lunes, 17 de noviembre de 2014

Muestra fotográfica "Las Fotos Locas", de Sebastián Lidijover, en Vivaldi Libros Bar


El sábado 15 de noviembre a las 20 horas en Vivaldi Libros Bar, se llevó a cabo la muestra fotográfica de Sebastián Lidijover, promotor y jefe del área de Comunicación de la distribuidora de libros Riverside Agency (Anagrama, Edhasa, Blume, GG, La Brujita de Papel,Salamandra, Taschen, entre otros).

Las imágenes de Sebastián tienen la particularidad de mostrar un paisaje, sea este una montaña, un acantilado, el mar o una oficina, fundiéndose en un montaje con la fotografía de tapa o del interior de un libro sin la ayuda de programas de edición o retoque digital.

Eso sí, para obtener la imagen puede llegar a disparar hasta ochenta veces el disparador de la cámara de fotos del teléfono celular.

Una vez presentadas las "Fotos Locas", se sortearon varios libros entre los concurrentes y, luego de unas breves palabras de Sebastián, en las que no pudo evitar silenciar su "Taladro verbal" (llama de esta forma a la tarea de describir y explicar el contenido de cada uno de los libros que promociona), finalizó el encuentro con un cálido brindis.


La muestra permanecerá exhibida hasta el viernes 19 de diciembre de 2014. En Santiago del Estero 1098, esquina Humberto Primo, CABA.









       













jueves, 6 de noviembre de 2014

Pablo Alabarces en Vivaldi Libros Bar: presentación de su nuevo libro "Héroes, machos y patriotas"


PABLO ALABARCES es licenciado en Letras por la UBA, magíster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural por la UNSAM y doctor en Sociología por la Universidad de Brighton, Inglaterra. Actualmente está a cargo como profesor titular del Seminario de Cultura Popular y Cultura Masiva en la carrera Ciencias de la Comunicación UBA, dicta clases en la UNLP y en otras instituciones académicas del país y el extranjero. Sus artículos y colaboraciones periodísticas han sido publicadas en las revistas Ñ, La Maga, Noticias, Veintitrés, El Gráfico, y en los diarios Crítica de la Argentina, La Nación, Olé, Clarín, Tiempo Argentino y Página/12. Es autor de los libros Fútbol y patria. El fútbol y las narrativas de la nación en la Argentina, Crónicas del aguante. Fútbol, violencia y política, Hinchadas, 678 La creación de otra realidad (con María Julia Oliván), y Peronistas, populistas y plebeyos. Crónicas de cultura y política.

CARLOS MANGONE es docente de la Carrera Ciencias de la Comunicación por la UBA, de las materias Teorías de la Comunicación I y II. Ha publicado los libros Universidad y peronismo (1946-1955), El Manifiesto. Un género entre el arte y la política, y Tinelli: Un blooper provocado. Con Jorge Warley escribió El Discurso Político. Del foro a la televisión; junto a Santiago Gándara y Jorge Warley publicó Vidas imaginarias. Los jóvenes en la tele.

WALTER VARGAS es escritor y periodista. Actualmente trabaja para ESPN, agencia DyN y Radio Continental. Escribe en el diario deportivo OLÉ.  Ha publicado los siguientes libros: Equipos cortos, Cambios de frente, Fútbol delivery, Del diario íntimo de un chico rubio (y otras historias futboleras).

EUGENIA ZICAVO es doctora en Ciencias Sociales, socióloga y periodista. Es docente e investigadora en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA-Instituto Gino Germani-CONICET). Es conductora del programa televisivo Libroteca por el Canal de la Ciudad y consejera editorial de la revista Lamujerdemivida y columnista de literatura en Suciopop por FM Nacional Rock. Ha publicado sus textos en distintos medios nacionales e internacionales como revista Ñ, Perfil, Tiempo Argentino, revista Anfibia, El Planeta Urbano, La República (Uruguay) y en revistas académicas especializadas.

martes, 28 de octubre de 2014

Pablo Alabarces: "Héroes, machos y patriotas"

Publicada en Revista Aglaura: http://www.revistaaglaura.com/#!resea21-de-hroes-machos-y-patriotas/c1qok


