viernes, 1 de noviembre de 2013

Luciano Lutereau, "Forever juntos"

Después de leer Forever juntos cabe preguntarse si es posible escribir sobre esta experiencia de lectura.
La respuesta deberá ser sencilla, decir “sí” sin objeciones, ya que no hay tema de la condición humana que no haya sido tratado y escrito.
Sin embargo, hay que hacer aclaraciones. Es sabido e innecesario a esta altura decir que para acceder al aura de una expresión artística, para capturar la radiación luminosa que emanan de sus trazos, sea la obra una pintura o en este caso, la poesía de Luciano Lutereau, sólo puede lograrse mediante una contemplativa lectura.

Forever juntos es un libro con menos de cincuenta páginas que incluye veinte poemas (me ocuparé exclusivamente de ello), un prólogo de la editora Julia Pirani y un breve texto, también de Lutereau sobre la “edición independiente”.

Les amants: el amor vuelve siempre

Forever juntos puede leerse de varias maneras. Pero la posibilidad que está presente en todas esas sin dudas, es la del juego. En la lectura más esperable, la del orden propuesto por el escritor, cada uno de los versos puede desplegar su potencia y su singularidad por sí mismos, y a su vez, ser capaces de vincularse con los restantes en plena armonía, como si cada uno de ellos fueran partes imprescindibles de una pieza musical.  
Vale decirse que en este tipo de lectura elegida, la que va de principio a fin, no concluye como una novela rosa, mucho menos telenovela melodramática, por más que las últimas dos palabras del libro sean “nuestro casamiento”. Sin anunciar un final trágico, creo que no puede pensarse en un “final feliz” cuando el poema termina con esas dos palabras precedidas de:

gente sin swing
en un museo nacional
y una lista sábana  llena,
los curas, y la mafia un día

Otra posibilidad de lectura, meramente contingente, es la que nos permite el azar. Un azar abierto a arbitrarios saltos del lector, que puede comenzar a leer un poema de la mitad del libro, volver al primero, pasar al tercero, continuar por el último y finalizar por el octavo… un tablero de múltiples posibilidades de lecturas, inestable y caótico.
Porque en el estado amoroso, el caos reina. Pero también ordena, y aquí su paradoja. Si no, ¿cómo explicar que pueden convivir simultáneamente el enamoramiento y el desgano, la pasión y la melancolía ante lo que se fue alguna vez o la necesidad de su regreso, la posibilidad –latente – de ruptura y el casamiento con o sin “papeles”?
En el instante imperceptible, en ese momento en el que no somos conscientes de la vivencia del amor, es muy probable que todos los mecanismos de resguardo, del “deber ser”, de la “imagen y la compostura” se caigan a pedazos.  Esas sensaciones se alojan en un sí-lugar, donde se expresa el estado primario de lo afectivo: el cuerpo. Y es allí donde se plasman las experiencias.
Sin embargo, Luciano Lutereau va más allá de lo corporal. Desnuda la conciencia amorosa, la deja expuesta, le quita los formalismos, mientras que simultáneamente vivifica un delicado erotismo. Pero por encima de todo, aun con palabras “cursis”, no renuncia a su compromiso con la estética y mucho menos con la percepción. 
Es a partir de este compromiso que sus veinte poemas pueden alcanzar una luminosa belleza:

La mejor geometría
Es la de tu ropa interior
Cuando descansa a un lado
de la cama junto a mi sweater
entre tu pantalón y cuatro medias abrazadas,
indiferentes, cada una, a sus rayas y color
un par sin simetría podría ser, acaso,
la más prolija definición de dormir
una noche con vos.

El sujeto amoroso y la valentía

Sea mayor o menor la angustia, la vergüenza y el miedo al rechazo, no hay sujeto más valiente en el mundo que aquel sujeto capaz de confesar su amor a su amada o amado a pesar de no tener un ápice de certeza de aceptación por parte de este o esta. Más valiente que el trapecista que se balancea solamente con su torso sin utilizar manos, brazos y piernas, allá arriba, cerca del cielo, mientras que debajo de él, en la Tierra, el piso mismo, sin una red que lo proteja.
Todo vínculo amoroso comienza con una idea y quizá esta sea la más significativa de todas. Porque allí se encuentra el origen.

yo gusto de vos 
por eso estoy de acuerdo 
en todo lo que decís

Lutereau no sólo la capta sino que la cristaliza en palabras, nos la hace accesible. Porque sin esa idea, no hay posibilidad de amor.

En busca del discurso perdido

No me animo a dar un juicio definitivo sobre la relación que se hace de este libro y la cuestión kirchnerista. Intentaré al menos, dejar un escenario abierto, cuanto menos para la discusión. Se menciona al kirchnerismo no sólo en el prólogo sino también en el último poema “La religieuse”:

No es un mambo
que vos seas kirchnerista
aunque del peronismo nada
quieras saber…
                              
La poesía de Forever juntos está en sintonía con el kirchnerismo[1], en cuanto está inserta en una etapa de reconstrucción económica, política y social, luego de casi seis décadas de constante caídas y retrocesos en dichas áreas.
Heredero fundamentalmente de la violencia represiva de los años setenta, y luego víctima de la devastación económica de lo que denominamos “los noventa”, el kirchnerismo fue y es partícipe de la reconstrucción del estado en todas sus dimensiones.
En la década menemista se consolidó un tipo de discurso egoísta, individual, y para nada sincero. Y el discurso amoroso, no salió ileso: “lo mejor es estar solo”, “a mí me gusta estar solo” “yo quiero estar solo”, “mejor así, sin compromiso”, ”No digamos nada, no somos nada” , “¿Casamiento? ¡Qué horror, eso no va más!” y un sin fin de sintagmas de esa índole. 
El carácter irruptivo de Forever juntos está dado primero por la recuperación de ciertos temas alrededor del amor. En la poesía del Lutereau no se manifiesta vergüenza ante la confesión de un enamoramiento y tampoco se cae en lo naif. Hay señales de una recuperación sentimental:

El amor no se paga con dinero

Ciertos tópicos que fueron silenciados, discursos que fueron disminuyendo su poder, Lutereau los retoma. “Comida”, “hogar” y “sueño” vuelven a pronunciarse sin ser deslegitimado: 
buscando lo mínimo para sobrevivir 
forever juntos es distinto: la comida tiene gusto a comida, 
una casa es un hogar y soñar despierto 
es mejor que dormir sin sueños

Post- scriptum

Varias puertas puede abrir la poesía. Pero las principales impresiones que me causo Forever juntos ya están expuestas.  Leo Diarios de Alejandra Pizarnik y es muy clara al respecto:

... en verdad, es un poco estúpido hablar de poesía: o se la hace o se la lee.  

Luciano Lutereau pudo hacerla. A nosotros, nos queda sólo leerla y por supuesto, también pensarla. Porque es de nuestro mundo y de nuestra contemporaneidad, de lo que el autor nos habla.



