sábado, 13 de junio de 2026

Diario del Mundial | Día 3: El fútbol FIFA ya no es lo que era; el horror del cooling break y la paliza de Estados Unidos a Paraguay (4 a 1)

¿Quién esperaba una derrota tan categórica de Paraguay ante Estados Unidos?


Iba a comenzar esta entrada quejándome del cooling break, traducido como "pausa de hidratación": la detención del partido a los 22 minutos de cada tiempo para que los jugadores se refresquen y tomen líquido alrededor de su banco de suplentes, mientras el entrenador aprovecha para dar alguna indicación, acomodar a algunos futbolistas o, tan solo, darle ánimos a sus dirigidos. Ahora está reglamentado y se respeta a rajatabla. Pero esto en realidad no es nuevo —tampoco tan viejo— y se hacía de manera ocasional cuando los partidos se jugaban en verano o en días de alta temperatura.
Su ejecución era consensuada entre jugadores y árbitros, y se aplicaba siempre y cuando el tono y el ritmo del partido lo permitieran. Si un equipo estaba arrinconando a otro, esa pausa se implementaba cuando el asedio bajaba sus revoluciones. Ahora es fijo: se corta a los 22 minutos, del primer y del segundo tiempo, pase lo que pase en el terreno de juego. Un horror.
El partido de fútbol, que era de dos tiempos de 45 minutos más los minutos adicionales, pasó a ser de cuatro tiempos. Cuatro tiempos. El partido, cuando "se está armando" (saben a qué se refiere esta frase), se desintegra, se deshilvana. Cambia. Y para mal. Pero lo más aberrante de todo es que, cuando esto sucedía antes, las cámaras seguían a los protagonistas: algunos tomaban agua, otros elongaban, los más cansados hasta recibían masajes, el DT daba indicaciones o por lo menos arengaba. Era un plomo, pero las espectadoras y los espectadores por lo menos eran testigos de todo esto. Ahora ni ya eso: la señal de televisión abandona la escena y se va a la tanda publicitaria. No vemos nada, no sabemos nada. Y es como si el partido se hubiera reseteado, como si volviera a empezar para terminar rápidamente. Lo han logrado. Lo han malogrado. Los partidos de fútbol duran cuatro tiempos.

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A la noche vi Estados Unidos vs. Paraguay. Desde el minuto cero, Estados Unidos se lo llevó por delante. El conjunto dirigido por el ex-Newell's Mauricio Pochettino —que llevó al Tottenham a la final de la Champions hace unos años— le pintó la cara: le ganó jugando y le ganó corriendo al equipo de Gustavo Alfaro, el "Cazador de Utopías". Creo que hubo una gran subestimación ante el conjunto anfitrión, el pensamiento de que iba a ser más de lo mismo. Que lo piense yo y muchos futboleros, vaya y pase. Lo grave es que pareciera que los jugadores paraguayos también lo hicieron. Sus caras mostraban consternación y shock, al modo Gastón Gaudio: "Qué mal la estoy pasando, cómo puede estar sucediendo esto".
Se sabe que Alfaro es un gran orador, que cita frases pretenciosas al punto de en algunos casos, entregarse a la solemnidad. Al terminar el partido, todavía bajo el impacto emocional, dijo: "Con esta derrota Paraguay entendió que el mundial no se terminó; justamente todo lo contrario, el mundial ya comenzó", como diciéndoles a sus jugadores: "Muchachos, perdimos un partido, nos dormimos; ahora a despertarse y a jugar en serio que, si no, nos llevan puestos". Veremos si esta proclama se cumple o si el equipo guaraní, con esta derrota, selló definitivamente su suerte en este mundial.

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