Octubre de 2014. “Héroes, machos y patriotas”, de Pablo Alabarces, invita a la reflexión sobre el fútbol argentino y sus problemáticas, no de sus grandes épicas o hazañas deportivas sino a partir de su dimensión cultural, debido a su carácter popular y, además, por ser un fenómeno de masas.
Apoyado en trabajos anteriores como “Fútbol y patria” (traducido a varios idiomas) y “Crónicas del aguante”, este libro se articula sobre tres ejes principales: la identidad (nacional, tribal, género y sexualidad), la violencia (el “aguante”), y el papel de los medios de comunicación masivos en épocas de la globalización, y sus modos de narrar el fútbol, inclusive el discurso publicitario.
Respecto a la propuesta de lectura, observamos que en la escritura de “Héroes, machos y patriotas” prevalece más el tono coloquial que el discurso académico, no obstante, sin prescindir de la necesaria rigurosidad argumentativa. Cabe destacarse que este libro ofrece distintas materialidades de trabajo como, por ejemplo, el cine de ficción y documental, además de muchísima literatura: textos de Fabián Casas, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Nick Hornby, Emilio Sacheri y Osvaldo Soriano, entre otros.

Junio de 2014. Durante el último mundial de fútbol disputado en Brasil, una fiebre futbolística envolvió a miles de hinchas argentinos. La canción “Brasil decime que se siente” devino una especie de himno futbolero. Sin embargo, tal como lo demuestra el autor, en su letra se evidencia “un compendio de lugares comunes de la retórica aguantadora y un modo de afirmación narcisista para distinguirse en la pantalla global”.

Julio de 2014. Argentina vence a Holanda por penales en San Pablo y Javier Mascherano se consagra como ídolo en lugar de Lionel Messi, quien probablemente sea uno de los mejores jugadores de todas las épocas. Esto sucede porque Messi carece de la condición plebeya y popular que tuvo Diego Maradona, rasgos imprescindibles para la articulación efectiva del relato deportivo de la patria.

Agosto de 2014. De la efervescencia nacionalista acontecida durante el mundial de fútbol ya nada queda. Los hinchas de San Lorenzo festejan en soledad la obtención de la Copa Libertadores, el trofeo más importante a nivel de clubes de Sudamérica. De parte de los “otros” hinchas de los equipos argentinos subyace la indiferencia o el deseo de la derrota azulgrana.

Junio de 1978. Se juega el mundial de fútbol en la Argentina bajo la dictadura militar. Fuerte endeudamiento para que se realice dicho torneo. La censura. El silencio. Años después, César Luis Menotti, director técnico de aquel seleccionado, enuncia una de las frases más torpes que se dijeron sobre fútbol: “Se juega como se vive”. Pablo Alabarces recoge esta sentencia, la deconstruye y la vuelve estéril. Nada más alejado del fútbol que los determinismos. El 6 a 0 contra Perú. La película “La fiesta de todos”. Los festejos en la calle: “¿manipulación, acción popular o estupidez colectiva?”. ¿Una posible respuesta ética? Renunciar al triunfo, devolver el trofeo y las medallas, propone Pablo Alabarces.

En  “Héroes, machos y patriotas” el autor vuelve sobre el concepto del “aguante” y nos ayuda a comprender que la violencia en el fútbol no es cosa de “bárbaros”, “inadaptados” o “salvajes” sino que responde a una lógica racional e interesada. Que esa lógica es parte de un mundo moral según el cual “defender el honor, el territorio, la tradición, el orgullo de barrio, el equipo y los colores es tarea de machos que deben ser ejecutadas con el cuerpo a partir de una serie de prácticas especialmente violentas”.

En sintonía con algunos de los principales temas de la agenda pública Alabarces explicita la necesidad de cambiar de raíz el programa Fútbol para todos, esa retórica de la pasión como mera continuidad a la iniciada por TyC en los años noventa,  y que, según el autor, “en el Mundial de 2014 nos sometieron a exactamente lo mismo; nos llenaron de patrioterismo y falta de profesionalismo disfrazado de hinchismo; siguieron proclamando el ‘a ganar o morir’ organizado por la lógica aguantadora”.
También plantea la necesidad de llevar a cabo un programa específico para la erradicación de la violencia en el fútbol argentino no sin desarticular los nexos entre “barras”, actores políticos y fuerzas de seguridad, incluyendo en la problemática la legitimidad que ofrecen los “hinchas comunes” frente las prácticas violentas.

