Lo imborrable
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domingo, 19 de julio de 2026
Diario del Mundial | Argentina 2 Inglaterra 1 | El himno que se cantó como nunca en la cancha, en el estadio y en cada lugar donde había un argentina o un argentino
lunes, 13 de julio de 2026
Diario del Mundial | Argentina vs. Inglaterra: Por favor ¡Usemos la camiseta azul!
¿Jugaremos contra Inglaterra con la camiseta azul? Anoche, mientras dormía, recién dormido, me sonó el celular. Era una notificación deluxe: después de las 22 horas suena solamente si son los vínculos más cercanos, "por cualquier cosa". Porque así somos los supersticiosos. No vaya a ser cosa que apaguemos el celular y, mejor no, dejemos acá, que como dice Antonio Di Benedetto en El silenciero, "las cosas malas confunden la mención con la llamada". Vuelvo a la notificación: era un amigo que me mandaba una noticia de un portal poco prestigioso que decía que el presidente de la AFA haría una presentación formal ante la FIFA para utilizar la camiseta azul.
La tarde anterior, cuando el partido con Suiza pasó a formar parte del pasado habíamos comentado este tema, que para ganar la semifinal había que estar en todos los detalles, y uno de ellos era la cuestión de la indumentaria. Hicimos el repaso y vimos que usamos la celeste y blanca tradicional, la titular en los siguientes partidos:
Mundial 1966. Derrota 0-1. El día de la polémica expulsión del capitán del seleccionado argentino Antonio Rattín. El árbitro era el alemán Rudolf Kreitlen y echó al mediocampista de Boca por protestar. Cuando terminó el partido dijo "me miró mal. Por eso me di cuenta de que me había insultado". La situación era tan confusa que nadie comprendía lo que sucedía. El árbitro no hablaba español y Rattín no hablaba alemán ni inglés. Solo a través de gestos corporales el referí lo invitaba a retirarse del campo de juego. Los espectadores ni los relatores radiales en el estadio no comprendían tampoco toda esta situación hasta que el jugador argentino abandonó la cancha, no sin antes estrujar el banderín con los colores británicos que señalizaban el área del córner. Fue a partir de ese partido que se pensó en un lenguaje propio para el fútbol, que trascienda los idiomas de los cinco continentes, y así surgieron las tarjetas amarilla y roja. Argentina jugó de celeste y blanco, short negro y medias ¡grises! Inglaterra, todo de blanco pero que no fue impoluto: ganó la final y salió campeón con un gol en donde la pelota no atravesó la línea del arco. Pero esa es otra historia.
Amistoso 1980. Derrota 1-3. Maradona hizo una jugada algo parecida a la que hará seis años después en México, sólo que en lugar de intentar eludir al arquero, pateó a la derecha de este y la pelota salió apenas desviada. Es conocida la anécdota en la que el mismo Diego relata que cuando terminó ese partido su hermano menor Hugo le dijo "tenías que haber intentado enganchar y eludir al arquero en lugar de patear al segundo palo". Argentina jugó con camiseta tradicional, pantalón y medias negras. Inglaterra, camiseta blanca con vivos azules y rojos, shorcitos azules y medias blancas.
Mundial México 1986. Victoria 2 a 1. ¡Qué decir! El día de la mano de Dios y del mejor gol de toda la historia de los mundiales, la apilada histórica, el del barrilete cósmico (inmortal relato de Víctor Hugo Morales). La FIFA, organización del torneo, dispuso que a la Argentina le tocaría usar la camiseta suplente, o sea, la azul. La azul ya la había usado el partido anterior, ante Uruguay, con triunfo 1 a 0 con gol de Pedro Pablo Pasculli. Pero el DT argentino Carlos Salvador Bilardo no estaba de acuerdo en usar otra vez esa camiseta porque la tela era muy pesada, no tenía los agujeritos de ventilación y entonces, lo increíble: Bilardo mandó a comprar camisetas en casas de deporte de México en la que sus telas sean livianitas. Luego, comprarían aparte los números (que eran metalizados) para ponerles a las camisetas. El escudo de AFA les fueron arrancadas a otras prendas y las empleadas de la concentración cosieron uno por uno en cada camiseta. Esta historia está contada de manera magistral en el libro El partido, de Andrés Burgo, que además, sirvió para el documental presentado hace unos meses en Cannes, bajo el nombre homónimo y que recomiendo fervorosamente. De ahí saqué la frase más linda para sobre este partido que ningún director de cine hubiera podido hacer mejor: ese Argentina 2 Inglaterra 1 es El Aleph del fútbol argentino; realmente, ahí se encuentra todo. Digresión: lo que no recuerdo es por qué Inglaterra jugó con un pantaloncito corto celeste. Todo lo que pueda escribir de acá en más sobre este partido, será redundante.