[1]  Movimiento político surgido en el peronismo que tiene como fecha fundacional el 25 de mayo de 2003 cuando Néstor Kirchner asume la presidencia, y luego es sucedido por Cristina Fernández (casada con Néstor Kirchner) hasta la actualidad. Sus postulados políticos e ideológicos se basan en la defensa de los derechos humanos, un paulatino mejoramiento en la redistribución equitativa de la riqueza, inclusión social, rechazo de la economía de “mercado”, soberanía ante los organismos financieros internacionales, integración regional latinoamericana.



jueves, 31 de octubre de 2013

Alejandra Pizarnik, "Diarios"


"Entro en una librería desconocida. Me dirijo a los anaqueles coloreados, llena de curiosidad y tensa emoción. La esperanza de hallar 'algo nuevo' es quebrada por la voz del empleado que me pregunta qué títulos busco. No sé qué decirle. Al fin, recuerdo uno. No está. Hubiese querido seguir mirando, pero sentía sobre mí el peso de esa mirada comerciante, tan estrecha y desaprobadora ante alguien que 'no sabe' lo que quiere. ¡Siempre lo mismo!"

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"No puedo leer La condición humana. No comprendo lo que leo. Pronto habré de retornar a los cuentos para niños. Pero tal vez ni a ellos los comprenda. No puedo leer".

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"Imposible hablar con palabras. Ansiedad y urgencia por decirlo todo mediante una sola palabra. Leo a Kafka para calmarme con sus prolongaciones infinitas de sucesos y de frases, con su poder de mediación. No sé lo que quiero, sólo sé que salto, que salteo, que hay un abismo y que el salto es mi cobardía como lo es la orilla y mi impaciencia por alcanzarla".

Alejandra Pizarnik, Diarios, Lumen, 2012.


lunes, 21 de octubre de 2013

Sergio Olguín en Vivaldi Libros Bar





Sergio Olguín

Nació en Buenos Aires en 1967 y estudió Letras en la universidad de esa ciudad. Trabaja como periodista desde 1984. Fundó la revista V de Vian, y fue cofundador y el primer director de la revista de cine El Amante. Ha colaborado en los diarios Página/12La Nación y El País (Montevideo). Es jefe de redacción de la revista Lamujerdemivida y responsable de cultura del diario Crítica de la Argentina. Editó, entre otras, las antologías Los mejores cuentos argentinos (1999), La selección argentina (2000), Cross a la mandíbula (2000)y Escritos con sangre (2003). En 1998 publicó el libro de cuentos Las griegas (Vian Ediciones) y en 2002 su primera novela, Lanús, reeditada en España en 2008 (Andanzas 647). Le siguieron Filo (2003, Tusquets Editores Argentina) y las narraciones juveniles El equipo de los sueños (2004) y Springfield (2007), traducidas al alemán, francés e italiano. Oscura monótona sangre mereció el V Premio Tusquets Editores de Novela, según el jurado, por la magnífica resolución de una trama de obsesión y doble moral, de pasión y conflicto social, en la que se ve envuelto el protagonista, un hombre dispuesto a traspasar todos los límites por una relación inconfesable. En 2013 publicó La fragilidad de los cuerpos (Tusquets Editores Argentina).

Fuente de la información: Tusquets Editores Argentina.

sábado, 19 de octubre de 2013

Fernando Torres, "El perro que amaba a los hombres"

Finalmente la muerte se impone. Por eso el horror, el sufrimiento. Al que sufre la muerte de otro ser, se le aplasta el alma, el que muere  deja de estar (y aquí una de las trampas del lenguaje), o sea, no está más. Ya no será posible la comunicación verbal ni corporal, es el fin de un destinatario. ¿A quién se le habla ahora, a quién se escucha, a quién se interpreta? A Otro, pero a ése, ya no.
Hace más de diecisiete años y medio Charly vino a este mundo, antes no estaba, no existía, no se suponía siquiera su existencia. Luego, azarosamente, en una jaula que compartió con dos cachorros nacidos junto a él (¿qué habrá sido de la vida de ellos?), lo eligieron mi hermano y mi mamá. Cabía en la palma de mi mano –no es una metáfora-. A los dos días de haberse instalado en la casa, no mostraba un buen estado, se quejaba de dolor, se le caía el pelo, hasta perdelo casi completamente. Daniel, mi papá lo llevó a innumerables guardias veterinarias, incluidas MAPA y el hospital para animales de Agronomía. Y nada. Cero resultado. Ningún veterinario lo mejoró. Lo intentaron, no pudieron. Y lo peor de todo es que nos dijeron "no hay nada para hacer", "qué mala suerte", "nació enfermito" y discursos de ese tipo.
Remedios paganos: una vecina de barrio, de esas que sólo creemos reales en las ficciones le dijo a mi papá que lo bañáramos en aceite para autos, usado, obviamente, teniendo cuidado que no se lo trague ni le entre en los ojitos. Creer o reventar, de esa forma, repitiendo el tratamiento varios días, Charly comenzó a mejorarse. Con el tiempo, breve tiempo, se curó y volvió a tener pelo. Se le fue esa especie de sarna maldita y vaya a saber qué enfermedad más. Crecía vital, le gustaba jugar. Se venía a dormir a los pies de Sergio, a los míos.

Charly apenas recién nacido, 2004

Ahora que lo pienso, quizá Charly vino también sin proponérselo y nosotros sin darnos cuenta, a paliar un dolor, una herida que no cerraría por mucho tiempo: la partida, la muerte de Emiliano, mi hermano de un año y seis meses (no hablaré de eso en estas hojas).
Como decía recién, dormía con nosotros, se metía adentro de la cama, y se iba a los pies. Podía quedarse toda la noche ahí. Nuestro temor era que se asfixiara. Nada de olor a perro tenía Charlito (así lo bautizó la abuela Ana). Primero en el barrio, luego en el edificio, lo querían todos los vecinos.
Chiquito el perro, que con su diminuto cuerpo, generaba más ternura pero nos asustaba también ya que se enfrentaba a todos los perros de las razas que fueran y que a su lado, parecían bestias de historias fantásticas. Ellos lo respetaban, se puede decir que ninguno lo agredió. Lo bajamos a la calle y nosotros nos subíamos los veinte pisos; al rato, algún vecino o él solito, no sabemos cómo, se aparecía en el piso veinte E. Los primeros años, hasta dosmilsiete, disfrutó de las mejores comidas y poco y nada de alimento balanceado. Paté, bife, chorizo y churrasco a granel, ravioles, pastel de papás y cuando estuve pobre, porque vivió conmigo siempre, fideos a mansalva. María Rosa, mi mamá, le daba leche y cariñosamente le preguntaba si estaba rica al “micifuz”, como si fuera un gato, vaya a saber uno porque esa asociación, aunque creo que el comportamiento de Charly en muchas ocasiones se parecía más al de los gatos que a los perros mismos, ya que también debo decir que no le gustaba mucho la franela ofrecida salvo que el la solicite, y menos que menos, acariciarlo en contra de su voluntad.

