Lo imborrable
Literatura | Ensayos | Entrevistas | Notas | Reseñas
sábado, 31 de enero de 2026
Flash o unbreve tratado filosófico del duelo
sábado, 20 de septiembre de 2025
En cada esquina hay un café esperándote | Mendel, de Stefan Zweig
Cuando en una entrevista le preguntaron a Saer qué es “lo imborrable”, el autor santafesino respondió contundente: lo imborrable es aquello que ha sido escrito.
En Mendel, el de los libros, de Stefan Zweig (publicado por Ediciones Godot en 2021; traducido por Nicole Narbebury), nos encontramos con que, en palabras del autor, “los libros también pueden ser escritos para conservar un vínculo con las personas, más allá del propio aliento, y así defenderse del implacable adversario de toda la vida: la fugacidad y el olvido”.
La novela está escrita en primera persona y la historia transcurre en Viena.
Una lluvia hizo que el narrador busque refugio en uno de los tantísimos bares de la ciudad para protegerse del agua:
“Por suerte, en cada esquina de Viena hay un café esperándote”.
Es el café Gluck. Hermosa descripción que hace de la sensación que muchas veces, nos sucede a los lectores cuando visitamos un bar, una especie de ritual.
Pero después de esa fascinación inicial por ese espacio al narrador le surge una incomodidad: sabe que estuvo alguna vez en ese lugar, pero no encuentra el recuerdo que lo enlace
“Cuánto más intentaba captar ese recuerdo, más malicioso y escurridizo se me escapaba”.
Hasta que lo encuentra. Una mesa vacía, que supo ser el lugar de trabajo de una persona fascinante.
¿Quién es Mendel, el de los libros?
Era una enciclopedia humana, ni siquiera un bilbiotecario o un hombre memorioso.
“Él no leía los libros por su sentido, por su contenido intelectual y narrativo: solo atraían su pasión su nombre, su precio, su forma de publicación, su primera portada”.
Aislado del mundo exterior y ajeno a su alrededor, mucho más de la vida real, inmutable a los ruidos, solo tenía los sentidos para leer y clasificar.
Todos los días, desde la mañana hasta la noche, en una misma mesita de ese bar de Viena.
El verdadero objetivo o satisfacción de Mendel consistía en poder dar a quien necesite la información necesaria para que consiga los libros que tanto buscan.
Es en este libro cuando nos damos cuenta de la satisfacción del librero al conseguir un ejemplar que estuvo dando muchísimo trabajo localizar; es Mendel quien siente la mayor satisfacción por la tarea cumplida.Y esa satisfacción es el motor de todo librero de ley.
Vuelvo a la narración. Un día las fuerzas de seguridad se llevan detenido a este hombre por intercambiar correspondencia con un librero francés o inglés, que más da.
Nada malo vemos en esta actividad pero los aparatos represivos en épocas de la Primera Guerra Mundial sí. Y es a partir de ese momento en que el destino de la vida de Mendel cambia por completo.
Como en “Novela de ajedrez”, la historia nos lleva al fango del siglo XX, a sus guerras infames, y al temor de las personas que las padecen.
Como bien sabemos, Stefan Zweig y su esposa Lotte Altmann dejaron Europa cuando el poder de Hitler se iba expandiendo por ese continente.
Luego de exiliarse en Inglaterra, Francia, y Estados Unidos, el matrimonio se radicó en Brasil.
Finalmente, en 1942 y ante el avance del nazismo, el terror dominó por completo al matrimonio, y no pudieron encontrar otra opción a la decisión que juntos tomaron, el suicidio.
lunes, 15 de septiembre de 2025
Hot Milk: Un retrato crudo del amor y el dolor familiar
sábado, 19 de julio de 2025
Los sábados son para limpiar
Es el día que ponemos música, una lista personalizada, la mía se llama Autorretrato, y que dejo correr, sin adelantar ni saltear canciones. Es cierto, acá hay un poco de trampa. No salteo porque esta lista tiene canciones que me gustaron toda la vida. Conviven Just Like Heaven con Sleeping Satellite, con Supersimmetry, de Arcade Fire.
Después de limpiar casi todo (hoy no es momento de ordenar placares ni los interiores de los cajones), un baño reparador, una siesta sin dormir en la cama que huele a limpia después del cambio de sábanas, y comenzar la otra parte del día.