Amistoso en Wembley. 2 a 2. Si bien fue un amistoso, ese partido generó una gran alegría. El ciclo Bilardo había terminado después del subcampeonato en Italia 90. El "Coco" Basile asumió y rápidamente sintonizó con el pueblo futbolero. Todavía no se contaban los partidos que harían un invicto inolvidable, hasta la derrota de Barranquilla ante Colombia y luego después el 0-5 en el Monumental. Faltaban un mes para que comenzara la Copa América de 1991 y que se ganara jugando un fútbol de alto vuelo. Todavía Batistuta no estaba en el plantel: rompía redes rivales para Boca en el Clausura 91 que finalmente lo llevaría a ganarse un lugar para la lista de que jugaría en Chile. Ese partido de Wembley se jugó un sábado a la mañana. Perdíamos 0 a 2, no sé si con baile pero más o menos. Pero dos córnes ejecutados por el "Turco" Mohamed, conectados, primero por el "Turco" García y luego por Darío Franco sellaron la igualdad. No se podía perder contra Inglaterra. Y no se perdió. Ese día, Argentina con su indumentaria tradicional e Inglaterra con camiseta y medias rojas, pantalón blanco.
Mundial Francia 1998. 2 a 2 y a Cuartos de final por penales. Partido dramático. Para el infarto. Comenzamos ganando con un gol de penal de Gabriel Batistuta, que ya era uno de los delanteros más importantes del mundo. Recuerdo que mi hermano, que había visto el sub-20 de Malasia en el 97 me dijo, "Ojo con Michael Owen". Apenas hizo el gol Bati, envalentonado le dije a mi hermano "¿Quién es ese Owen? ¿Quién es ese Owen?". Minutos después corrió casi desde Londres, desparramó a todo el equipo argentino, dejó plantado a Chamot y al "Ratón" Ayala (hoy integrante del cuerpo técnico de Scaloni), y Sergio, que había permanecido en silencio ante mi bravura anti-Owen solamente dijo: Ahí lo tenés a Owen...
Amistoso. Año 2000. Despedida del mítico estadio de Wembley. Empate 0 a 0. Las crónicas de la época describieron al partido como un partido tan feo como aburrido, en el cual ninguna de las dos selecciones tomaron riesgos para obtener la victoria. Argentina vistió su uniforme tradicional de la marca de paso efímero como patrocinador de la indumentaria de la AFA, Reebok (con pantalones azules y medias blancas). Inglaterra jugó con camiseta y medias rojas, y pantaloncitos blancos.
Corea-Japón 2002. 0-1. La revancha de Beckham y el pase de la "Bruja" Verón al cartel de Fujifilm y el mundo según el Loco Bielsa. El mundial organizado por primera vez por dos países fue casi un mundial fantasma. Por estas latitudes, y por la diferencia horaria, se vieron muy pocos partidos. Argentina llegaba como la gran candidata al título. En las eliminatorias y amistosos, el equipo de Bielsa volaba. Ni siquiera formar parte del "grupo de la muerte" asustaba a la hinchada argentina. El primer partido fue triunfo, victoria ante Nigeria con gol de Bati. El segundo partido era con Inglaterra. Beckham, que había sido expulsado en el mismo partido el mundial anterior, convertiría de penal y así lograba el triunfo el equipo inglés. En ese partido la "Bruja" Verón se ganó la antipatía de los hinchas por su mal nivel de juego. Nadie olvida el pase que le da el número 11 argentino a un compañero que no se ubicaría allí y la pelota seguiría su trayectoria hasta el cartel de la publicidad de Fujifilm. Lo recuerda todo el mundo, pero más mi hermano y yo porque los dos trabajábamos en la filial argentina y esa imagen se reprodujo en loop aun después del partido. Argentina llegaría al último partido con la obligación de ganarle a Suecia, pero no pudo ser: terminó 1 a 1. Lo impensado había sucedido. Argentina afuera del mundial en primera ronda, Argentina de regreso a casa. Volvamos a la indumentaria: ante Inglaterra, Argentina jugó con el uniforme tradicional, y su rival, nuevamente de rojo pero con los pantaloncitos blancos.
