jueves, 7 de mayo de 2026

Dostoievski, Žižek, la traducción y lo sublime de las palabras

En medio de una conversación o de una lectura, cuando escucho o leo una palabra que me gusta, me saca inmediatamente de la circunstancia en la que estoy y me quedo pensando en ella.

Hace un rato comencé a releer (o debería decir leer, porque no recuerdo nada) Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoievski. El traductor es Rafael Cañete —a quien no conozco particularmente, aunque tal vez haya leído alguna traducción suya sin recordarlo, pero de quien no diré nada negativo ya que confío plenamente en el catálogo de la editorial Losada— y escribió, o transcribió al castellano, lo siguiente:

"Todo lo bello y sublime, como se habituaba a decir en otros tiempos"

La palabra en la que me detuve es sublime.

¡Qué hermosa que es, por favor!

Esa palabra me llevó de inmediato al libro de Slavoj Žižek, El sublime objeto de la ideología; un texto que conocí en la facultad y que, en aquellos incipientes años 2000, era parte de una moda, un clásico del futuro, un libro que —justo en esos momentos de fervor por la globalización— sentíamos que debíamos leer sí o sí.

¿Dónde radica el sentido de belleza que una palabra tiene para uno?

Estimo que puede tener que ver con su significado. Seguramente. Pero no lo sé del todo; lo voy a pensar. 

Mientras tanto, voy a comenzar a anotar acá una lista con todas las palabras que se me aparezcan. Va la primera:

1. Sublime
2. ...








domingo, 26 de abril de 2026

El mago del Kremlin | Un truco donde no aparece el conejo

La película dirigida por Olivier Assayas, basada en el best seller de Giuliano da Empoli es otra del género "mala, pero nunca aburrida".
No le va el papel a Paul Dano, un poco mejor está Jud Law haciendo de Vladimir Putin, el guion es absolutamente anti Federación Rusa (pese a todo se nota la mano del genial Emmanuel Carrère, y me despabiló verlo en un cameo), me gustó ver caracterizado a Limónov, me interesó el énfasis ya no en la manipulación de realidad sino en la "creación" y resulta doloroso ver que ese proceso de espectacularización de la sociedad ocurrió casi en todo el mundo, un plomo la voz en off que se la pasa "explicando" (vale recordar la sentencia perfecta de Aira donde dice 'la explicación mata la narración'), y uno de los caprichos o desatinos más comunes en el cine en relación al giro lingüístico: todos hablan en inglés; no funciona jamás, ni antes ni ahora. Y menos en una película política como esta. 

domingo, 5 de abril de 2026

La osadía es una apuesta de suma cero | Independiente 1 Racing Club 0



En el fútbol, la osadía es una apuesta de suma cero: no hay términos medios. Es la consagración del héroe y la posterior transformación en mito o es el ingreso inmediato a la posteridad del ridículo. En el último clásico de Avellaneda, Adrián Martínez intentó lo primero y terminó habitando, de forma irreversible (al menos por este partido), lo segundo.

Faltaba poco para el cierre del primer tiempo cuando "Maravilla" Martínez decidió que no bastaba con el gol; necesitaba el plus de la afrenta, de ofrendar a los propios un gol hasta la embriaguez. De gozar al rival y vecino en su propia casa, el Libertadores de América, y hacerlo mediante un toque de suficiencia frente a la tribuna local. El deseo era estético: ver las cabezas gachas del adversario, de los jugadores en la cancha, y de la gente común, del otro lado del alambrado. Pero la exquisitez de la técnica traicionó a la intención. Martínez calzó la pelota desde tan abajo que, pese a la lentitud del recorrido, a la suavidad del impacto, el balón superó los dos metros cuarenta y cuatro de altura del arco, tan lejos que ni siquiera hubo el consuelo de que la pelota golpeara a la red al menos en su parte externa.