Con el tiempo apareció Clarisa. A los catorce años del perro. Y fue su hada madrina, ¡posta, eh!. Acá sí Charly encontró el debido cuidado, porque su amo, es decir yo, era bastante dejado en esas tareas (y en otras también)… pero cómo venía diciendo, con Clari conoció los controles necesarios en los tiempos necesarios para preservar su salud. Los paseos diarios, triple turno, se hicieron impostergables ante cualquier motivo; la dieta ya era la adecuada, en base a las “piedritas” o como debe decirse, alimentos balanceados.
Pero el tiempo pasa. Y Charlito se fue poniendo grande. Viejito. Mientras tanto, yo tenía un deseo secreto. Que Charly estuviera cuando yo tenga un hijo. Bueno, los que me conocen ya lo saben. Tuve una hija: Julia. Y Charly la conoció. Fueron muy buenos amigos; compartieron espacios, tiempos y juegos.

Charly a los 17 años y medio, 2011

El 4 de noviembre de 2011 Charly dio su último suspiro. Vuelvo a ese día y los ojos comienzan a arder, molestarme: ya están cayendo algunas lágrimas. En esos últimos instantes hubo lugar al abrazo final. Es cierto, el hombre es un ser bastante estúpido, tiende a pensar en lo que refiere a los objetos, a las plantas y también a los animales bajo su lupa y parámetros antropocentristas. Dudo poder escaparme de esto.
Sólo decirles que en ese instante final, me miró a los ojos. Apoyé su patita en mi mano y con el otro brazo lo acerqué como si lo envolviera hacia mí. En esa mirada estaba la despedida, pero también contenido ahí, todo el amor del perrito que amaba.

Marzo, 2012.

viernes, 18 de octubre de 2013

Eduardo Lalo, ganador del premio Rómulo Gallegos 2013 en Buenos Aires

Fragmentos de la novela "Simone":
  • "Es curioso el fenómeno que consiste en que si no anoto un recuerdo o una idea, éstos pierden su poder como si se secara su sustancia, haciéndolos para siempre inertes. Es como si sólo pudiera distinguir la vida a partir de la tinta".
  • "Cuando se va, no puedo impedir acordarme de ella y sentir un malestar que viene de la noche de los tiempos y que es la huella de todas las humillaciones que no he podido nombrar nunca".
  • "Esperaba la felicidad. Esperaba lo imposible y por eso continuaba esperando. Estaba atado a lo que había perdido y en estos días el ansia que sentí por ella sólo fue comparable a la vida vivida cuando recibía sus mensajes, cuando temía, a cada momento, que estuviera a punto de perder a alguien que no había encontrado".
  • "Ya no podía dejar pasar la vida presumiendo que no pasaría nada, que los años en esta ciudad no serían más calles que lo que conocía hasta el asco. Este deambular por calles y avenidas, sin ningún lugar a dónde ir, con la vaga esperanza de que algún día encontraría una salida que permitiera la ilusión momentánea de que se había partido, de que era posible otra vida o una situación que pareciera de verdad otro mundo".
Fuente: editorial Corregidor

sábado, 12 de octubre de 2013

Roland Barthes TV, "El placer del texto"

En este video Roland Barthes habla sobre "El placer del texto":


"Es evidente que el placer de la lectura es muy diferente según los sujetos. Alguien se enoja con un texto que nosotros amamos, y al revés.

Y por eso es extremadamente difícil hacer, proponer una especie de ley general del placer de la lectura. Esta es una primera incerteza.
La segunda incerteza es que la noción misma de placer, diría que en un plano psicológico está finalmente bastante mal conocido.
Recordaré simplemente, sin querer hacer historia de la filosofía, que no viene aquí al caso, que toda la filosofía occidental en su conjunto ha censurado más o menos, el concepto de placer".


Roland Barthes (1915-1980) fue una de las figuras intelectuales más importantes que emergieron en Francia en la posguerra, y sus escritos son, todavía hoy, objeto de estudio y discusión. Este crítico y ensayista francés, nacido en noviembre de 1915, desarrolló gran parte de su trabajo en un ambiguo espacio entre la lingüística y la literatura.

Fuente de la biografía: Siglo XXI Editores Argentina.


Harry Levin, “James Joyce”

Hasta la vastísima y monumental biografía de Richard Ellmann sobre James Joyce, sin dudas, la más importante fue la del profesor estadounidense Harry Levin, editada en Argentina por la editorial Fondo de Cultura Económica.
El “James Joyce” de Levin fue la principal referencia para el lector especializado y también para el principiante que quiso o quiere hoy también, acercarse a la obra del genio irlandés.
Todos los biógrafos,  críticos y estudiosos que lo siguieron, citándolo o no, han tomado su trabajo (alrededor de 250 páginas) como punto de partida para producciones posteriores. Vladimir Nabokov,  el mismísimo Richard Ellmann y, los más cercanos nuestros, como Carlos Gamerro y Ricardo Piglia que han tomado el libro de Levin como una herramienta importante. Su influencia y sobre todo su pertinencia son evidentes y notorias. Como si Levin hubiera diseñado un mapa joyceano y el resto, a partir de ese boceto, se hubieran encargado de completarlo y expandirlo.

Debemos destacar también la profundidad alcanzada por el autor en cada capítulo del libro, tomando lo relevante de la vida personal del autor, pero principalmente lo intelectual y lo referido a su producción artística. Además, es para destacar la inmediatez de la publicación de esta biografía ya que se edita en el mismo año de la muerte James Joyce (1941).
En la obra, Levin se ocupa de explicarnos su estilo, sus influencias, sus cambios y variaciones respecto al estilo, partiendo desde los relatos “Dublineses” hasta llegar al “Finnegans Wake”; el contexto sociohistórico y cultural en el que se inscribe el mundo joyceano, su compromiso con el arte y su alejamiento del factor religioso.
Hace Levin de este texto libro muy ameno y legible, enriquecido no sólo con los datos concretos de la vida de Joyce sino también con innumerables anécdotas sobre él, como por ejemplo sobre cuál fue la novela preferida de Joyce: “La odisea” de Homero, “ya que lo encierra todo”.
Siempre se ha hablado de la necesaria lectura de “La odisea” de Homero, para comprender o facilitarse el acceso a “Ulises”. Al respecto, Harry Levin nos dice que “es innecesario decir que no todo en el "Ulises" tiene sus correspondencias en “La odisea” ni que han sido conservados el orden y el énfasis de la epopeya original. Al lector de Joyce que se vuelve a consultar a Homero, le sorprenden más las divergencias que las analogías” (p. 77).

Traducción y notas del libro: Antonio Castro Leal.