El último amistoso fue en Suiza, en 2005. Fue triunfo inglés 2-3, con doblete de Michael Owen. Argentina jugó con la camiseta azul pero con pantalones blancos (esa combinación no daña la superstición ganadora de la camiseta azul), e Inglaterra con camiseta y medias blancas, y pantalón negro. Ese día, de no haber sido expulsado en un amistoso anterior, pudo haber jugado Lionel Messi, que se sentó en el banco de suplentes sin posibilibdad de ingresar junto al DT de ese momento, José Pekerman. El guion de la vida de Messi quiere que uno de sus últimos partidos sea con el rival al que nunca enfrentó hasta este miércoles 15 de julio, en Atlanta, cuando salga a disputar la semifinal del mundial 2026 de Estados Unidos.
- Argentina ganó dos partidos en fase de eliminación directa en 1986 y 1998 (por penales).
- Inglaterra ganó dos partidos en ronda de grupos, en el mundial de 1966 y 2002, en ambas ocasiones, Argentina jugando con su uniforme tradicional, albiceleste.
domingo, 12 de julio de 2026
Diario del Mundial | Argentina 3 vs. Suiza 1: Gran resultado para un triunfo ajustadísimo de un equipo de titanio
sábado, 11 de julio de 2026
Adiós Jayden Adams (jugador de Sudafrica) | No hay tiempo para escribir
martes, 30 de junio de 2026
Diario del Mundial | Paraguay elimina a Alemania y sobreviene el aura de Alejandra Pizarnik
Se dice que cuando ingresó al vestuario Julian Nagelsmann, director técnico de Alemania, murmuró casi de manera imperceptible, como un susurro, la siguiente frase:
"Me ha sucedido lo que más temía"
Para una selección que fue campeona del mundo en cuatro ocasiones, la frase no podía ser más oportuna. Acababa de perder por penales ante Paraguay, dirigida por Gustavo Alfaro, el "cazador de utopías" —apodo que se ganó un poco por su dialéctica y por el que sus detractores lo tildan de vendehumo—.
Esta frase, además, me resonó con llamativa cercanía por sus referencias a, por lo menos, dos figuras literarias argentinas.
La primera es la originaria: el poema "Te hablo", de Alejandra Pizarnik, incluido en su Poesía completa 1955-1972 (Lumen, 2016), que invito a leer a continuación:
estoy con pavura,
hame sobrevenido lo que más temía.
no estoy en dificultad:
estoy en no poder más.
No abandoné el vacío y el desierto.
vivo en peligro.
tu canto no me ayuda.
cada vez más tenazas,
más miedos,
más sombras negras.
La segunda referencia que recuerdo está en El llanto, de César Aira —una de mis novelas preferidas del autor pringlense—, y aparece ya en su primer párrafo:
Me levanto con las primeras luces del alba, tras una noche de insomnio y fantasmagorías extenuantes... Estoy tan cansado, tan confundido... No puedo más. No puedo seguir. Todos los caminos de la sombra llevan a la certeza atroz de que me ha sucedido lo que yo más temía. Y lo peor es no saber si es cierto, si ha pasado o le falta algo todavía, sus causas, sus efectos(...)
Todo esto viene a cuento a la hora de pensar en el triunfo paraguayo: un logro épico, histórico, a la altura de sus hombres, de sus mujeres y de sus niños. Y acá se me vienen a la mente otras dos referencias que mencionan la Guerra del Paraguay (la de la Triple Alianza), quizá la más brutal de nuestro continente. Una pertenece a un autor tan genial como salvaje, también argentino: Osvaldo Lamborghini, en "Las hijas de Hegel", texto que compone su libro Novelas y cuentos I, bajo el cuidado y edición del ya nombrado César Aira.