Lo que siguió fue un quiebre en la semiótica del fútbol argentino. El manual del "aguante" dicta que ante una cargada de ese tipo —una falta de respeto entre colegas— la respuesta debe ser violenta: el insulto, la arremangada de cuello, la invitación a la pelea. Sin embargo, Rodrigo Rey operó desde otra lógica. Al levantarse del césped tras su estirada estéril, pasó, primero de la angustia al alivio cuando vio la pelota alejarse del arco, y del alivio a la ironía cuando se levantó y se puso cara a cara con "Maravilla". En lugar de la agresión, eligió el abrazo. Un abrazo pedagógico y algo burló, pero la burla del que eludió el mal momento: "Viste lo que te pasó por canchero".

Esa risa compartida con Kevin Lomónaco desarmó el escenario de masculinidad herida que intentó activar Zabala. Sus propios compañeros lo sacaron de escena. No hubo conflicto porque el error fue tan grosero que anuló la posibilidad del enojo. Y el efecto psicológico de este acto fue devastador para Martínez. El goleador quedó fuera de registro, deambulando el resto del partido como quien intenta entender una broma de la que es objeto. Incluso en el segundo tiempo, falló una ocasión todavía más nítida, como si el gesto de piedad de Rey le hubiera quitado la "piel" de goleador.

La resolución del trámite fue coherente con la tarde. Gabriel Ávalos, el nueve paraguayo que carga con el escepticismo crónico de la hinchada de Independiente, recibió un pase de Montiel y, con la frialdad de quien solo busca el resultado y no la gloria del póster, abrió la cara interna para marcar el único gol del clásico. Nueve minutos después llegó el final. Y "Maravilla", que tampoco se transformará en un villano sin retorno, (él mismo ha hecho ganar a Racing en la misma cancha que ahora le tocó perder), mientras su cabeza siga intentando comprender qué fue lo que pasó, verá cómo el pueblo rojo de Avellaneda celebrará la victoria de un clásico en una tarde en que la redención de uno nació de la soberbia del otro.









miércoles, 1 de abril de 2026

Nüremberg | No se puede subestimar tanto al espectador

Es cierto que la primera media hora, no estuvo tan mal. La detención de Goering que huía ¿huía realmente? con su familia y la presentación de la idea de juzgar a los altos mandos nazis que quedaban con vida a través de un juicio inédito hasta aquel entonces, podía haber sido un muy comienzo si no fuera existido la escena banal y tonta y fuera de registro que se da en el tren donde viaja una periodista y un psiquiatra que va a iniciar tratamiento con los detenidos nazis, responsables del cruento exterminio al pueblo judío. Fuera de contexto, un truco de magia entre miradas seductoras, en fin, Hollywood no pudiendo dejar de ser Hollywood ni siquiera en una película con estos temas.

(Continuará...)

sábado, 31 de enero de 2026

Flash: un aventura que en el fondo, lo único que hace es hablar sobre la pérdida

La importancia de The Flash (2023), de Andy Muschietti, no reside tanto en la fidelidad al cómic o en su adaptación, pese a que sus efectos especiales resultan magistrales, sino en cómo aborda la premisa de que intentar modificar el pasado con la finalidad de eliminar el propio dolor, puede acarrear consecuencias devastadoras.

​En una época donde la nostalgia está a flor de piel y donde lo recobrado rápidamente también se vuelve a dejar en el olvido (en estos días lo estamos viendo con el auge del #2016 y las fotos de ese año), parece que la dificultad para valorar el presente convierte a la vida en una tragedia que se proyecta en el tiempo tanto hacia el atrás como hacia el futuro.

En este filme, aceptar el pasado equivale específicamente a transitar el proceso de duelo para finalmente hacer pie en la aceptación.

​Flash nos permite jugar con la fantasía de remediar lo ocurrido y hacer las cosas de manera distinta; sin embargo, nos enseña que el dolor, tarde o temprano, terminará apareciendo, pues es un elemento constitutivo de la condición humana. 

Esta idea me hizo recordar a un amigo analista que me contó que varias veces los pacientes que acuden a su consultorio or por primera vez dicen que van a probar para ver qué les pasa, de cómo pueden mejorar sus vidas ya ordenadas o más o menos resueltas (en el sentido que no sienten tener mayores problemas que algunas dificultades ocasionales), pero que a la tercera o cuarta sesión aparecen todos los monstruos y conflictos no resueltos o ni siquiera comprendidos de su propio pasado.