Con toda la tarde por delante, ¿Qué hacer? ¿Acondicionar la bicicleta y salir a dar una vuelta después de tanto tiempo? ¿Mirar alguna entrevista interesante en Youtube? ¿Seguir leyendo un libro comenzado (pudo haber sido esta tarde Delicioso suicidio en grupo, del autor finlandés Arto Paasilinna, un libro tan genial como divertido)? ¿O ver una de las pocas películas que me quedan pendientes de Aki Kaurismaki, también finlandés? ¿O comenzar a leer uno de los tantos clásicos que no leí todavía y un poco me martiriza no haberlo hecho, como Guerra y paz o Anna Karénina, ambos de Lev Tolstói? ¿O comenzar con el que me compré ayer, los dos tomos El hombre sin atributos, de Robert Musil?
Seguramente me hubiera venido muy bien seguir releyendo La única historia, de Julian Barnes, ya que el sábado que viene tengo taller literario con este libro, para hablar de amor, felicidad y dolor.
Nada de eso pasó esta tarde. Me quedé una hora tirado en la cama scrolleando una hora en X y en Instagram, generando una tonta dopamina, puro consumo instantáneo e inmediata sensación de vacío después; chateando por Whatsapp con mis amigos sobre el mal momento de Boca, y por ende, de la mala conducción de Román en el fútbol... Nada.
Pese a todo, no me resigné a perder este sábado. Preparé la mochila, guardé el libro de Barnes y no me levanté de la mesa del bar hasta no haber leído 55 páginas de la novela en la que el narrador pregunta si «¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos?»
sábado, 3 de mayo de 2025
Taller de lectura Lo Imborrable "Dos sherpas", de Sebastián Martínez Daniell y "Correr", de Jean Echenoz
En nuestro próximo encuentro del taller, nos sumergiremos en un diálogo literario fascinante, entre dos novelas aparentemente distintas, sino también distantes: “Dos sherpas”, de Sebastián Martínez Daniell y “Correr”, de Jean Echenoz.
A primera vista, sus mundos parecen ubicarse en las antípodas: la montaña más alta del mundo, muda testigo de un destino fatal, y una Checoslovaquia bajo la férrea mirada del estalinismo, donde cada zancada de un atleta sensacional resuena con ecos políticos.
Sin embargo, la magia de la lectura nos invita a trazar conexiones tan inesperadas como reveladoras. De eso se trata la lectura compartida en este taller llamado Lo Imborrable: la posibilidad de encontrar esos hilos invisibles que unen historias y personajes.
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Una hipótesis de lectura ¿Qué sucede cuando la exigencia del mundo se cierne sobre el individuo? En “Dos sherpas”, la naturaleza en su forma más hostil e implacable moldea las acciones y las reflexiones de sus protagonistas.
En “Correr”, la adversidad adopta un rostro diferente pero igualmente opresor: el contexto sociopolítico de una época marcada por el control y la vigilancia. La biografía de Emil Zátopek, el legendario corredor, se entrelaza con la rigidez de un sistema que observa, exige y moldea cada aspecto de la vida, desde la arena deportiva hasta la esfera cultural.
La invitación está hecha. Serán bienvenidas aquellas personas se animen a explorar estas dos narrativas poderosas, y a encontrar las resonancias secretas entre cumbres nevadas y estadios silenciados.
Descubriremos cómo ambos autores, con estilos únicos, nos interrogan sobre la capacidad humana de respuesta ante la presión extrema, sobre la fragilidad y la fortaleza del individuo frente a fuerzas que lo superan.
Los esperamos.
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📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo
🗓️ Sáb 31 de mayo, 16 h
📧 + info: serodino@gmail.com
📌Actividad arancelada
martes, 25 de marzo de 2025
Taller de lectura Lo Imborrable "Bien tarde en el día", (Claire Keegan) & La locura es un bien de familia (Bárbara Belloc)
Uno de los principales objetivos de este taller de lectura es descubrir la intimidad y el poder del lenguaje.
En este encuentro intentaremos hacerlo con dos libros, dos mundos y dos autoras que nos transmiten una verdadera pasión por la palabra.
Hablamos de "Bien tarde en el día" de Claire Keegan y "La locura es un bien de familia" de Bárbara Belloc.
Ambas autoras nos regalan historias donde la belleza del lenguaje se entrelaza con la complejidad de las relaciones humanas.
En el corazón de cada relato, encontramos vínculos profundos: el matrimonio de Cathal y Sabine en "Bien tarde en el día", y la relación madre e hija en "La locura es un bien de familia".
Sin embargo, la comunicación se ve desafiada: en Keegan por el egoísmo, la torpeza y la violencia, y en el mundo de Belloc por el deterioro cognitivo y el paso del tiempo, donde los silencios que pesan más que las palabras.