Y el otro libro que menciona esta guerra es María Domecq, de Juan Forn, cuyo cruce entre la historia de un país, un secreto familiar y una inolvidable historia de amor da como resultado una obra tan fascinante como única, donde lo autobiográfico no se convierte jamás en un canto a la egolatría.
miércoles, 24 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 13 y 14: El inicio del vértigo
martes, 23 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 9, 10, 11 y 12: Lionel Messi, el máximo goleador de la historia de los mundiales
Dallas, 22 de junio, ayer. Argentina le ganó 2 a 0 a Austria con dos goles de Messi, el primero, el de su marca registrada: recibe un pase del lateral izquierdo cerca del punto del penal, y Messi, que siempre está llegando a esa zona, remata abajo, a la derecha del arquero. El segundo fue un gol que debió ser de Julián Álvarez, Messi nunca pensó hacerlo él, pero tampoco, y acá la grandeza intelectual del diez, que no abandonó nunca la jugada, que la siguió expectante, y tras recoger diversos rebotes, incluso después hubo uno suyo, insistió y rayó la cancha con un remate fuerte entre infinitas personas de camisetas rojas y negras. Con el primero que hizo se convirtió en el máximo goleador de la historia de los mundiales. Con el segundo, ya le sacó al alemán Miroslav Klose dos de ventaja. Ah, no fue de penal (tuvo uno al comienzo del primer tiempo pero inesperadamente le erró al arco). Decía que no fue de penal; fue de jugada, de su catálogo, uno que hizo en muchísimas ocasiones, por ejemplo al Real Madrid, la noche que le mostró su propio nombre impreso en su camiseta azulgrana a las tribunas del Bernabéu; otro similar por Champions, al Arsenal de Inglaterra. Del partido vamos a decir poquito, para eso están las crónicas de gente que se dedica a eso. Solo por si algún desprevenido quiere le puedo contar que el partido fue picante, que los austríacos pusieron mucha intensidad, mucha pierna fuerte, que Argentina recogió el guante y que en los merecimientos, fue un claro ganador el equipo de Scaloni, pese a haber sufrido un poquito, sobre todo en el final, un cabezazo a cinco metros del arco que se fue desviado muy cerca.
Filadelfia, 22 de junio. Francia goleó, caminando, a Irak, 3 a 0. Dos goles de Mbappé, y sigue sumando: Francia tiene 6 puntos, Mbappé, 4 goles.
New Jersey, 22 de junio. Noruega 3 (dos de Halland), Senegal 2. Muy pobre lo de Senegal, pensé que iba a dar un poco más. Pero dos errores groseros de su propia defensa se convirtieron en goles vikingos, que dicho sea de paso, por ese gol del descuento de Sarr, achicó sus posibilidades de quedar primero en el grupo que comparte con Francia, si es que en el último partido conseguía el empate. Por un lado, mejor: si Noruega sale primero, algo que todavía puede suceder, pasaría a la llave que está del lado de Argentina. Conviene que Francia termine primero.
21 de junio. Domingo. Día del padre. El festejo más importante para los que tenemos hijos; al lado de esta efeméride, no existe el cumpleaños, ni para quiénes disfrutaban su "vuelta al sol".
Volvamos al mundial. Cinco partidos. España golea y juega bien, vence 4 a 0 a Arabia Saudita (jugó Lamine Yamal, se notó). Uruguay se da con el martillo en los dedos y empata con Cabo Verde que juega bien. Bielsa cada vez más comido y carcomido por el personaje que creó. Veremos qué pasa. Cómo sigue.
Bélgica no pudo con Irán, que hizo un golazo de jugada preparada pero por pocos centímetros el VAR anuló correctamente.
Japón bailó a un pobre Túnez 4 a 0.
Y de madrugada Egipto le dio vuelta el partido a Nueva Zelanda.
20 de junio. Día de la bandera en Argentina. No vi nada. Pero sabemos que Alemania le dio vuelta el partido a Costa de Marfil con dos goles de Udav.
Países Bajos, mi equipo sorpresa, ya lo dije, goleó 5 a 1 a Suecia.
El pobre Paraguay le ganó 1 a 0 a Túnez con lo justo y con un jugador menos ya que fue expulsado el flaquito Almirón por hablar tapándose la boca.
Y Ecuador de Beccacece igualó en cero con Curazao, de quien se pensaba que iba a perder más o menos fácilmente. Ay Enner Valencia, el gol que te erraste a los trece minutos.
Decía que no vi nada. Porque fue el día del taller de literatura rusa dedicado a Fiódor Dostoievski, donde analizamos Noches blancas (antes de Siberia), Memorias del subsuelo, Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov (pos Siberia). Y como textos complementarios a Arnold Hauser, Orlando Figes, Julia Kristeva y Sigmund Freud., Placer total, si se permite el sustantivo.