Esta película, de la que no esperaba nada, o tan solo las virtudes de los FX, resultó ser una gran sorpresa, una historia que equilibró perfectamente el entretenimiento con un poco de reflexión sobre las cosas que nos duelen.


 




sábado, 20 de septiembre de 2025

En cada esquina hay un café esperándote | Mendel, de Stefan Zweig

 

Cuando en una entrevista le preguntaron a Saer qué es “lo imborrable”, el autor santafesino respondió contundente: lo imborrable es aquello que ha sido escrito.

En Mendel, el de los libros, de Stefan Zweig (publicado por Ediciones Godot en 2021; traducido por Nicole Narbebury), nos encontramos con que, en palabras del autor, “los libros también pueden ser escritos para conservar un vínculo con las personas, más allá del propio aliento, y así defenderse del implacable adversario de toda la vida: la fugacidad y el olvido”.

La novela está escrita en primera persona y la historia transcurre en Viena.

Una lluvia hizo que el narrador busque refugio en uno de los tantísimos bares de la ciudad para protegerse del agua: 

“Por suerte, en cada esquina de Viena hay un café esperándote”. 

Es el café Gluck. Hermosa descripción que hace de la sensación que muchas veces, nos sucede a los lectores cuando visitamos un bar, una especie de ritual.

Pero después de esa fascinación inicial por ese espacio al narrador le surge una incomodidad: sabe que estuvo alguna vez en ese lugar, pero no encuentra el recuerdo que lo enlace

“Cuánto más intentaba captar ese recuerdo, más malicioso y escurridizo se me escapaba”.

Hasta que lo encuentra. Una mesa vacía, que supo ser el lugar de trabajo de una persona fascinante.

 ¿Quién es Mendel, el de los libros? 

Era una enciclopedia humana, ni siquiera un bilbiotecario o un hombre memorioso. 

“Él no leía los libros por su sentido, por su contenido intelectual y narrativo: solo atraían su pasión su nombre, su precio, su forma de publicación, su primera portada”.

Aislado del mundo exterior y ajeno a su alrededor, mucho más de la vida real, inmutable a los ruidos, solo tenía los sentidos para leer y clasificar. 

Todos los días, desde la mañana hasta la noche, en una misma mesita de ese bar de Viena.

El verdadero objetivo o satisfacción de Mendel consistía en poder dar a quien necesite la información necesaria para que consiga los libros que tanto buscan. 

Es en este libro cuando nos damos cuenta de la satisfacción del librero al conseguir un ejemplar que estuvo dando muchísimo trabajo localizar; es Mendel quien siente la mayor satisfacción por la tarea cumplida.Y esa satisfacción es el motor de todo librero de ley.

Vuelvo a la narración. Un día las fuerzas de seguridad se llevan detenido a este hombre por intercambiar correspondencia con un librero francés o inglés, que más da. 

Nada malo vemos en esta actividad pero los aparatos represivos en épocas de la Primera Guerra Mundial sí. Y es a partir de ese momento en que el destino de la vida de Mendel cambia por completo.

Como en “Novela de ajedrez”, la historia nos lleva al fango del siglo XX, a sus guerras infames, y al temor de las personas que las padecen.

Como bien sabemos, Stefan Zweig y su esposa Lotte Altmann dejaron Europa cuando el poder de Hitler se iba expandiendo por ese continente. 

Luego de exiliarse en Inglaterra, Francia, y Estados Unidos, el matrimonio se radicó en Brasil.

 Finalmente, en 1942 y ante el avance del nazismo, el terror dominó por completo al matrimonio, y no pudieron encontrar otra opción a la decisión que juntos tomaron, el suicidio.







lunes, 15 de septiembre de 2025

Hot Milk: Un retrato crudo del amor y el dolor familiar

Hot Milk (2025), escrita y dirigida por Rebecca Lenkiewicz, se adentra en las profundidades de un vínculo que, más que disfuncional, concepto que particularmente no me convoca en lo más mínimo, es un complejo entramado de heridas y dependencias. 