En "Bien tarde en el día", Cathal hace un viaje introspectivo hacia el pasado, exactamente un año atrás. La memoria puede funcionar como una herramienta eficaz para revisar y lidiar con los recuerdos de un amor? Y en caso de ser posible, ¿el personaje de la historia será capaz de alcanzar el entendimiento y asumir la responsabilidad de sus errores?
En "La locura es un bien de familia", el principal conflicto está en la lucha de una hija por preservar la identidad y la memoria de su madre, en donde el adversario es el avance inevitable de una enfermedad tan cruel como dolorosa: Alzhéimer. Pero también la protagonista se enfrentará a las contradicciones que se irán produciendo alrededor de su mundo emocional que surge como resultado del cuidado: el amor, la tristeza y la aceptación ante la enfermedad.
Taller de lectura Lo imborrable
📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo
🗓️ Sáb 26 de abril, 🕕18 h
📧 + info: serodino@gmail.com
📌Actividad arancelada
lunes, 3 de marzo de 2025
Caos calmo
Coexisten los sentimientos opuestos
conviven sombras y luces en un mismo jardín
la alegría no destierra a la tristeza sino que se repliega cual fantasma en la niebla
Fuerzas parejas en un campo de batalla, equilibrio amargo
un caos calmo, la apatía que adormece
Cuando uno de los dos luchadores se alza
la intensidad se desborda como un río crecido
La alegría se viste de euforia, el entusiasmo fuego que arde
Su doble, la tristeza, primero silencia,
si el alma no se rebela, inmoviliza,
en esta danza de opuestos
el corazón aprende a vivir en la dualidad,
acepta la sombra, abraza la luz
comprende que la vida es un péndulo
que oscila entre el encantamiento y el dolor
y en ese vaivén constante encuentra su propia verdad
su frágil y efímera belleza
Bajo un invierno ruso sin guerra
la mirada hacia el suelo, sin estar perdida no es sigilosa,
el resto del cuerpo escondido bajo un capote
se cubre de nieve
donde el gris todo lo envuelve, las nubes
Los días breves se escapan en ráfaga de vientos,
las noches son demasiado largas
aun así, espera con aplomo
porque sabe que la primavera regresará.
Lunes 3 de marzo, 2025
jueves, 27 de febrero de 2025
Taller de lectura | Literatura & Cine: Tres luces (Claire Keegan) | La niña callada (Colm Bairéad)
Hay historias de amor que se tejen en el desamor, en la carencia de cariño, cuidado y contención.
En Tres luces, de Claire Keegan, editada por Eterna Cadencia (2011), con traducción de Jorge Fonderbrider, el amor que resplandece no emana de los vínculos que solemos dar por sentados.
Madres y padres pueden amar a sus hijos, pero a menudo fallan en proporcionarles no solo lo que anhelan, sino también en lo indispensable para generar las condiciones favorables en la construcción de la subjetividad.
Nacida en Irlanda del Sur en 1968, Keegan nos sumerge en la vida de una niña, voz narradora de la historia, que es enviada a pasar el verano con unos parientes lejanos:
“Un domingo temprano, después de la primera misa en Clonegal, mi padre, en lugar de llevarme a casa, se interna en Wexford, en dirección a la costa, que es de donde viene la familia de mi madre”.
En este hogar, descubre un mundo donde la amabilidad y la atención son la norma, que nos muestra y le muestra a la niña un contraste abrumador con la negligencia y desapego que experimenta en su propia casa. La autora, con una prosa delicada y precisa, nos muestra cómo pequeños gestos y detalles cotidianos pueden tener un impacto profundo en la vida (y en el alma, por qué no) de una persona.
Esta nouvelle de 81 páginas se centra en la sutileza de las emociones y en los silencios que a menudo dicen más que las palabras. La protagonista, a través de su mirada inocente pero profunda, nos invita a reflexionar sobre la importancia de los lazos afectivos y sobre cómo la falta de ellos puede dejarnos cicatrices imborrables.Keegan nos recuerda que el amor no siempre se manifiesta de las formas esperadas, y que a veces, es en la ausencia donde encontramos su verdadero significado.
Tres luces es una obra que conmueve y que perdurará en el tiempo. Y su final, que acá no se develará, deja al lector o lectora, al borde de las lágrimas, sino en un llanto desplegado con una sola palabra.