19 de junio. Ganó Brasil con lo justo, 3 a 0 a Haití. Marruecos 1 a 0 a Escocia (no pasa nada con esta querida selección). Y los Estados Unidos de Mauricio Pochettino ratificó el juego que mostró en su debut, al vencer 2 a 0 a la durísima Australia. ¿Se vienen los yanquis?
Cierro con una sensación: el mundial está buenísimo. Los equipos que juegan bien lo hacen muy bien y los flojos, no hacen papelones, más allá de algún error puntual. El VAR arbitra con justicia. Y se pierde poco tiempo cuando se quiere hacerlo correr para no jugar. Lo único malo ya se dijo: la pausa de hidratación.
viernes, 19 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 8: Inicio de la segunda fecha. Ganó México pero "Yo sé bien que estoy afuera..."
Solo vi la goleada de Canadá sobre Qatar por 6 a 0. La selección organizadora del torneo anterior perdió a dos jugadores por expulsiones en el primer tiempo. No es excusa, ya perdía 2 a 0 y la catarata de goles se veía venir.
En el primer horario República Checa o Chequia (es la última vez que escribo de esta forma) igualó 1 a 1 con la que para mí fue la peor selección de la primera fecha: Sudáfrica. Pero como no vi el partido no puedo decir nada.
Suiza, en una ráfaga final goleó 4 a 1 a Bosnia y Herzegovina. Se acomodó en el grupo después de igualar increíblemente con Qatar. Estando clasificado, este equipo es una piedra en el zapato para cualquiera de los grandes.
Y el último partido del día fue en Guadalajara, donde México le ganó 1 a 0 a Corea del Sur, gracias a un error increíble del arquero. No daba dos pesos por México, ni aun siendo local. Pero lo cierto es que ya está en la próxima ronda.
Ahora, qué pesados con la canción "El rey" (no es la versión de Luis Miguel ni siquiera, pero tiene sentido, si Luis Miguel no es mexicano, sino de Puerto Rico), que suena en el estadio al finalizar el partido. Y además, no podés poner una canción que acompañe a tu equipo en el torneo global más importante que comienza con la frase:
"Yo sé bien que estoy afuera..."
miércoles, 17 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 7: ¡Qué bien Colombia! Empató Portugal con CR7, Brilló el príncipe Harry y goleó Inglaterra. Final de la primera fecha, lo bueno y lo malo
Como dije en algún momento, ya casi tengo cincuenta años y el transcurrir de los años me fue quitando cierto fanatismo y me ha dotado de un poco más de ganas de analizar o pensar lo que veo. El resultado de la reflexión no está garantizado, pero sí el disfrute de un evento de este tipo con una mirada más serena y más amigada con el disfrute. Esto quiere decir que no necesariamente quiera que deje de desear que gane uno u otro equipo del cual no soy simpatizante.
Los primeros tres partidos de la fecha casi no los vi: Portugal, con Cristiano Ronaldo, empató sorpresivamente 1 a 1 ante Congo; Inglaterra venció 4 a 2 a Croacia, y Ghana hizo lo suyo versus Panamá recién al minuto 95 del partido.
El partido que sí pude ver es el último del día: Colombia vs. Uzbekistán. El equipo de Néstor Lorenzo, desde hace un par de años, es un equipo serio, que juega, que mete, que gana, y que cuando termina el partido, recién ahí, hace bailecito. Anoche ganó bien, mejor dicho, muy bien al equipo de la Ruta de la Seda. ¿Fue fácil? Para nada. No existen ya ese tipo de partidos. Me detengo en el tercer gol, un canto al esfuerzo y al sacrificio, a la seriedad, a la tenacidad, a ponerse el overol del obrero (sujeto cada vez más extinto en nuestros mundos), Lucho Díaz peleando ese balón como si fuera el último, que lo gana, que tira el centro, y que por el otro lado llega Campaz, y de cabeza, tic, al arco, gol. Campaz, cada vez que veo a Campaz me acuerdo de Miguel Russo, "son decisiones", y lo bien que lo hizo jugar en Rosario Central. Estamos contigo Colombia.
Mientras tanto, el interés por el mundial ya está activado. Serán los goles de Messi, Mbappé, Harry Kane, Halaand y el triunfo de cada una de sus selecciones, junto a otras cosas hizo que el torneo esté ganando la primera batalla por el interés y las ganas de verlo.