Julio Cortázar, "Mi sufrimiento doblado..."


Y también no estar triste,
no crecer con las fuentes, no doblarse en los sauces.
Ancha es la luz para dos ojos, y el dolor danza
en los pechos que aceptan sin flaqueza sus fríos escarpines.
Y no decirte ni lejana ni perdida
para no darle razón al mar que te retiene.
Y elogiarte en la más perfecta soledad
a la hora en que tu nombre es la primera lumbre en mi ventana.

Benditos sean mis ojos
porque tan alto miraron.


En "Papeles inesperados", pág. 478.

sábado, 5 de octubre de 2013

Almudena Grandes, “El tema más importante para escribir literatura erótica es el deseo”

El miércoles 18 de septiembre de 2013, la escritora española Almudena Grandes se presentó en la Fundación Malba para dialogar con la periodista Raquel Garzón. Entre los temas más destacados, la escritora nacida en Madrid nos contó de sus novelas "Inés y la alegría", "El lector de Julio Verne", de la literatura erótica, el libro "Cincuenta sombras de Grey", y del pasado y presente de España.
A continuación,  los momentos más salientes de la entrevista:

Imagen: Sergio Torres

Inés y la alegría

Yo escribí novelas de la guerrilla y podría seguir escribiendo hasta el día de mi muerte. Hay pocos temas que me apasionen tanto como este. Y estas novelas comparten una condición que no es más ni menos que tomar un hecho o acontecimiento histórico de la vida real para luego, convertirlos en un marco en el que se introduce una historia de ficción.
Cuando publiqué “Inés y la alegría” un chico muy joven me dijo “deberías llamar a la colección ”nuevos episodios nacionales”. Pero no me animé porque ‘nacional’ en España es un adjetivo robado, que en vez de unir a todos los españoles, lo que hace es reflejar la actitud de los franquistas, de llamarse a sí mismos “nacionales” se erigieron como los representantes de España contra la anti-España. Es una historia muy larga y muy triste.
Los personajes que me interesan a mí son los sobrevivientes; ni los héroes y mártires ni los villanos.
Otra de mis motivaciones tiene que ver con el impacto de las ideologías en las emociones. Y en “Inés y la alegría” la que cuenta la historia es la cocinera del cuartel de la guerrilla.

El lector de Julio Verne

Cuando escribo novelas parto de una imagen y los pies de Cristiano (una amigo mío) está en el origen de esta novela. Él me contó una historia de su infancia en Jaén, una localidad famosa por su producción de aceite de oliva. Su papá era un “guardia civil”, agente de la fuerza represiva de la España rural. Primero debo contarles que España siempre ha sido un país pobre pero ha sabido vivir siempre también con dignidad.
Desde esa pequeña dignidad de los pobres, el padre de Cristino le dijo a su mujer que pensaba que el niño debía estudiar mecanografía, porque si es bajito y no llega a dar batalla, sabiendo francés y escribir a máquina puede colocarse como oficinista en la diputación o en la oficina de Ayuntamiento. Vivirá bien aunque sea bajito y le tratarán de “don”. Eso me impresionó muchísimo.
Cuando Cristino,  salía de la escuela y sus amigos iban a jugar al fútbol, a él lo obligaban a ir a la oficina del cuartel, que debía ser un sitio muy siniestro.  Al ser bajito, le ponían una silla alta, un almohadón y una enciclopedia, para que pudiera llegar a la máquina de escribir con las manos, pero los pies no tocaban el suelo. Cuando vi aquellos pies de Cristino en el vacío, en una oficina oscura, debiendo aprender a escribir a máquina con un sargento, ahí supe que iba a escribir una historia sobre Cristino.
 Esta novela es un homenaje a la literatura de aventuras y Cristino será homenajeado con Nino. Este personaje lee mucho. Los libros le ofrecen a Nino un código moral y un código existencia pero también son herramientas. La literatura también puede ser una manera de escapar de una realidad horrorosa.  Y mientras Nino lee libros de aventuras no se da cuenta que su vida se está convirtiendo en una.

Las sombras de la literatura erótica

Creo que lo más importante para escribir literatura erótica, (y ese no es el camino que lleva “Cincuenta sombras de Grey”), es tener claro que el tema literario es el deseo. “Cincuenta sombras…” el sexo es fácil, lo que es difícil es el amor.
El sexo como actividad física es muy gratificante para el que lo hace pero es muy monótono para el que se lo cuentan. En primera persona, creo, todas las personas saben que es una emoción inefable, que no se puede describir. El sexo es una dimensión importante en el ser humano. Lo que sí es infinito, emocionante e infinito es el deseo. Esa angustia, ansiedad, desesperación del que desea. No tanto las escenas de sexo en sí. En
Voy a contar un chiste que tiene que ver mucho con lo que opino sobre “Cincuenta sombras…”, un chiste clásico en España, muy machista (eso es lo más triste) pero que viene muy bien a la ocasión: “¿saben por qué las mujeres miran películas pornográficas? Para ver si se casan al final”. Y yo leí “Cincuenta sombras…” y decía: “chicos, por favor no se casen, no se casen”.
“Cincuenta sombras…”  tiene la ventaja de ser una historia sadomasoquista que no da miedo; es inocuo, es inofensivo. Porque el dominante es un corderito con una fusta. Es un producto muy consumible. A algunas lectoras puede ser que le dé la sensación de qué es muy fuerte.

La España “roja”

A mí Stalin no me representó en absoluto. Pero los españoles en la década del ‘40 y del ’50 no tenían tanto para pensar en el cuando su enemigo inmediato era el fascismo de Franco.
He escrito sobre los conflictos de mi generación. Éramos la primera generación que no tuvimos miedo. Nunca hemos ido al mismo ritmo que el resto de Europa; o más rápido  o más lento.
Yo no tengo motivos para ser una española orgullosa pero sí para ser una ‘roja’ española.
El tema de la memoria está presente en todos mis libros.

La España de nuestros días

El 15-M es un fenómeno muy complejo que despertó mucha ilusión. Fue un hecho con mayor importancia en el plano moral que en plano de la política. Sin embargo, aún siendo maravilloso no tuvo la capacidad de organizarse. En su mismo nacimiento está su fragilidad. No tuvo una incidencia real en la política pero ojo, está ahí...
En la actual coyuntura económica de España, que la crisis económica que vive Europa en general y España en particular, no es una crisis sino una estafa. Es un ataque sistemático contra el estado de bienestar. Es un ataque de los mercados que han decidido  ¿por qué hay que tolerar que haya países con servicios públicos si desmontando los servicios públicos, la medicina privada, la educación privada, las pensiones privadas son una oportunidad de negocios espectacular?


martes, 1 de octubre de 2013

Julio Cortázar, "Cartas vol. 2: 1965 a Jorge Bolechover"

"En todo caso, la vida es siempre un poco eso, buscar cosas que no existen. 
Quizá, buscándolas, las creamos, las sacamos de la nada. 
Y además, ¿quién nos quita el paseo?"