Por último, junto a Ezequiel Vega* analizaremos la adaptación cinematográfica que realizó Colm Bairéad con su film "The quiet girl", título traducido al español como "La niña callada" (2022), una película tan sublime como fiel al libro que la inspira. Ambas materialidades, cine y literatura, nos demuestran que no solo pueden complementarse, sino también enriquecerse.
***
* Ezequiel Vega egresó como Realizador Audiovisual en la ENERC y cursó la carrera de Comunicación social en la UBA. Trabajó en la producción de eventos como BAFICI, FIBA, TANGO BA y Ciudad Emergente. Sus cortometrajes formaron parte de distintos festivales nacionales e internacionales. Actualmente forma parte del staff del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires (FIC UBA).
Taller de lectura | Literatura & Cine: Tres luces (Claire Keegan) | La niña callada (Colm Bairéad)
📍Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, Palermo, CABA
🗓️ Sábado 15 de marzo, 🕒15 horas
🙋🏻♂️Contacto Fernando Torres
📧 + info serodino@gmail.com
📌Actividad arancelada
lunes, 27 de enero de 2025
Una canción rusa que nos invita a luchar | Кино "Звезда" (La estrella)
La estrella ⭐
jueves, 23 de enero de 2025
César Aira, "Cumpleaños"

miércoles, 8 de enero de 2025
Taller de lectura | Verano Saer 2025
La principal hipótesis que afirmamos sobre la literatura saeriana es aquella que sostiene que el autor nacido en Serodino escribió una "única historia".
El punto de partida de esta idea no es original, mucho menos reciente. De hecho, pudimos darle forma a esta idea a partir de la lectura de las palabras que expuso Ricardo Piglia en una de sus clases en la Universidad de Buenos Aires, y que fueron publicadas en formato libro hace unos pocos años, precisamente en 2016, por la editorial Eterna Cadencia.
El libro en cuestión es Las tres vanguardias. Saer, Puig, Walsh, donde Piglia dice:
El proyecto global de Saer debe ser visto como el de un narrador que intenta construir una novela en movimiento, que todavía no tiene fin, que ha definido una zona, ha puesto en ella una serie de personajes y ha empezado a contar la historia en diferentes relatos, fragmentariamente. Uno puede imaginar que su proyecto es construir, al final, con todos los libros, una sola historia que terminará por imbricar al conjunto de estas narraciones. se trata de un proyecto narrativo fragmentado, que por momentos se condensa, por momentos se expande, toma elementos secundarios de una historia y los autonomiza para convertirlos después en el centro de una novela en la que personajes secundarios de un relato anterior pasan a ocupar el primer plano.
Nadie nada nunca y La pesquisa son dos novelas que fueron publicadas en 1980 y 1994, respectivamente. Pero entre ambas hay una fuerte conexión, no solo por su geografía, por la mención o aparición de varios personajes, sino por la incidencia del paso del tiempo y de los destinos acaecidos de cada uno de ellos, especialmente de los hermanos Pichón y el Gato Garay, de Elisa, y también de Tomatis.
Por supuesto, cada libro es portador de su propia trama y del tipo de escritura. En ambas, lo político está inscripto, pero no se somete a la tentativa de lo testimonial, no es una literatura de mensaje (Nadie nada nunca), ni tampoco queda atrapado en los límites del género que lo contiene, el policial (La pesquisa).
Podemos acompañar también la lectura de las dos novelas con dos cuentos (esto es opcional; solo para dar contexto y comprobar la hipótesis) que nos permiten ampliar el sentido producido, no con la finalidad de lograr una totalidad, sino más bien la de expandir el mundo saeriano, de evidenciar que el devenir de los personajes no se agota cuando se cierran las tapas de un solo libro.
Si en La pesquisa es Pichón Garay quien nos cuenta sobre los crímenes de las ancianas de París, será en A medio borrar donde nos enteramos de su partida definitiva a Francia, y del no-encuentro para despedirse de su hermano el Gato Garay, personaje principal de Nadie nada nunca. Recepción en Baker Street es el relato que continúa la conversación en un bar, donde termina la novela La pesquisa.
Clase 1. Nadie nada nunca
En esta lectura de Nadie nada nunca intentaremos observar y pensar sobre varios puntos:
📌 Fragmentos de una vida enigmática, silenciosa y la historia de un destino trágico: el Gato Garay
📌 ¿Es posible pensar los misteriosos crímenes de los caballos como metáfora de la violencia política de los años 60 y 70 en Argentina?
📌 ¿Es Elisa portavoz de las atrocidades sufridas por las víctimas, los desaparecidos durante la última dictadura militar?