Por último, y luego de haber dejado constancia de los principales problemas que acontecen en el fútbol argentino, Pablo Alabarces dice que es hora de “reclamar su devolución” y por consiguiente, su democratización. Pero para lograrlo, será indispensable una verdadera insurrección hinchística, revolución mucho más realizable de lo que todos imaginamos y pensamos.

viernes, 10 de octubre de 2014

Patricio Eleisegui, "Nubes de polvo sopladas a cañonazos"

Publicado en Revista Aglaura: http://www.revistaaglaura.com/#!resena13-nubes-de-polvo/cbvq



Nubes de polvo sopladas a cañonazos de Patricio Eleisegui se compone de cuatro historias. Todas están escritas en primera persona y tres de ellas tienen como protagonistas a un médico, un académico y un policía respectivamente. La violencia en mayor medida, pero también el desencanto, probablemente sean los temas que predominan en los relatos que forman parte de este libro.

En el primero de ellos, Jacarandá, aparece una única voz. Esa voz es la de un médico que se indigna ante un trabajo de albañilería mal realizado. Su discurso, prejuicioso y feroz, sea este dicho o remita a un mero discurrir de su conciencia, estalla contra un “otro” como odio de clase. A ese “otro”, se lo presenta como “hijo de puta”, “malagradecido de mierda”, “indio”, “pervertido”, “ignorante”. En la larga lista de insultos, donde equivocadamente podríamos intuir exceso, Eleisegui construye una serie completa de significados en relación a la violencia, de la que no están exentas las mujeres, ya sea las de su propia clase (su esposa) ni mucho menos, las de una clase ajena (la mujer de ese “otro”): 

“Y encima también se trajo a la gorda tartamuda esa, que lo único que hace es gastar detergente y romper los platos que le doy para que lave. ¡Diez platos me rompió la mogólica en un día! (...) Mi mujer es otra boluda que no valora un carajo. Se cree que la guita la cago. Un día ¡Juro por Dios que un día! la voy a poner a ella a mirarle la concha a todas las catingas del conurbano que caen en mi consultorio”. 

Jacarandá es un relato breve. Su extensión no supera las cuatro páginas pero no por ello es menos efectivo a la hora de evidenciar la doble moral del médico. Quién haya leído a Osvaldo Lamborghini, creador de un género que agotó él mismo, fundamentalmente el de El niño proletario y de El fiord, cuando lee a Eleisegui, sabe que cuando se narra el odio, los límites en la literatura pueden dejar de existir.

El segundo relato Al final de la avenida es el de mayor extensión del libro. El mérito de Eleisegui consiste en sostener al lector hasta el final del cuento, habiéndole dado a este, la posibilidad de conocer el desenlace en el primer párrafo:

“El día que expulsamos a Diego de nuestro barrio, el sol pegaba fuerte sobre las fachadas de gran parte de los edificios que rodean a la Plaza del Congreso”.

El relato transcurre en una Buenos Aires, donde los lazos de solidaridad son cada vez más débiles en detrimento de un individualismo que avanza, no sin crueldad. Una ciudad en caída libre hacia la descomposición en la que algunos de sus habitantes, al pretender mostrar su cara urbana más linda, simultáneamente, se proponen ocultar sus indisimulables miserias. 
En este juego de visibilidad e invisibilidad, un grupo de vecinos (el mejor personaje del cuento –aunque no sea el principal - es Ernesto Levalle, dueño de una torre de departamentos) está dispuesto a maquillar el barrio ante sus ilustres visitantes: los turistas. 
Uno de los personajes principales de Al final de la avenida es un académico de bajo vuelo, inmerso en el hastío pero también adaptado a él, capaz de mencionar a George Bataille o Walter Benjamin pero incapaz de reaccionar ¿o no quiere hacerlo? cuando esté frente a un acto vejatorio; que busca o ¿encuentra? sexualidad virtual en cibercafés, que necesita de ansiolíticos para concebir el sueño. 
El otro personaje es Diego, un nene en situación marginal, que pide dinero en la calle y a cambio de ello, puede quedar expuesto a aberraciones que Eleisegui está dispuesto a narrar. 