La protagonista, una hija que soporta el peso de cuidar a su madre en silla de ruedas, nos confronta con la idea de que los lazos familiares no son un mecanismo (por eso lo de rechazar lo "disfuncional") que se rompe y se repara, sino una red de relaciones donde el dolor del pasado persiste en el presente.

La madre, cuya enfermedad podría ser tanto física como psicosomática, representa un enigma, seguramente doloroso. 

Su dependencia no solo es física, sino también emocional, atrapando a su hija en un ciclo de resentimiento y devoción. 

Sin embargo, en medio de este sufrimiento, la hija comienza a despertar a nuevas sensibilidades, explorando la posibilidad del amor y de un camino propio.

Hot Milk no busca dar respuestas ni juicios, nos hace reflexionar sobre cómo las personas pueden estar profundamente dañadas por su historia, y cómo, a pesar de ello, buscan una conexión, un escape, o una forma de sobrevivir a la vez que comienzan a construir un nuevo futuro para sí. 

Es un retrato crudo, pero sobre todo honesto, de un amor que duele, pero que también es capaz de transformarse.


En MUBI 

sábado, 19 de julio de 2025

Los sábados son para limpiar

Hay sábados que son hermosos, de cielo celeste intenso, sin una sola nube, temperatura agradable, diecinueve grados, el día que quienes tenemos la fortuna de trabajar de lunes a viernes, usamos para limpiar medianamente a fondo la casa, cocinar con un mínimo grado de elaboración o para frizar y dejar preparadas porciones para momentos de la semana en la que el tiempo no sobra.

Es el día que ponemos música, una lista personalizada, la mía se llama Autorretrato, y que dejo correr, sin adelantar ni saltear canciones. Es cierto, acá hay un poco de trampa. No salteo porque esta lista tiene canciones que me gustaron toda la vida. Conviven Just Like Heaven con Sleeping Satellite, con Supersimmetry, de Arcade Fire

Después de limpiar casi todo (hoy no es momento de ordenar placares ni los interiores de los cajones), un baño reparador, una siesta sin dormir en la cama que huele a limpia después del cambio de sábanas, y comenzar la otra parte del día. 

Con toda la tarde por delante, ¿Qué hacer? ¿Acondicionar la bicicleta y salir a dar una vuelta después de tanto tiempo? ¿Mirar alguna entrevista interesante en Youtube? ¿Seguir leyendo un libro comenzado (pudo haber sido esta tarde Delicioso suicidio en grupo, del autor finlandés Arto Paasilinna, un libro tan genial como divertido)? ¿O ver una de las pocas películas que me quedan pendientes de Aki Kaurismaki, también finlandés? ¿O comenzar a leer uno de los tantos clásicos que no leí todavía y un poco me martiriza no haberlo hecho, como Guerra y paz o Anna Karénina, ambos de Lev Tolstói? ¿O comenzar con el que me compré ayer, los dos tomos El hombre sin atributos, de Robert Musil?

Seguramente me hubiera venido muy bien seguir releyendo La única historia, de Julian Barnes, ya que el sábado que viene tengo taller literario con este libro, para hablar de amor, felicidad y dolor.

Nada de eso pasó esta tarde. Me quedé una hora tirado en la cama scrolleando una hora en X y en Instagram, generando una tonta dopamina, puro consumo instantáneo e inmediata sensación de vacío después; chateando por Whatsapp con mis amigos sobre el mal momento de Boca, y por ende, de la mala conducción de Román en el fútbol... Nada. 

Pese a todo, no me resigné a perder este sábado. Preparé la mochila, guardé el libro de Barnes y no me levanté de la mesa del bar hasta no haber leído 55 páginas de la novela en la que el narrador pregunta si «¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos?»





sábado, 3 de mayo de 2025

Taller de lectura Lo Imborrable "Dos sherpas", de Sebastián Martínez Daniell y "Correr", de Jean Echenoz

Si nos dijeran que pensemos en dos libros, uno sobre los guías para expediciones y aventuras en la región del Everest, y el segundo, sobre un atleta que corre con un ritmo tan frenético como poco elegante, o que imaginemos la inmensidad de la naturaleza indómita frente a la opresión de un sistema político que lo controla todo, ¿Cuáles serían esas historias? 