📌 Los universos de la ficción saeriana, dos mundos en contacto permanente: la ciudad y el campo
📌 ¿Una historia incompleta, fragmentaria o escrita hacia el futuro? Los sentidos producidos con la lectura de Nadie nada nunca se verán transformados en nuevas experiencias, una vez que se lean las novelas que Saer escribirá en años posteriores: Glosa (1984), La pesquisa (1996) y La grande (2004)
Clase 2. La pesquisa
Cuando apareció La pesquisa en 1994, llamó la atención que Saer hubiera escrito una novela enmarcada en lo que podemos definir como género policial. Esta idea no fue producto únicamente de una determinada lectura, sino que aparecía en el paratexto del libro. Por ejemplo, en la página 3, se presentó a la novela de la siguiente manera:
“Juan José Saer. La pesquisa. Novela policial”.
En la contratapa se ratifica la supuesta pertenencia al género y se refiere a ella en esa dirección: “Relato fascinante, aguda reflexión sobre la racionalidad, el crimen y la locura. La pesquisa es la gran novela policial de Juan José Saer”.
Sin embargo, quienes habían leído al autor, sabían que no iban a encontrarse con una historia sujeta a las reglas y convenciones del género; mucho menos a la condición más específica e importante de todas, la que tiene que ver con el interrogante:
“¿Quién es el culpable?”
Por supuesto, esta pregunta estará inevitablemente en el transcurso de la narración. Porque no se trata de romper absolutamente con el género. Pero sí es necesario aclarar que en La pesquisa habrá otros enigmas importantes por revelar, además de la identidad del asesino:
📌¿Quién cuenta la trama de La pesquisa?
📌¿Quién es el autor de la novela que está dentro de la novela, “En las tiendas griegas”?
📌¿Quiénes asesinaron a la pareja de Nadie nada nunca (1980)?
📌¿Dónde están los cuerpos?
***
Bibliografía
Novelas
Saer, Juan José (1980). Nadie nada nunca. México: Siglo XXI Editores
Saer, Juan José (1994). La pesquisa. Buenos Aires. Seix-Barral
Cuentos (opcional)
Saer, Juan José (1976). "A medio borrar", en La Mayor. Barcelona. Planeta
Saer, Juan José (2000). "Recepción en Baker Street", en Lugar. Buenos Aires. Seix-Barral
Bibliografía complementaria
Brando, Oscar (2015). “La escritura de Juan José Saer. La tercera orilla del río”. Argentina: Corregidor.
Casas, Fabián (2016). Juan José Saer: El Grande, en “Trayendo a casa todo de nuevo. Todos los ensayos”. Argentina: Emecé.
Piglia, Ricardo (2016). Sexta clase 8 de octubre de 1990, en “Las tres vanguardias”. Argentina: Eterna Cadencia.
Prieto, Martín (2016). “Una forma más real que la del mundo”. Argentina: Mansalva.
Prieto, Martín (2023). “Un enorme parasol de tela verde". Argentina, Eduner.
Arce, Rafael: Juan José Saer. La felicidad de la novela (2015), Santa Fe, Universidad del Litoral
Piglia, Ricardo: Las tres vanguardias (2015), Buenos Aires, Eterna Cadencia
Prieto, Martín (comp.): Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo (2016), Buenos Aires, Mansalva
- Gilio, María Esther: No manejo bien mis virtudes ni mis defectos
- Pauls, Alan: La música de las palabras
Prieto, Martín: Saer en la literatura argentina (2022), Santa Fe, Universidad del Litoral
Ricci, Paulo (comp.): Zona de prólogos (2011), Buenos Aires, Seix-Barral
Sarlo, Beatriz: Zona Saer, (2016), Santiago de Chile, Universidad Diego Portales
Schavelzon, Guillermo: El enigma del oficio (2022), Buenos Aires, Ampersand
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Taller de Lectura Verano Saer
Martes 11 y 18 de febrero, 20 horas. Modalidad presencial (Caballito, CABA)
Costo: 25 mil pesos.
Para más información, escribir a:
serodino@gmail.com
viernes, 27 de diciembre de 2024
Cine | La metamorfosis: Lobster, de Yorgos Lanthimos
viernes, 15 de noviembre de 2024
Ruleta rusa (parte I)

Desde hace un tiempo estoy leyendo literatura que tiene que ver con la ludopatía y el mundo de las apuestas. Pocos días atrás hablé brevemente de Responso, El jugador, y La verdad de una noche, y del ensayo de Johan Huizinga Homo ludens.