El tercer relato del libro es La entrerriana y es bastante distinto a los restantes que componen este libro. Si bien la violencia no se hace tangible de manera demasiada explícita, la atmósfera construida en el texto no deja de ser desoladora. Se muestra la ruptura de la armonía entre la técnica instrumental del hombre y la naturaleza:

“Desmonte. Tala. Aserraderos. Entre Ríos. Hojarasca que muere, sin ruegos, mientras el sol hunde la mirada; juega al distraído y comparte la crueldad de un hacha incesante”.

Sólo una objeción. El abundante juego de las descripciones y metáforas a veces, envuelve al relato en una suntuosidad que no necesita y de la que por supuesto, puede prescindir:

“Llora. Llueve. Agua sobre la ruta 12. Un automóvil que cruza, de rodillas, la sonrisa húmeda del arroyo Flenche”.

Sin embargo y a contrapunto de lo enunciado anteriormente, no pueden dejar de apreciarse algunas frases de Eleisegui donde la función poética prevalece y embellece lo narrado:

“Duelen los sueños cuando alguien nos despierta antes del final.Y el vacío. La inmensidad. El silencio de bosques danzantes y una pradera desprovista de piernas que la atraviesen”.

El último texto del libro de Eleisegui es Yo miré bien. Allí se narra el extenuante y sangriento enfrentamiento armado entre el ejército, la policía y “extremistas”, al ingresar por la fuerza estos últimos en un cuartel militar, en épocas de la presidencia de Raúl Alfonsín.

“Ahora van a ver lo que es el infierno. Ahora somos bondad y castigo divino, jueces cubiertos de tizne y con cargadores metidos hasta en los calzoncillos”.

Contado desde el punto de vista de un policía, el relato puede ser leído también como condensación de una historia compleja y no menos dramática de la violencia política argentina, donde el horror de las armas y la tortura, la des-humanización y el ensañamiento, son perfectamente descritas por Eleisegui.
Nubes de polvo sopladas a cañonazos se publicó a fines de 2013 en el marco del proyecto editorial Exposición de la actual narrativa rioplatense, que tiene como principal objetivo difundir autores y obras que todavía no han circulado masivamente.

Ficha técnica

Autor: Patricio Eleisegui
Título: Nubes de polvo sopladas a cañonazos
Editorial: Milena Caserola El 8vo. Loco Ediciones
Año de edición: 2013
Páginas: 96





martes, 16 de septiembre de 2014

Mariano García y Mariana Dimópulos, "Escritos sobre la mesa. Literatura y comida"

Publicado en revista Aglaura: http://www.revistaaglaura.com/#!resena10-escritos-sobre-la-mesa/cw36


En estos últimos años, pareciera ser que la industria de la gastronomía ha logrado ocupar cada vez más espacios en la vida cultural occidental. Chefs reconocidos internacionalmente, canales especializados en la televisión por cable, realitys show en horario central, innumerables aperturas de escuelas gourmet, diversas ofertas culinarias, “cocina de autor”,“fusión” o “molecular”, edición de “libros-objetos”, participación masiva en internet de consumidores y usuarios que califican platos y restoranes, son algunos hechos que vienen a confirmarnos esta tendencia.


Sin embargo, en el mundo de las ideas, ya sea a través de la filosofía como de la literatura, la comida nunca ha sido un tema que no haya tenido importancia. En el prólogo del libro Escritos sobre la mesa, los compiladores Mariano García y Mariana Dimópulos sostienen que “desde el famoso fruto prohibido del Génesis, pasando por el exuberante banquete que narra Petronio en su Satiricón hasta las páginas que necesita Proust para desarrollar una comida en casa de los Guermantes, el tratamiento dado por la cultura a la comida nunca perdió su lugar relevante”.

Escritos sobre la mesa es una antología que trata sobre la relación entre los seres humanos y la comida desde la antigüedad hasta la contemporaneidad y, reúne 115 textos de 112 autores diferentes (sin contar a tres de ellos que son anónimos).

En este itinerario de lectura, se puede acceder a imaginarios y representaciones de la alimentación desde la mirada de Heródoto a Francis Scott Fitzgerald, de Séneca a Virginia Woolf, de Giacomo Casanova a Francis Ponge, de Plutarco a James Joyce.
Tampoco faltan escritores argentinos. Hay textos de Manuel Puig, Juan José Saer, Sara Gallardo, Juan Filloy, Esteban Echeverría y Norah Lange, entre otros.