Esas otras cosas son aquellas que tienen que ver con el espectador (no tanto con los hinchas): los jugadores no pueden hacer tiempo, el VAR está funcionando a la perfección, no hay faltas agresivas que amenacen la salud de los protagonistas, los campos de juego parecen estar en buen estado, y lo fundamental, que aun los equipos débiles ya no lucen como conjuntos menos que amateurs o de muy mal nivel.
Ojo, Sudáfrica fue lo más pobre de la primera ronda, tal vez Paraguay en la abultada derrota que sufrió ante Estados Unidos. Pero después, por más que hayan perdido (como Curazao, pero le destaco haber estado 1 a 1 durante los primeros cuarenta minutos del primer tiempo, además de la proeza de convertirle un gol a Alemania); ya sé, después Alemania llegó hasta el séptimo. Pero no fue un equipo de pinta amateur. Túnez es el otro equipo que parecería no estar a la altura del evento: sufrió cinco goles de Suecia.
Lo mejor de la primera fase fue la actuación de Francia, Argentina e Inglaterra. Los tres ganaron con suma claridad. Por ahí pesa más la victoria de Inglaterra, que venció a una selección que tiene prestigiosas credenciales.
Lo de Messi nos deja sin palabras. No se quiso decir ayer, pero su actuación, y sabiendo que falta mucho, ¿será este su último mundial como jugador o tal vez haya 2030? Falta mucho, pero el interrogante apareció. Todo gracias a su gran actuación.
Lo peor es lo que se comentó al principio: la pausa de hidratación. Este procedimiento desinfla el partido, le rompe el ritmo logrado. Y el tiempo que dura el cooling break se lo comen las publicidades que atentan contra el espíritu deportivo: comida chatarra, alcohol, y el mundo de las apuestas y la estimulación de la ludopatía. El clímax de la vergüenza lo puso la publicidad de Bet Warriors que utilizó la voz y la figura de Diego Maradona invitando a apostar en sus plataformas.
Diario del Mundial | Día 6: Un Messi descomunal para una Argentina defensora de la copa y un Mbappé que agiganta a Francia
martes, 16 de junio de 2026
Diario del Mundial Día 5 | La librería, el bar, el cine de Panahi, las fronteras uruguayas, bielsuras y Lukaku
lunes, 15 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 4: Ganó Alemania y que levante la mano quien escucha "Sloterdijk" cuando nombran a Schlotterbeck
Más tarde Japón, el equipo al que parecería que muchos dan como "la sorpresa del mundial", igualó 2 a 2 con Países Bajos, uno de los conjuntos que, para mí, sí va a hacer un buen torneo. Aclaro que nunca fui bueno para los pronósticos, y esta vez no creo que sea la excepción. No conocía a Crysencio Summerville. ¡Qué bien jugó! Creo que nadie lo conocía, ya que recién el 3 de junio pasado disputó su primer partido en la selección naranja..
Por su parte, el Ecuador de Beccacece perdió con Costa de Marfil 1 a 0 sobre el final, lo que se suma a la segunda derrota de los equipos sudamericanos (antes fue Paraguay, que recibió un duro golpe frente a Estados Unidos).
Por último, Suecia le metió cinco a Turquía, pero no lo vi porque estaba en un cumpleaños.
Esto es todo por hoy.
domingo, 14 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 3: Delincuentes
sábado, 13 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 2: El fútbol FIFA ya no es lo que era; el horror del cooling break y la paliza de Estados Unidos a Paraguay (4 a 1)

A la noche vi Estados Unidos vs. Paraguay. Desde el minuto cero, Estados Unidos se lo llevó por delante. El conjunto dirigido por el ex-Newell's Mauricio Pochettino —que llevó al Tottenham a la final de la Champions hace unos años— le pintó la cara: le ganó jugando y le ganó corriendo al equipo de Gustavo Alfaro, el "Cazador de Utopías". Creo que hubo una gran subestimación ante el conjunto anfitrión, el pensamiento de que iba a ser más de lo mismo. Que lo piense yo y muchos futboleros, vaya y pase. Lo grave es que pareciera que los jugadores paraguayos también lo hicieron. Sus caras mostraban consternación y shock, al modo Gastón Gaudio: "Qué mal la estoy pasando, cómo puede estar sucediendo esto".
viernes, 12 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día 1: Un mundo dividido entre la ceremonia inaugural del torneo, Maná, Shakira y Juan José Saer
Hoy comenzó el Mundial de fútbol organizado por esa megacorporación global llamada FIFA. Un rato antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica se vio la "fiesta inaugural". La primera de tres. Las otras dos ocurrirán en Canadá y Estados Unidos, los otros socios de este torneo hipertrofiado: tantos participantes, 48 selecciones donde en la primera fase clasifican casi todos, 32, y quedan eliminados solo 16. ¿La competencia? Bien, gracias. Bienvenidos a la ChiquiTapiaManía del torneo más importante de fútbol.