Gracias a esta historia Cârtárescu comenzó a trascender las fronteras de Rumania, su país natal, comenzando a tener una notable proyección internacional.
sábado, 2 de noviembre de 2024
Apuestas, deporte y literatura | Huizinga, Dostoievski, Saer y Sol Montero
Antes de continuar, una aclaración: trataré de decir apostar en lugar de jugar. La apuesta va de la mano del juego pero no es constitutiva de él. No se puede apostar si no hay "juego", pero se puede jugar sin apostar: esa es una diferencia capital, lo que hace a la pureza del espíritu del juego.
Jugar es otra cosa, de la forma que sea, el deporte practicado en un modo amateur (es importante señalar que el deporte en su carácter profesional lo lúdico fue cediendo cada vez más su lugar, volveré sobre este punto), una competencia, una prenda, un desafío: tratar de adivinar cuál de las dos gotas de una lluvia que se deslizan por la ventana de un vidrio caerá primero, no deja de ser un juego.

"Los animales no han esperado a que el hombre les enseñara a jugar. Con toda seguridad podemos decir que la civilización humana no ha añadido ninguna característica esencial al concepto de juego. Los animales juegan, lo mismo que los hombres. Todos los rasgos fundamentales del juego se hallan presentes en el de los animales. Basta con ver jugar a unos perritos para percibir esos rasgos. Parecen invitarse mutuamente con una especie de actitudes y gestos ceremoniosos. Cumplen con la regla de que no hay que morder la oreja al compañero. Aparentan como si estuvieran terriblemente enfadados. Y, lo más importante, parecen gozar muchísimo con todo esto (...)
(...) Podemos ya señalar un punto muy importante: el juego en sus formas más sencillas y dentro de la vida animal, es ya algo más que un fenómeno meramente fisiológico. El juego traspasa los límites de la biología: es una función llena de sentido. Todo juego significa algo".
En ese libro, Huizinga también tratará de demostrar que el juego auténtico, en su dimensión pura, está enlazado de manera estrecha con la belleza.
"La cualidad de «ser bello» no es inherente al juego como tal, pero este propende a hacer acompañar de toda clase de elementos de belleza. Ya en las formas más primitivas del juego se engarzan, desde un principio, la alegría y la gracia. La belleza del cuerpo humano en movimiento encuentra su expresión más bella en el juego. En sus formas más desarrolladas este se halla impregnado de ritmo y armonía, que son los dones más nobles de la facultad de percepción estética con que el hombre está agraciado. Múltiples y estrechos vínculos enlazan el juego a la belleza".
Esta belleza tiene que ver con el aspecto emancipatorio y superador del cuerpo, e incluyen distintos factores como puede ser una alimentación sana y adecuada, un buen descanso, y sobre todo, la expresión armónica del movimiento.
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Como si fuera una vuelta más de la bolilla blanca en la ruleta después de escuchar el "no va más", firmó un contrato con un editor en julio de 1865 en el que se comprometía a entregar una novela para noviembre de ese año, o sea, el plazo era de cinco meses. En caso de no cumplir con lo pactado, perdía los derechos de todos sus libros publicados hasta ese momento y también debía devolver el anticipo que había recibido cuando firmó el contrato.
Poco tiempo antes había firmado un contrato con otro editor por una novela que iba a ser tal vez la más leída del autor moscovita, la que dio vida a Rodión Raskólnikov: estamos hablando de Crimen y castigo ¿Qué fue lo llevó a Dostoievski a ponerse bajo tanta presión? Las deudas siderales que había contraído.
El tiempo pasaba, transcurría, volaba. Precisó armarse de un método: por la mañana escribiría Crimen y castigo; por la tarde, El jugador. Sin embargo, por más dedicación que le pusiera, el tiempo no le alcanzaba. Entonces, decidió contratar a Anna Grigórievna Snítkina para mecanografiar sus novelas. La historia que sigue es un poco más conocida. Dostoievski entregó a tiempo El jugador (la escribió en tan solo tres semanas, Anna Grigórievna se convertiría en su esposa y madre de sus hijos cuatro hijos: Sonia, Liubov, Fiódor y Alekséi.
Los problemas en la vida de Dostoievski y su familia prosiguieron: el asedio de los acreedores, la convulsión en el mundo de las ideas políticas, las enfermedades como el asma y la epilepsia, cambiaban de ciudades y de países de residencia. Y su literatura, afortunadamente, también continuó. El idiota, Los demonios, entre otras más y su última novela, una de las obras maestras de la literatura universal, que originalmente iba a ser publicada en dos partes y finalmente quedó la primera, la única: Los hermanos Karamázov.