La organización de lectura de Escritos sobre la mesa no es cronológica sino que se apoya en la dimensión cultural. Se compone de 12 capítulos y algunos de ellos se refieren a la Abundancia, a la Escasez, a las Maneras de mesa y a los Alcoholes. Esta organización nos puede llevar a preguntarnos, ¿cómo vive el ser humano en la escasez o para decirlo crudamente, con el hambre? Kafka y Dostoievski nos lo cuentan. ¿Quién nos puede narrar la fiesta de la abundancia? Nadie mejor que Rabelais en Gargantúa y Pantagruel en épocas del carnaval pero también Suetonio, que da cuenta de la glotonería romana. ¿Cómo y cuándo fue que aparecieron los juicios estéticos, los modales, la forma de utilizar la servilleta,  en el ritual de la comida? Erasmo de Rotterdam, de La Salle y Simmel pueden darnos una idea.

Otra de las grandes virtudes de Escritos sobre la mesa es que invita a ser leído tanto por “lectores amateurs” - aquellos que recién se inician en el mundo de la lectura o que por diversos motivos no la tienen entre sus actividades más urgentes, y que gracias a esta antología pueden tener una detallada muestra de autores y textos imprescindibles de la literatura universal-, como por lectores “entrenados”, que disfrutarán de esta delicada selección de fragmentos.  

Para finalizar, merece resaltarse el  ya mencionado prólogo de García y de Dimópulos, por las exquisitas anécdotas cuando nos recuerda que los libros de cocina ya existían en el año 1350, que los primeros restoranes de la historia nacieron en Francia, y que fue España quién revolucionó la comida europea a partir de las especies traídas desde América.




Ficha técnica

Autor: Mariano García y Mariana Dimópulos (compiladores)
Título: Escritos sobre la comida. Literatura y comida
Editorial: Adriana Hidalgo
Colección: El otro lado
Año de edición: 2014
Páginas: 466

jueves, 10 de julio de 2014

Presentación: "Las dueñas de la pelota", en Vivaldi Libros Bar



“En medio de este clima inhóspito, aparecemos en la cancha nosotras, catorce jugadoras dispuestas a embarrarnos en textos relacionados con el fútbol, deporte que muchas veces nos apasiona, pero en el que tratan de hacernos creer que estamos de prestado. Todas mujeres.” Claudia Piñeiro.
Los invitamos a participar a una charla literaria con las escritoras Esther Cross, Betina González, Alejandra Zina y Débora Mundani, quiénes formaron parte de la antología “Las dueñas de la pelota”, editada por Claudia Piñeiro.
Dicha reunión se llevará a cabo en Vivaldi Libros Bar, en el marco del ciclo ·”Sociales Invita Literatura” este viernes 11 de julio a las 19:30 horas.


Alejandra Zina - Esther Cross - Betina González - Débora Mundani (Foto: Mauro Matijas)




viernes, 23 de mayo de 2014

Mempo Giardinelli en Buenos Aires


Mempo Giardinelli es escritor y periodista. Nació y vive en Resistencia, Chaco, Argentina. Exiliado en México entre 1976 y 1984, a su regreso fundó y dirigió la revista "Puro Cuento". Su obra literaria está traducida a 20 idiomas y recibió importantes galardones, entre ellos el Premio Rómulo Gallegos 1993. Y en 2006 recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Poitiers, Francia.

También recibió el Premio Nacional de Novela, en México (1983) y el Premio Grandes Viajeros 2000 en España. En Italia recibió el Premio Grinzane Montagna 2007 y el Premio Acerbi 2009. Y en mayo de 2013 le fue otorgado el Premio Andrés Sabella, en Chile.

En la Argentina fue galardonado con el Premio Pregonero de Honor 2007, y en 2010 recibió el Premio Democracia, en el Senado de la Nación.

Ha publicado artículos y cuentos en casi todo el mundo, y es columnista habitual de los diarios Página/12 y The Buenos Aires Herald.

Es autor de una decena de novelas. Entre las más conocidas: Luna caliente, La revolución en bicicleta, Santo Oficio de la Memoria e Imposible equilibrio. Su más reciente novela publicada es Visitas después de hora.