Imagen: Blog de Eterna Cadencia

Pablo Silva Olazábal, "Conversaciones con Mario Levrero"

Pues bien, el fenómeno Mario Levrero ha llegado para quedarse. 
Y esto ocurre porque día a día, a partir de su calidad literaria y de su capacidad creativa, va sumando nuevos y numerosos lectores. ¿Su principal estrategia de difusión? Ni más ni menos que el ya conocido “boca a boca”
Su obra, inédita e inconseguible durante muchos años, afortunadamente está disponible casi en su totalidad. Sus títulos más destacados,“La novela luminosa”, “El discurso vacío”,”Diario de un canalla”, “Dejen todo en mis manos”, “La ciudad”, “El lugar”, “París”, entre otros, están siendo publicados por Random House Mondadori.
Y no sólo eso… En lo que va del año, al menos tres son los libros que se publicaron sobre el escritor montevideano: “Un silencio menos” (Mansalva), “La máquina de pensar en Mario” (Eterna Cadencia) y “Conversaciones con Mario Levrero” (Editorial Conejos). De este último, me ocuparé brevemente.

Es correcta la sentencia de la contratapa cuando se nos dice que este es un libro necesario.  Pero vale agregar que “Conversaciones…” también es un libro para disfrutar; tanto para los lectores habituales de Mario Levrero como también para aquellos que lo están descubriendo. 

Compuesto por una larga serie de entrevistas, a través de “Conversaciones…” se podrá acceder a los pensamientos del escritor uruguayo: la relación entre literatura y arte, sus manías, métodos de escritura, cuestiones referidas a la imaginación y a la invención, el estilo, la técnica.

“Las técnicas son las que vos usás en cada texto y sirve para ese texto. Si otro las usa, será un imitador tuyo, de modo que más te vale no estudiar técnicas”.

Nacido en Uruguay, Pablo Silva Olazábal fue alumno del taller virtual de Levrero y las entrevistas que aparecen en este libro son producto de los correos electrónicos que se enviaron mutuamente. Como bien dice Silva Olazábal, “las palabras de Levrero surgen del contexto de una correspondencia personal: esto quiere decir que el tono usado por Levrero no es exactamente el de sus pocas apariciones en la prensa escrita”.

En este libro también podemos conocer los gustos literarios de Levrero: Kafka, Faulkner, Proust, Calvino, Chandler, Hammett, Onetti, Joyce, entre otros. Pero también nos dice qué escritores no le gustan ni un poquito (tarea para el lector averiguar quiénes son).

Escribir un texto no implica la finalización del mismo. Luego viene un proceso, que en muchos casos puede ser arduo y duradero, que es la fase de corrección. Respecto a ella, Levrero nos dice:

“Los textos necesitan corrección, es cierto. Yo nunca publico nada sin que por lo menos alguien de mi confianza lo haya leído y me haya señalado lo que le suena mal. Hace unos años, entusiasmado con la electrónica, corregí una novela eliminando repeticiones abusivas de ‘qué, ‘de’ y mil cositas más. El texto quedó perfecto. Después se publicó un fragmento en una revista y cuando lo vi me agarró una terrible depresión. No era mi texto. No era nada. Era una mamarracho insufrible. Por suerte había conservado la versión anterior, con una etiqueta que decía ‘para quemar’ (y de haragán no había quemado nada), y me tomé el trabajo de restituir al texto todo lo que le había corregido. Y por  suerte, así se publicó. Llena de esas imperfecciones que hace a mi estilo”.

Sebastián Carassai, "Los años setenta de la gente común"


En este libro, Sebastián Carassai se propone estudiar (solamente) a las clases medias que no se vieron involucradas de manera directa en la lucha política de los años setenta. Este período, el más convulsionado de la historia argentina, se caracterizó por la violencia política y una feroz represión ilegal por parte del Estado.
Como explica el autor en su introducción, cuando se estudió el periodo 1969-1982 se prestó atención principalmente al comportamiento de las autoridades militares o civiles, los dirigentes sindicales, partidarios o eclesiales, los sectores movilizados del movimiento obrero, la juventud politizada, los grupos armados de izquierda y las fuerzas armadas. Pero no se trabajó en profundidad con  los sectores medios que se mantuvieron distantes del tipo de compromiso y del modo de participación que caracterizó a la militancia y que no fueron alcanzados por el terrorismo estatal.
Carassai, según los resultados de su método de investigación, llegó a la conclusión que las personas entrevistadas tienen menos presente de aquella época las devaluaciones, los ajustes, la caída del salario real o la liberalización de la economía antes que un atentado guerrillero o la desaparición de una persona conocida.
Parte de su investigación se basó en entrevistas. Para ello, trabajó con personas residentes en la ciudad de Buenos Aires, San Miguel de Tucumán y, Correa, un pueblo de Santa Fe con 5 mil habitantes.
Carassai trabajó también con materiales de archivo, gráficos (revista Panorama, El Gráfico, Gente, Corsa, Para Ti, diario La Capital de Rosario, La Gaceta de Tucumán), y audiovisuales (publicidades de la época y documentales).
“Los años setenta de la gente común” es el séptimo título de la serie “el pasado presente” de la colección Historia y Cultura editada por Siglo XXI Argentina.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Leonardo Padura, "Herejes". Charla sobre su nuevo libro.

Leonardo Padura en Buenos Aires
(Foto: Fernando Torres)
El 9 de mayo de este año Leonardo Padura estuvo en la Argentina y participó de un charla que organizó la editorial Tusquets en el Museo Evita. El escritor cubano habló de su nueva novela “Herejes”. Al finalizar la charla, el escritor cubano contó también quiénes son sus autores preferidos.

"El clan disperso” fue una novela inconclusa de Alejo Carpentier (escrita en 1943) tan inédita que no fue publicada. Hoy se conservan esos papeles en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana. Este título me persiguió todo el tiempo, no podía despegarme de él. Finalmente lo logré y pude transformarlo en la novela que se titulará “Herejes”.

Cuando estalla la Revolución, el 90% de la comunidad judía emigra del país. Muchos se fueron a Miami. Hoy en día, no hay ningún rabino en La Habana. Los que quedaron en Cuba cuando viajan a los Estados Unidos,  los cubanos los judíos de allí los hacen sentir judíos de segunda.

Sobre la figura de Rembrandt siempre me sentí atraído. Tanto que una obra de él es muy importante para la historia que cuento en "Herejes”.

