último, que lo gana, que tira el centro, y que por el otro lado llega Campaz, y de cabeza, tic, al arco, gol. Campaz, cada vez que veo a Campaz me acuerdo de Miguel Russo, "son decisiones", y lo bien que lo hizo jugar en Rosario Central. Estamos contigo Colombia.
Mientras tanto, el interés por el mundial ya está activado. Serán los goles de Messi, Mbappé, Harry Kane, Halaand y el triunfo de cada una de sus selecciones, junto a otras cosas hizo que el torneo esté ganando la primera batalla por el interés y las ganas de verlo.
Esas otras cosas son aquellas que tienen que ver con el espectador (no tanto con los hinchas): los jugadores no pueden hacer tiempo, el VAR está funcionando a la perfección, no hay faltas agresivas que amenacen la salud de los protagonistas, los campos de juego parecen estar en buen estado, y lo fundamental, que aun los equipos débiles ya no lucen como conjuntos menos que amateurs o de muy mal nivel.
Ojo, Sudáfrica fue lo más pobre de la primera ronda, tal vez Paraguay en la abultada derrota que sufrió ante Estados Unidos. Pero después, por más que hayan perdido (como Curazao, pero le destaco haber estado 1 a 1 durante los primeros cuarenta minutos del primer tiempo, además de la proeza de convertirle un gol a Alemania); ya sé, después Alemania llegó hasta el séptimo. Pero no fue un equipo de pinta amateur. Túnez es el otro equipo que parecería no estar a la altura del evento: sufrió cinco goles de Suecia.
Lo mejor de la primera fase fue la actuación de Francia, Argentina e Inglaterra. Los tres ganaron con suma claridad. Por ahí pesa más la victoria de Inglaterra, que venció a una selección que tiene prestigiosas credenciales.
Lo de Messi nos deja sin palabras. No se quiso decir ayer, pero su actuación, y sabiendo que falta mucho, ¿será este su último mundial como jugador o tal vez haya 2030? Falta mucho, pero el interrogante apareció. Todo gracias a su gran actuación.
Lo peor es lo que se comentó al principio: la pausa de hidratación. Este procedimiento desinfla el partido, le rompe el ritmo logrado. Y el tiempo que dura el cooling break se lo comen las publicidades que atentan contra el espíritu deportivo: comida chatarra, alcohol, y el mundo de las apuestas y la estimulación de la ludopatía. El clímax de la vergüenza lo puso la publicidad de Bet Warriors que utilizó la voz y la figura de Diego Maradona invitando a apostar en sus plataformas.








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