En nuestro próximo encuentro del taller, nos sumergiremos en un diálogo literario fascinante, entre dos novelas aparentemente distintas, sino también distantes: “Dos sherpas”, de Sebastián Martínez Daniell y “Correr”, de Jean Echenoz.

A primera vista, sus mundos parecen ubicarse en las antípodas: la montaña más alta del mundo, muda testigo de un destino fatal, y una Checoslovaquia bajo la férrea mirada del estalinismo, donde cada zancada de un atleta sensacional resuena con ecos políticos. 

Sin embargo, la magia de la lectura nos invita a trazar conexiones tan inesperadas como reveladoras. De eso se trata la lectura compartida en este taller llamado Lo Imborrable: la posibilidad de encontrar esos hilos invisibles que unen historias y personajes.


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Una hipótesis de lectura ¿Qué sucede cuando la exigencia del mundo se cierne sobre el individuo? En “Dos sherpas”, la naturaleza en su forma más hostil e implacable moldea las acciones y las reflexiones de sus protagonistas. 

En “Correr”, la adversidad adopta un rostro diferente pero igualmente opresor: el contexto sociopolítico de una época marcada por el control y la vigilancia. La biografía de Emil Zátopek, el legendario corredor, se entrelaza con la rigidez de un sistema que observa, exige y moldea cada aspecto de la vida, desde la arena deportiva hasta la esfera cultural.

La invitación está hecha. Serán bienvenidas aquellas personas se animen a explorar estas dos narrativas poderosas, y a encontrar las resonancias secretas entre cumbres nevadas y estadios silenciados. 

Descubriremos cómo ambos autores, con estilos únicos, nos interrogan sobre la capacidad humana de respuesta ante la presión extrema, sobre la fragilidad y la fortaleza del individuo frente a fuerzas que lo superan.

Los esperamos.


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📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo

🗓️ Sáb 31 de mayo, 16 h

📧  + info: serodino@gmail.com

📌Actividad arancelada


martes, 25 de marzo de 2025

Taller de lectura Lo Imborrable "Bien tarde en el día", (Claire Keegan) & La locura es un bien de familia (Bárbara Belloc)

Uno de los principales objetivos de este taller de lectura es descubrir la intimidad y el poder del lenguaje. 

En este encuentro intentaremos hacerlo con dos libros, dos mundos y dos autoras que nos transmiten una verdadera pasión por la palabra.

 Hablamos de "Bien tarde en el día" de Claire Keegan y "La locura es un bien de familia" de Bárbara Belloc.

Ambas autoras nos regalan historias donde la belleza del lenguaje se entrelaza con la complejidad de las relaciones humanas. 

En el corazón de cada relato, encontramos vínculos profundos: el matrimonio de Cathal y Sabine en "Bien tarde en el día", y la relación madre e hija en "La locura es un bien de familia".

Sin embargo, la comunicación se ve desafiada: en Keegan por el egoísmo, la torpeza y la violencia, y en el mundo de Belloc por el deterioro cognitivo y el paso del tiempo, donde los silencios que pesan más que las palabras.

En "Bien tarde en el día", Cathal hace un viaje introspectivo hacia el pasado, exactamente un año atrás. La memoria puede funcionar como una herramienta eficaz para revisar y lidiar con los recuerdos de un amor? Y en caso de ser posible, ¿el personaje de la historia será capaz de alcanzar el entendimiento y asumir la responsabilidad de sus errores?

En "La locura es un bien de familia", el principal conflicto está en la lucha de una hija por preservar la identidad y la memoria de su madre, en donde el adversario es el avance inevitable de una enfermedad tan cruel como dolorosa: Alzhéimer. Pero también la protagonista se enfrentará a las contradicciones que se irán produciendo alrededor de su mundo emocional que surge como resultado del cuidado: el amor, la tristeza y la aceptación ante la enfermedad.


Taller de lectura Lo imborrable

📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo

🗓️ Sáb 26 de abril, 🕕18 h

📧  + info: serodino@gmail.com

📌Actividad arancelada