Para leer más sobre el encuentro entre Dostoievski y Anna, por Daniel Gigena
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Los casinos "analógicos", el barco flotante de Puerto Madero, el casino de Mar del Plata, los hipódromos, los bingos en innumerables ciudades de todo el país con sus máquinas electrónicas, son algunos de los lugares más reconocidos donde se apuesta, de modo legal. Pero los espacios de la ludopatía trascendieron y también fueron alcanzados por el desarrollo tecnológico: proliferan y ganan espacio cada vez más en los soportes digitales. No cuesta casi nada descargar una app en la computadora o en el celular.
Pero todo mundo formal tiene su contracara. Hay "casas" de apuestas clandestinas donde los requisitos solicitados casi son inexistentes, tan flexibles que habilitan la trampa: cualquier persona puede apostar, basta con sumarse a un grupo de whatsapp para participar de las apuestas, que si bien son clandestinas, no dejar de mover sumas cuantiosas de dinero.
En estos tiempos, la "estrella" del mundo de las apuestas son las deportivas. Una observación: su exhibición y mostración se vuelve ostentación. Lejos está de sentirse vergonzante; no necesita estar en las sombras, no se ocultan, no hay "secreto". Están por todos lados. Basta con mirar los sponsor de varias de las camisetas más importantes de fútbol argentino y del resto del mundo para ver su altísima visibilidad.
Dos consecuencias. La primera. Los problemas que está causando en adolescentes (por supuesto, que atraviesa a todas las franjas etarias, pero esta tenía una menor incidencia en las apuestas de las "juegos" clásicos como la ruleta). La explosión de las apuestas con el deporte: ya no se "juega" a quién ganará, o por cuánto, sino hasta variables más complejas: ¿Quién será expulsado? ¿Cuántos tiros de esquina tendrá x equipo en el primer tiempo? ¿Qué equipo sacará el primer lateral? Las variantes y después las combinaciones son tantas que exasperan. Pero el efecto a quiénes apuestan es otro: seducen.
La segunda. Al principio de este texto decía que jugar era otra cosa, de la forma que sea, y que el deporte en su dimensión amateur estaba dentro de él. Con lo que escribió en 1938 pienso que si Huizinga viviera en nuestra contemporaneidad y observara el desarrollo que tuvo el deporte profesional en todo el mundo, especialmente en los que generan mayor audiencia y convocatoria, estaría aterrado con todo lo que está sucede alrededor del juego. Sólo el fútbol y el tenis nos han dado muchísimos escándalos en estas últimas tres décadas.
A fines de la primera mitad del siglo pasado Huizinga decía lo siguiente:
"El desarrollo del deporte, a partir del último cuarto del siglo XIX, nos indica que el juego se concibe cada vez más con mayor seriedad. las reglas se hacen más rigurosas y se elaboran más al detalle. Las performances son cada vez más altas. Con esta creciente sistematización y disciplina del juego se pierde, a la larga, algo de su puro contenido lúdico. Este se manifiesta en la distinción de los jugadores profesionales y aficionados.
La perfección con que la moderna técnica social incrementa el efecto exterior de las demostraciones de masas, no consigue por ello que ni las olimpíadas ni los campeonatos internaciones, que gozan de tan buena propaganda, se conviertan en una actividad creadora de cultura.
Esta concepción se opone directamente a la opinión corriente según la cual el deporte representaría en nuestra cultura el elemento lúdico en su grado máximo. El juego se ha hecho demasiado serio, y el estado de ánimo propio del juego ha desaparecido más o menos de él".
***
Es una breve historia (el tiempo del relato comprende no más de seis horas) pero densa, donde se evidencia con furor la angustia y la precariedad de la existencia. Es también la novela de la mentira. Porque para los jugadores, los apostadores compulsivos, primero el ocultamiento y luego la mentira, son dos de los rasgos que se van acentuando a medida que la patología avanza.
***
Esta obra de casi 160 páginas está escrita en primera persona, su prosa es fluida y sus descripciones precisas, demostrando además, un dominio notable de la intertextualidad, tanto entre géneros como en autores (con Cicatrices de Saer, con El jugador de Dostoievski, Antoine Gombaud, Georges Bataille).
La historia nos cuenta de Ana, una joven investigadora que viaja a Francia para terminar sus tesis doctoral sobre el mundo de las apuestas y los juegos de azar. Sin embargo, pronto descubrimos que la trama va más allá de la investigación académica "Les jeux de hasard et d' argent" y su experiencia en la vida universitaria francesa.