También ha publicado libros de cuentos: Vidas ejemplares, Estación Coghlan y Luminoso amarillo entre los más conocidos. El más reciente se titula 9 Historias de Amor.

También publicó ensayos (entre ellos El país de las maravillas, Así se escribe un cuento, El género negro, Cartas a Cristina) y es un reconocido autor de literatura para niños: Luli, Celeste y Valeria son algunos de sus personajes más conocidos.

Enseñó Periodismo y Literatura en la Universidad Iberoamericana (México), la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y la Universidad de Virginia (Estados Unidos).

Dictó cursos, seminarios y talleres, y ofreció lecturas en más de un centenar de universidades y academias de América y Europa. Participó como invitado en las Ferias Internacionales de Libros de Buenos Aires, Frankfurt, Guadalajara, Bogotá, Caracas, La Habana, Madrid, Milán, Montevideo, Porto Alegre, Quito, Santo Domingo y Santiago de Chile.
Fundó y preside una Fundación con sede en el Chaco, dedicada al fomento de la lectura y a la docencia e investigación en Pedagogía de la Lectura. Para su creación, en 1996 donó su biblioteca personal de 10.000 volúmenes. La Fundación sostiene diversos programas culturales, educativos y solidarios: www.fundamgiardinelli.org.ar
Desde 2004 es asesor ad-honorem del Ministerio de Educación de la Nación y del Plan Nacional de Lectura. Es también consultor de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), la Asociación de Bibliotecarios Graduados (ABGRA) y de los Planes Nacionales de Lectura de varios países hermanos.

Fue miembro del Consejo de Administración de la Fundación Poder Ciudadano, capítulo argentino de Transparency International, entre 2005 y 2008.

Desde 2007 hasta la fecha es miembro pleno de la Comisión Provincial por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires.

Resumen bibliográfico

Novelas:
Visitas después de hora (2004)
Cuestiones interiores (2003)
Final de novela en Patagonia (2000)
El Décimo Infierno (1997)
Imposible equilibrio (1995)
Santo Oficio de la Memoria (1991)
Qué solos se quedan los muertos (1985)
Luna Caliente (1983)
El cielo con las manos (1981)
La revolución en bicicleta (1980)

Cuentos:
9 Historias de amor (2009)
Soñario (2008)
Estación Coghlan (2006)
Gente rara (2005)
Luminoso amarillo (2005)
Cuentos Completos (1999)
El castigo de Dios (1993)
Carlitos Dancing Bar (1992)
Cuentos-Antología Personal (1987)
Vidas ejemplares (1982)

Ensayos:
Cartas a Cristina. Ensayos sobre la Argentina que viene (2011)
Volver a leer. Propuestas para ser un país de lectores (2006)
El país y sus intelectuales. Historia de un desencuentro (2004)
México: El exilio que hemos vivido (con Jorge Bernetti, 2003)
Diatriba por la Patria. Apuntes sobre la disolución de la Argentina (2002)
El País de las Maravillas. Los argentinos en el Fin del Milenio (1998)
Así se escribe un cuento (1992 y 2012)
El Género Negro. Ensayo sobre novela policial (1984 y 2013)

Cuentos para niños:
Valeria y el misterio de la poesía (2011)
Valeria y el pobre miedo (2011)
Celeste y el girasol (2009)
Celeste y la dinosauria en el jardín (2007)
El Cheruvichá (2007)
Cuentos con mi papá (2004)
Luli, una gatita de ciudad (2000)
Luli la viajera (1988)

Como antologador:
Lecturas para el Bicentenario. 5 tomos (2010)
Leer la Argentina. 7 tomos (2005)
Leer X Leer. 5 tomos (2004)
Pertenencia. Antología de autores del NEA (Nordeste Argentino) (2001)
Padre Río. Cuentos y poemas sobre el río Paraná (1997)
El cuento argentino contemporáneo —1940 a 1995— (1996)
Don Juan. Antología de la obra de Juan Filloy (1995)
La Venus de Papel. Primera antología del cuento erótico argentino (con Graciela Gliemmo, 1994)
La otra realidad. Cuentistas del interior de la Argentina (1994)
La Narrativa Argentina en los ‘90 (1994)
Cuentos de amor latinoamericanos (Fallen die Perlen von Mond? Alemania, 1991).
Mujeres y Escritura (1989).