¿Una tela de “El Cristo judío” en La Habana? Ahora no sé sabe muy bien dónde está, qué pasó con él. Era posesión de los Kaminsky, una familia que viajaba en el Saint Louis que no pudieron ingresar a Cuba y no sé sabe qué pasó con la tela. Entonces hay que recuperarlo. Alguien debe ocuparse de él. Quién mejor que él sino… Estamos hablando de Mario Conde.
La barca del Saint Louis. Es una historia de viajeros judíos que no son recibidos en Cuba. Pero tampoco en Estados Unidos y Canadá. Entonces la nave debe volver al lugar de dónde habían escapado: Europa. Algunos son reubicados en Inglaterra. El resto, encuentran el terror del Holocausto.

Amante del béisbol y de “ir a bailar sin más”, Leonardo Padura nos dijo quiénes son sus escritores preferidos:

De los escritores latinoamericanos quiénes más me gustan y leo siempre son Alejo Carpentier, Julio Cortázar y Juan Rulfo. Tampoco puedo dejar de nombrar la irreverencia de otro grande, Osvaldo Soriano. Sin duda la literatura norteamericana ha dado grandes escritores. Destaco a F. Scott Fitzgerald, William Faulkner, J. D. Salinger, Paul Auster, Ernest Hemingway y Raymond Chandler (sus policiales). También el brasileño Rubem Fonseca me parece fabuloso.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Roberto Juarroz, "Poesía Vertical 23 (1991)"

23

Mi mano acaricia tu sueño.
Y para mejor acariciarlo
se convierte ella también en sueño.

Pero entonces tu sueño
se convierte en una mano,
para poder corresponder a esa caricia.

¿El amor será siempre
el cruce de una mano que va
y otra que vuelve?

¿O será solamente
el paso de dos sueños que se cruzan?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Almudena Grandes en Fundación Malba Buenos Aires

El miércoles 18 de septiembre de 2013, la escritora española Almudena Grandes se presentó en la Fundación Malba para dialogar con la periodista Raquel Garzón sobre su obra novelística, principalmente "Inés y la alegría", "El lector de Julio Verne" y "El corazón helado".

Alberto Laiseca TV

Entre otras cosas, El maestro cuenta sus diez libros más leídos. Al final del video, explica por qué sus libros están forrados. Imperdible.

- "A los veinte años yo escribía muy mal. Cuando yo escribía cosas realmente mías eran pésimas. Era de lo peor. Y los raros chispazos de genio que tenía cada tanto eran todos plagiados de Hermann Hesse, de Lobo estepario ".
- "Yo escribo cuando tengo tiempo porque también tengo que ganarme el pan. Los Sorias por ejemplo, lo escribí robándole tiempo a otras cosas. Tiempo a relaciones humanas que me trajo furias y problemas enormes".
- "Las cosas tienen que ser escritas cuando a uno se le ocurren efectivamente porque después pasa el tiempo y uno ya no se acuerda o no puede".
- "Ningún escritorio de un escritor se parece a un escritorio de otro escritor".
- "Que nunca falten cigarrillos y cervezas mi amigo. Tengo noticias del otro mundo, eh. En el otro mundo no hay cigarrillos ni cerveza. ¡Es una cagada! Allá no hay. No hay ningún kiosco abierto".
- "Los Sorias surgió cuando yo tenía nueve años".

martes, 17 de septiembre de 2013

Betina González, “Las poseídas”

“Las poseídas”, ganadora del VIII Premio Tusquets Editores de Novela 2012, puede leerse en un día pero esto no debe interpretarse como si fuera una novela pasatista sino más bien todo lo contrario. Esa sola lectura que se realiza deja al lector comprometido con una segunda lectura o, al menos, con una frenética vuelta de páginas hacia atrás.
La novela comienza con una frase escalofriante: “Me voy a matar”. Sabemos que por lógica narrativa, ya sea cuento o novela, aquello que es enunciado, dicho o puesto en boca de un personaje, tiene que dar cuenta de algo. Esa sentencia que anuncia un suicidio nos hace preguntar inmediatamente “¿Cumplirá con lo dicho? ¿Por qué va hacerlo? ¿Qué cosas le puede suceder a una joven para afirmar esto?”
Apenas finalizada la última dictadura argentina, una nueva compañera llega a un colegio religioso de niñas de Zona Norte. En su cara se observa una cicatriz y en su brazo un brazalete negro. Desde el primer día Felisa Wilmer es una chica diferente al resto de sus compañeras. Tiene permiso para salir del aula por estar muy avanzada respecto a los saberes impartidos en las aulas, como por ejemplo en inglés o matemática. Haber residido en Europa despierta curiosidad en sus compañeras, especialmente en María de la Cruz López.
La escuela media puede ser un mundo de jóvenes que ya no son niñas pero tampoco se puede decir que ya sean mujeres finalmente constituidas.  La autora nos describe los grupos de la clase de López y Wilmer: Las Iniciadas, Las Hijas de la Luz, Las Atletas, Las Pobres, Las Feas, todas bajo la tutela de las monjas clarisas.
En la novela la violencia aparece mostrando sus caras más oscuras. Desde los “botines de guerra" (fotos de jóvenes desaparecidos, banderas de militantes, mimeógrafos secuestrados) a la perversión y el abuso infantil. Y una madre que viene a desmantelar el mito "instinto materno”:

"Para Felisa, lo más terrible fue comprobar la transformación de su madre: Vera en esa casa le hablaba con voz de niña. No con la voz de una niña sino con su forma hueca, vaciada, un tono que quería ser infantil y sólo lograba ser un ruego enfermo".


Betina González regala innumerables citas y homenajes que un lector entrenado descubrirá: Lewis Carroll, Vladimir Nabokov, Fernando Pessoa, Juan Carlos Onetti. Sabemos de la fascinación que le produce a la autora Onetti, tanto que López, responderá a una idea de "El pozo":

“¿Hace falta aclarar que con chocolates los hombres maduros no llegan a ninguna parte? (…) la idea de que cualquier contacto con lo masculino podía corrompernos sólo entretenía a las monjas”. 

Escribir esta novela le llevó a la autora nueve meses y dejar de lado el resto de sus actividades, incluida otra novela (aún hoy es un work in progress) y su tesis de doctorado en Pittsburg, Estados Unidos.
“Las poseídas” también puede leerse como una novela de “estados de ánimo”: la angustia, la euforia, la amistad, el desencanto, la tristeza, la soledad, la curiosidad hacia lo desconocido, el resentimiento; la decepción. Gran mérito de Betina González escribir una historia donde los discursos moralizantes, la idealización sobre la adolescencia, no tienen lugar:

"Las cosas tienden a romperse, a desunirse, a desacoplarse naturalmente. Nada de lo que hacemos tiene otra función más que acelerar ese proceso".



lunes, 16 de septiembre de 2013

Roberto Arlt, "El facineroso"