A estas fiestas de apertura en otra época les quedaba mejor el nombre de ceremonias inaugurales. Eran eventos donde desfilaban deportistas con elásticas coreografías o personas vistiendo ropas tradicionales de sus países. La mejor de todas fue la ya lejana de Italia 90. Allí, Gianna Nannini y Edoardo Bennato marcaron a fuego el himno definitivo de los mundiales con la inolvidable e insuperable “Un’estate italiana”, una pieza producida por Giorgio Moroder (el genio musical italiano creador, entre otras joyas, de “Take My Breath Away” banda de sonido de la película Top Gun). Los que vivimos esa ceremonia no sabíamos que nunca más íbamos a ver algo así. Como se dice ahora “éramos felices y no lo sabíamos”.
Al mundial siguiente, el pop norteamericano y el marketing corporativo, como dijo mi amigo Carlitos, le pusieron los clavos al ataúd del formato “ceremonia inaugural”. El golpe de gracia lo dio Diana Ross cuando, en un gag donde debía patear un penal para "romper" el arco, erró el tiro. El arco, programado para destruirse, se deshizo igual ante la mirada atónita del mundo entero.
No seamos tan injustos: pudo haber cierto entusiasmo con Ricky Martin en Francia 98 o Shakira en Sudáfrica 2010, pero el concepto ya era otro. Artistas globales, homogeneización cultural, todo uniforme, daba lo mismo París, Tokio, Berlín o Johannesburgo: el antropólogo Marc Augé ganó la batalla cultural en la que todos nosotros perdimos y las particularidades de cada país se desvanecieron en el aire de los "no-lugares".
La spotifización de la música, el hit del mundial
Hoy la propuesta fue un compilado de microrecitales. Confieso que me dio cierta alegría escuchar “Oye mi amor” de la ya legendaria y también vetusta Maná; al menos era una banda local tocando fragmentos de un hit en el Azteca (sí, un fragmento, ni asomo un tema completo). Pero después el show mutó en un algoritmo confuso: el venezolano Danny Ocean cantando “Partidazo” (un oxímoron increíble, considerando que Venezuela jamás clasificó a un Mundial); siguió J Balvin (le hubiera quedado mejor cantar “Rojo”); luego Los Ángeles Azules y, para el cierre, una desangelada canción de Shakira que ni de cerca logrará algo de la mística del Waka Waka de 2010.
Un ratito después, vino el fútbol. O algo parecido.
Un partido sin gracia. México hizo lo que tenía que hacer: ganarle a un pobre equipo sudafricano (fue 2 a 0), que antes de los diez minutos regaló un gol insólito. Una jugada calcada al gol que el Boca de Riquelme le regaló a Huracán hace unas semanas por la torneo local. Sí, ya sé: qué tiene que ver Boca con esto. Y tienen razón, pero Boca siempre está en mi cabeza. Ah, y sí, un desastre este semestre; también quedamos eliminados en la fase de grupos de la Libertadores. Úbeda ya no está, vino el Vasco Arruabarrena, pero de eso ahora no me voy a ocupar.
Aniversario de la muerte de Saer
Dijimos que hoy es 11 de junio. Y para quienes leímos a Saer, esta fecha nos lleva al 11 de junio pero de 2005. Hace exactamente veintiún años, moría en París Juan José Saer, uno de los escritores más importantes de la literatura universal. Ya es hora de dejar de circunscribirlo a la geografía nacional o latinoamericana; es hora de que el resto del mundo se ocupe de traducirlo, publicarlo y, sobre todo, leerlo.
Casi todo el mundo repite la famosa sentencia de Beatriz Sarlo en el Coloquio Saer de Santa Fe en 2016: Borges fue el principal escritor argentino de la primera mitad del siglo XX, y Saer el de la segunda.
Pero también Sarlo dijo que cada uno es dueño de su propio canon, y cada uno tiene derecho a confeccionarlo. Animado por esta idea afirmo que Borges es el gran precursor, pero mi canon es otro:
El número uno es Saer. Y el otro número uno es César Aira. No hay dos, no hay segundo puesto. Hay dos números uno en la cima, y Borges es el punto de partida, el origen de ambos.