Fuente: http://www.mempogiardinelli.com/

sábado, 22 de marzo de 2014

César Aira, "Tres historias pringlenses"

Ya desde el título, Cesar Aira se propone engañarnos diciéndonos que son tres las historias de esa localidad que va a contar, y cuando las leemos, nos damos cuenta de que en realidad, son cuatro. Una posibilidad era pensar que en uno de estos cuatro relatos no se haga mención a Coronel Pringles.
Falso. En todas las historias se hace referencia a dicha ciudad.  Lejos de ser un error, podemos decir que desde el título ya nos encontramos con una broma aireana.

En “La iglesia”, primer relato del libro, el padre Tomás es enviado a Coronel Pringles en una época en la que aún no había iglesia en la ciudad, cuya tarea sagrada será construirla. El obispo de La Plata le giraba la partida presupuestaria periódicamente para llevar a cabo dicha misión. Pero el cura usaba el dinero para otros fines, ya sea practicando la beneficencia o para dinamizar financieramente al sector agropecuario.

“La sombra” es el segundo relato y comienza de la siguiente manera: “La luna es buena”. Evidentemente, el satélite natural de la Tierra es una debilidad del autor (en la novela “Cumpleaños” se profundiza la reflexión a partir de la contemplación de la Luna -leer más-).

La referencia a la ciudad está ya en el primer párrafo: “Debía de ser una de esas noches de verano en Pringles, cuando las familias salían a la vereda a tomar el fresco, los vecinos charlaban, los chicos jugábamos".

El cuento es narrado por un adulto que vuelve a su niñez recordando sus escapes de la institución “dormir la siesta”, la soledad de esas horas porque el resto de los niños sí la acataban, y el recuerdo de una fábula local: “la sombra dominante” (debo dejar de contar acá para que el lector pueda enterarse a medida que avanza la lectura).

El tercer cuento es “La gallina”. Las supersticiones están a la orden del día en todos los pueblos -y también en las ciudades, mal que le pese a la Razón- del mundo. Coronel Pringles no será la excepción. Aira nos invita a la permanente deconstrucción de mitos y verdades fosilizadas, a desmantelar el sentido común.
“(…) el falso progreso que se especializa en criticarnos y ponernos palos en la rueda, va a decir no le des un pescado, enséñale a pescar. ¿Y qué se gana con eso? Pescar. Sentarse a la orilla del río y ver pasar las horas, en una meditación sin objeto. Y los pescados que saque verán el ingreso perpetuo de una economía de subsistencia, sin miras de futuro, enemiga de un progreso que interrumpiría su eterna siesta”.

La leyenda que nos trae Aira es la mil veces ya contada historia de la gallinita de los huevos de oro. Y nos deja algunas preguntas para la reflexión: “¿Qué es la inteligencia?”, “¿Para qué nos sirve?”, “¿Cómo elegir la decisión correcta?”

El último relato del libro es “El santito” y también se sitúa en la zona pringlense:

“Se habló de trasladar el teatro de operaciones lejos, fuera del alcance de esa monstruosa concreción represiva, por ejemplo a Santa Fe, pero los argumentos en contra eran contundentes: no conocían el terreno, tardarían años en establecer una red confiable de compradores, los ganados no serían tan abundantes y a la mano como los que tenían en los campos de Pringles”.


El relato comienza con la historia de un Santito, un gauchito niño o joven, que al morir prefirió ir al Infierno antes que al Cielo, y que por ser él un ser travieso, revoluciona la vida de allá abajo transformándola en un lugar al que todos desean ir. Según la leyenda, esto hacía que las categorías del Bien y del Mal se confundan, y como consecuencia de ello, los gauchos perdieran el miedo a las consecuencias de sus actos, ya que andarían sin el temor pos-vida que tan bien le vino al control social, y  por lo tanto, haciendo sin lío sin ningún tipo de remordimientos. Sin embargo, esta parábola sólo es la introducción a la discusión entre los diez gauchos cuatreros integrantes de una misma banda sobre los rumbos seguir o qué nuevo orden instaurar.


Ficha técnica

Autor: César Aira
Título: Tres historias pringlenses
Editorial: Biblioteca Nacional
Colección: Jorge Álvarez
Año de edición: 2013
Páginas: 68