"Un feroz búlgaro degüella a otro hombre, el gangster que asaltó el Hospital Rawson confiesa ante sus padres, una muchacha decide suicidarse pero antes llama al diario, siniestros fumaderos de opio se abren en la Boca, un nuevo delito –el robo de autos- se instala en la ciudad, un terrorista libertario revela su alma tierna ante el reportero Arlt. Estos son algunos de los hechos –asesinatos, robos, estafas, secuestros- que suceden en el Buenos Aires de 1927 y 1928 mientras el país aclama a Hipólito Yrigoyen y protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti. Un joven Arlt, cronista policial de Crítica y luego de El Mundo, acompañado de un fotógrafo, con un cigarrillo en los labios y un block en la mano, lo registra todo. Luego, en la redacción, convertiría cada suceso en una crónica espeluznante.
Las crónicas policiales de Roberto Arlt son deliciosos retratos de la mala vida porteña. También un friso de la ciudad tumultuosa y cruel. Por primera vez rescatadas, estas crónicas del reportero del crimen, son como el diario de un descenso al infierno urbano.
Una fascinante travesía por la ciudad negra, escrita con vitriolo por un joven Arlt cuya pluma ya era una filosa daga en la piel de la ciudad inclemente.
Este libro es un gran rescate: periodismo policial de enjundia y anticipo de las obras mayores de un novelista crucial. Además, un fascinante fresco de una Buenos Aires que ya entonces era la gran capital del crimen".

Fuente: Editorial Del Nuevo Extremo.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Ricardo Piglia: "Borges, un escritor argentino"

"Compartimos 'Borges, un escritor argentino' el primero de un ciclo de cuatro programas especiales de clases abiertas de Ricardo Piglia para analizar la obra de Jorge Luis Borges, en una segunda producción conjunta entre la TV Pública y la Biblioteca Nacional que pone al alcance de todo el país a uno de los más talentosos intelectuales contemporáneos buscando renovar y replantear las conceptualizaciones clásicas".



TV Pública Argentina

sábado, 7 de septiembre de 2013

Leonardo Oyola, "Gólgota"

No caben dudas la escritura de Oyola es tan contundente como cinematográfica.
Gólgota es una novela de súper-acción, situada  en el Gran Buen Aires, que en su nombre lleva su marca y también su carga: La Matanza -Villa Scasso-.
Cuando aparece el nombre del monte donde, según los relatos bíblicos, fue crucificado Jesucristo no podemos dejar de pensar en un sacrificio. Y en el mundo de Oyola, "el sacrificio" puede ser tan doloroso para el que lo padece como también para el que lo ejecuta.
Es práctica de un tipo de lectores intentar buscar en este tipo de novelas o relatos el par “civilización y barbarie”. A Oyola esto lo tiene sin cuidado; lo que hace es sumergirse en uno de los dos polos y llegar hasta lo más profundo.
El contexto nunca es algo menor y menos en esta historia. Y la pobreza condiciona, recorta el espectro de posibilidades; aborto y venganza, el leiv motiv.
Bajo tregua se da el vínculo entre delincuentes y policías, 'chorros' y 'patas negras', que muchas veces tienen los mismos orígenes. Cuando uno de los dos actores excede su límite, la guerra se actualiza y sólo se detendrá con sangre derramada.

 “De nuestra parte se acaba cuando sepamos quién fue. Si ustedes lo quieren defender, es cosa suya. Seguiremos matándonos hasta ver cuál es el último que termina en pie. Y te tiro algo para que tengan en cuenta, Gato: policía no se nace, se hace. A nosotros se nos reemplaza por otros”.

Sin dudas, junto a Chamamé (Premio Hammett, España 2008) y Kryptonita (2011) estamos ante una de las grandes novelas del autor.
Muy bien escrita, diálogos llenos de vitalidad aunque la muerte esté rondando siempre, lenguajes recobrados, sin clichés ni pintoresquismo.
Un gran logro literario. Sobre todo en estos tiempos, donde el género policial, pareciera haberse radicado en los países escandinavos (Larsson, Mankell, Indridason, Nesbo, Holt).
Una trama que avanza, cuadro por cuadro, a diez mil kilómetros por segundo.
Y un final tan sorprendente como espectacular.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Martín Kohan, “Cuentas pendientes”

Publicada en 2010, “Cuentas pendientes” es uno de esos libros que son mucho mejores de lo que su recorrido de prensa y números de ventas dicen. Esta novela puede leerse como una breve historia de la desdicha. Si en “Ciencias morales” el autor trabajó con el autoritarismo y la violencia de estado a partir del colegio más emblemático de la Argentina, en “Cuentas pendientes” el foco de su mirada se ajustará a lo privado y singular, al mínimo fragmento del sentido en relación con aquello que se dice, repite y amplifica sin necesidad de ser pensado: el sentido común.

“Lito” Giménez es el personaje principal de esta historia. Es un sujeto reaccionario que lleva en sí mismo las ideas más rancias de una parte de la sociedad argentina. Critica y desprecia la sociedad en la que vive pero es incapaz de observar sus propias acciones, mucho menos de revisar parte de su pasado, la que tiene que ver con su hija Inés, sustraída a sus padres biológicos “desaparecidos”, gracias a la ayuda de un militar cercano suyo, el coronel Vilanova.
Desde la primera página Kohan nos deja muy en claro la atmósfera en que transcurre toda la obra: opresiva, tediosa, viciada. En la superficie de la trama están las penurias económicas de “Lito” Giménez por el atraso en el pago de varios meses del alquiler. En lo profundo, la infelicidad de la vida cotidiana, el hastío, que acontece sin necesidad de ser provocada por un hecho imprevisto o catastrófico. Pero “Lito” Giménez no es el único que colabora en la construcción de este clima denso. Los restantes personajes importantes de la novela (y los que no lo son tanto, también) no son ajenos al infortunio. Elvira, la ex mujer de Giménez, ya no convive con él pero su casa está unos pisos arriba de la de “Lito”. Cuida a su anciana madre doña Irma que está en sus momentos finales y que en caso de necesitar ayuda recurrirá a Giménez para que lo asista. Inés, hija de ambos, los visita los fines de semana sin Carlos, su marido, ya que anda con su matrimonio a cuestas.

Para Kohan la dictadura de 1976 no es un tema menor. En “Cuentas pendientes” el coronel Vilanova es uno de los personajes que hace su voz un desparramo ideológico: comentarios machistas, humor inoportuno, negocios poco claros, y un sinfín de opiniones políticas dan cuenta de su retrógrada mirada del mundo. “Con las viejas locas vaya y pase, se cagaban bien de frío y se cagaban bien de miedo y supieron aguantarse todo (…) ¡Pero qué saben los pendejos! Las viejas son insoportables, ‘qué digan dónde están’. Y es como ya lo explicó el presidente: ¡no son! ¡No están! Más gráfico imposible (…) El aborto les parece bien: asesinar a bebitos indefensos. Pero salvar a otros bebitos, rescatarlos y ponerlos en manos de alguna buena familia que los cuide y que los quiera, ¡todo eso les parece mal!”.