Del autor nacido en Serodino, son doce narraciones (el término que Saer prefería antes que decir "novelas"), cinco libros de cuentos y uno de poesía: suficientes para leerlos durante toda una vida.
Ni hablemos de los de César, que tiene unos cuántos más. Otro programa, otros procedimientos, pero genio total, también.
Digresión, o no tanto: Saer odiaba el concepto de "público". No es lo mismo ser público que ser lector.
El público es el sujeto a colonizar por el mercado, un consumidor cuyos deseos están alineados a los imperativos de la moda. Si se ponen de moda los policiales nórdicos, las editoriales los fabrican en serie; si la onda es la novela conspirativa, brotan logias secretas manejando el poder desde la Casa Blanca hasta el Kremlin.
El lector y la lectora es otra cosa ¿ya todos saben que leen mucho más las mujeres que los hombres?
Las lecturas y lectores buscan encontrarse con una obra que obedezca únicamente a criterios estéticos y un compromiso ético con el arte. Un programa cuya única finalidad sea vincular la literatura con una sublime experiencia del lenguaje.
Mientras la FIFA nos vende su "público" globalizado en el Estadio Azteca, todos se visten igual, festejan igual, comen pochoclos durante el partido, parecieran sufrir si su equipo va perdiendo pero si lo enfocan las cámaras automáticamente sonríen, le escriben cartulinas a los jugadores con mensajes del tipo "hice mil km para verte, dame tu camiseta", y otras atrocidades similares. Prefiero quedarme del lado de las lectoras. Y con Saer. Siempre con Saer, con Aira, con Kohan, con Gustavo Ferreyra, con Dostoievski, con Gógol, con Vilariño, con Pizarnik, con Claire Keegan, la lista podría ser muy larga.
Tengo sueño, pero antes de irme a dormir, vuelvo al fútbol. Corea del Sur hizo un gol tan lindo que dan ganas de seguir mirando el partido. Lo hizo In-Beom Hwang (usa la camiseta número 6, que entrando en el área rival, enganchó y desparramó en la misma jugada a un defensor y al arquero rival) del empate parcial ante Chequia (ahora me vengo a enterar que no se dice más República Checa, sino “Chequia”; no te pido “Checoslovaquia”, entiendo la geopolítica y sus cambios en las últimas décadas, pero decirle “Chequia” cuesta mucho, de verdad). Bueno, van 1 a 1. Ojalá termine así. Puse ese resultado en el PRODE que estoy jugando...
Ahora Corea hizo el segundo, ganaron 2 a 1. Es hora de dormir. Buenas noches.
jueves, 11 de junio de 2026
Diario del Mundial | Las fotos del plantel de Noruega
Hasta ahora, la mejor producción fotográfica. Son las del plantel de Noruega en tres estilos tan originales como diferentes. En la primera imagen vemos a la selección vestidos como vikingos:
En la segunda, los jugadores vistiendo la camiseta del primer club donde jugaron:
Y la tercera, la foto oficial, el póster del mundial:
Impecable todo, en las fotos. Veremos cómo les va en la cancha. Acá los partidos de ellos en el grupo I:
miércoles, 10 de junio de 2026
Diario del Mundial | Día cero
jueves, 7 de mayo de 2026
Dostoievski, Žižek, la traducción y lo sublime de las palabras
domingo, 26 de abril de 2026
El mago del Kremlin | Un truco donde no aparece el conejo
domingo, 5 de abril de 2026
La osadía es una apuesta de suma cero | Independiente 1 Racing Club 0
miércoles, 1 de abril de 2026
Nüremberg | No se puede subestimar tanto al espectador
Es cierto que la primera media hora, no estuvo tan mal. La detención de Goering que huía ¿huía realmente? con su familia y la presentación de la idea de juzgar a los altos mandos nazis que quedaban con vida a través de un juicio inédito hasta aquel entonces, podía haber sido un muy comienzo si no fuera existido la escena banal y tonta y fuera de registro que se da en el tren donde viaja una periodista y un psiquiatra que va a iniciar tratamiento con los detenidos nazis, responsables del cruento exterminio al pueblo judío. Fuera de contexto, un truco de magia entre miradas seductoras, en fin, Hollywood no pudiendo dejar de ser Hollywood ni siquiera en una película con estos temas.
(Continuará...)