Ana se encuentra en medio de dos vínculos muy fuertes: hacia el pasado, la relación con Charly, su padre, su historia, los recuerdos que empiezan a encajar como las piezas de un rompecabezas caótico y del que nunca se podrá obtener la figura perfecta; y en el presente inmediato, la relación con su novio Gino. Los dos, padre y novio, afectados por la adicción a las apuestas compulsivas.
Prueba de la exquisitez de su capacidad de reflexión sobre el azar nos encontramos con citas como esta:
"La física permite calcular dónde va a estar exactamente ubicado el planeta Saturno dentro de cien mil años, pero no puede predecir en cuál de las treinta y siete casillas de una pequeña ruleta va a caer la bolita. Él lo sabía, todos los saben, y sin embargo..."
A diferencia de las otras novelas que mencionamos como El jugador y Responso la novela de Sol Montero se enfoca en las personas que atraviesan la patología que atraviesan sus seres queridos. La autora santacruceña explora muy bien la vulnerabilidad humana sin regodearse en esos padecimientos.
Por último, vale destacar que La verdad de una noche evita la moralización, optando por una respuesta emancipatoria que muestra que, a veces, la voluntad puede imponerse sobre los fantasmas.
***
sábado, 5 de octubre de 2024
Las horas felices, Pascal Quignard
domingo, 15 de septiembre de 2024
Un domingo más
No se puede decir así como si nada "un domingo más"
como si los domingos que ya vivimos
hayan sido todos los domingos de la historia
incluso el de la resurrección más conocida
que dicho sea de paso
tal vez sea la única
pero que haya sido única
no significa que haya sido cierta
Sí. Sí
fue escrita, quedó registrada, documentada, sellada
sin embargo, volvemos a lo de siempre:
la relación entre la escritura y la verdad
la crónica y la ficción
¿Quién escribió la Biblia?
La respuesta obvia, no, por favor
los nombres de siempre ya los conozco
Juan, Mateo, Lucas y Marcos
No importa, menos que menos fue el Espíritu Santo
Ya me distraje, me desvié de lo importante
el tema de los domingos
Necesito concentrarme, y para eso, tengo que hacer un esfuerzo
vuelvo al tema de los domingos
El de hoy no se trata de un domingo más
es uno de los contados domingos que me queda por vivir
Como se dice en el barrio "no es joda"
Hice una simple cuenta
Los domingos que viví hasta ahora fueron unos 2444
2444 es un número grande pero si cambiamos la perspectiva, tampoco son tantos
¿A cuántos de esos 2444 le di el valor que se merecía?
Cerca de esa cifra deben ser los que no recuerdo
Primero, porque era chico
Segundo porque ni se me ocurría contarlos
Tercero porque "hacía"
no importa si era dormir, porque los domingos son para dormir
o para ir a la cancha a ver fútbol
o para estudiar
o para mirar películas
o para visitar familiares
o hacer un asadito en el Tigre con una novia
o para arreglar una pared
o un techo (o al menos intentarlo)
o el flotante del depósito del baño
o arreglar un velador en cortocircuito
o cambiar lámparas quemadas
o para ir al supermercado y después hacer una rica comida a la noche
Para eso y tantas cosas los domingos que pasaron
Cambio de tema
pensar pensé todo el día
pienso todo el tiempo
aunque no siempre piense bien
Qué fácil me voy del tema, por dios, dios mío
¿Cómo se me va a dar por por contar los domingos?
Pese a que estaba un poco triste y otro tanto melancólico hoy también hice cosas
me desperté temprano
me bañé
leí un poco en casa
había quedado con un amigo en ir a desayunar
fui, hablamos
volví, acomodé la casa
comí liviano porque quiero bajar de peso
el peso me atormenta
Descolgué la ropa de la soga
la acomodé
hice café
cociné para la semana
escuché música
mi tema preferido de la tarde fue Vida, de Hormiga Negra
Ahora no estoy tan triste
No creo que esté angustiado
o un poquito
Sí, la verdad que sí
un poco ansioso estoy
Quizá me haga bien salir
voy a salir
Algo de ganas me quedan
No había pensado en lo finito que son los domingos
Cada domingo no es un domingo más
Ahora soy consciente de eso
Salgo
Agarro el celular, las llaves
también un libro
voy a tomarme un café en un lugar que no haya tanta gente
¿Cuántos domingos me quedan?


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