La antítesis del Giménez será el “dueño”, escritor y profesor al que Giménez en varias ocasiones le dice “negro” no tanto en tono discriminatorio como sí en un exceso de confianza. Discute, conversa sobre los cuatro meses de alquiler, los punitorios. Giménez promete pagar pero le pide que “aguante”, que espere un poco más, que va a pagar todo ‘porque corresponde’.  Saliéndose de ese tema, Giménez comienza a hablarle de literatura, de algo que él mismo no sabe mucho como sí sabe el “dueño”. Porque el “dueño” es un profesor, un letrado. Pero igualmente Giménez algo le dirá, porque es de esas personas que cree que de todo “algo” sabe. Y la ocasión lo lleva a hablar de policiales, de libros gordos, de bestsellers. Le presta un libro, lo obliga al “dueño”, a que se lo lleve y lo lea. Paradoja: el “dueño” pasa a deberle inquilino moroso un libro y una lectura.
Y como la charla hace a la situación, la situación sigue hacia otros carriles. El “dueño” le cuenta a “Lito” algunos detalles de la relación entre el mercado editorial y un escritor como él.  Entonces llega el momento en que el “dueño” tiene que irse. Se va con tantas dudas como cuando llegó sobre si podrá cobrar la deuda. En su pensamiento, a medida que se va de la casa de Giménez, al “dueño” lo invade una incertidumbre mucho más acuciante o dolorosa: la sospecha de que Luciana, su mujer, lo esté engañe con otro hombre.

 “Cuentas pendientes” inicia el relato con una tercera persona y lo finaliza con la primera. El juego que nos propone el autor es tratar de ver si estas dos voces, finalmente, no son la misma. Vale decirse que la forma de numerar los capítulos de Martín Kohan es realmente ingeniosa, como ya lo hizo en novelas anteriores.
En una entrevista que le hicieron a Alan Pauls sobre Martín Kohan dijo quizás estamos frente al mejor novelista argentino de la actualidad y el de mayor proyección en el género. Es un creador de maquinarias perfectas e inexpugnables. Pocas veces mejor descrito.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Gérard Wajcman, "Colección seguido de La avaricia"

"De todos los pecados capitales, la Avaricia es aquel para el que tenemos menos indulgencia. No es simplemente detestable: es unánimemente odiado. Esto carece de nexo directo con una eventual gradación de los vicios; después de todo, encontramos al Avaro en el cuatro infierno dantesco, rondando por los peñascos, mientras que el iracundo, por su parte, chapotea en el quinto, en las aguas cenagosas de la Estigia. Ahora bien, acordaremos que es pensable, aceptado y hasta recomendable proclamarse orgulloso, goloso, lujurioso, o iracundo; con pose nos confesaremos perezosos, en un acceso teatral de franqueza, nos acusaremos de envidiosos, de la tierra entera; pero avaros, nunca".

Wajcman, Gérard, "Colección seguido de La avaricia", Buenos Aires, Manantial, pág.77.

viernes, 23 de agosto de 2013

Alan Pauls TV

El autor habla principalmente de Historia del dinero, en una entrevista realizada por Osvaldo Quiroga en el programa televisivo "Otra trama" que se emite por Canal 7. Imperdible.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Alan Pauls en Vivaldi Libros Bar

Viernes 23 de agosto, 20:45 horas.


Alan Pauls (Buenos Aires, 1959) es escritor, periodista, guionista y crítico de cine. Licenciado en Letras, fue profesor de Teoría Literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y fundador de la revista Lecturas Críticas. Fue jefe de redacción de la revista Página/30 y subeditor de Radar, suplemento dominical de Página/12, con el que sigue colaborando periódicamente. En la actualidad escribe columnas de tema cultural para el diario brasileño Folha de Sao Paulo y presenta el ciclo de cine independiente Primer Plano en la señal de cable I-Sat. Entre sus obras se destacan los ensayos Manuel Puig: La traición de Rita Hayworth (1988), La infancia de la risa (sobre Lino Palacio) (1994), Cómo se escribe un diario íntimo (1998), El factor Borges (2000) y La vida descalzo (2006). Ha publicado las novelas: El pudor del pornógrafo (1985), El coloquio (1989), Wasabi (1994, reeditada en 2005), El pasado (2003, Premio Herralde de Novela), Historia del llanto (2007), Historia del pelo (2010) e Historia del dinero (2013) . Sus libros han sido traducidos a diversas lenguas.

Leonardo Oyola en Vivaldi Libros Bar


























Leonardo Oyola

Nació en Buenos Aires en 1973. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Escribe cuentos, novelas y notas sobre cine.

En 2004 publicó su primera novela: Siete & el Tigre Harapiento en editorial Gárgola y obtuvo una mención para el Premio Alfaguara – Clarín. Ocho años después (2012), el mismo sello que lo premió con una mención le publica esta novela.

En España, a través de la editorial Salto de Página publicó Gólgota y Chamamé. Esta última fue premiada con el Dashiell Hammett a la mejor novela policial en castellano en el año 2007.
Dos veces se importaron estas dos novelas y ambas se agotaron en menos de un mes.

De la colección Negro Absoluto dirigida por Juan Sasturain escribe la serie de la Vívora Blanca. Se publicaron las dos primeras: Santería Sacrificio.

En 2008, publicó Hacé que la noche venga en Mondadori.

Kryptonita es una novela de súper-héroes ambientada en La Matanza y fue publicada por Mondadori.
Obtuvo el Premio Novela del Año 2011 que entrega la librería y editorial Eterna Cadencia, con un jurado compuesto por ciento cincuenta personas, entre ellos, escritores y editores.

De sus textos que se pueden definir como juvenil e infantil se editó Bolonqui por editorial Norma en el año 2010 y Sopapo en 2012.

Actualmente escribe sobre cine en la revista Rolling Stone.

martes, 6 de agosto de 2013

Pierre Bourdieu, "Argelia 60"

De antemano, su origen social no le preparaba un lugar cómodo y resultó ser la excepción a la regla de la transmisión cultural en la relación existente entre institución escolar, cultura y sociedad.  Hijo de un cartero y de una trabajadora agrícola, Pierre Félix Bourdieu, nació el 1º de agosto de 1930 en un pueblito llamado Denguin, de la región de Bearne, Francia.
Los primeros años de formación los realizó en un colegio pupilo porque la distancia entre la escuela y su casa era poco menos que veinte kilómetros. Y por aquella época, hacer ese recorrido todos los días, ida y vuelta, no era tan ameno como en los tiempos que siguieron.
El secundario lo hizo en el Liceo Louis Barthou, en la región de Pau. Ya adulto, cuando le preguntaron por su experiencia escolar juvenil, haciendo referencia al carácter disciplinario antes que académico Bourdieu respondió: “¡aquel que ha conocido el internado a los doce años conoce casi toda la vida!”.
Luego de finalizar los estudios medios, debido a su gran rendimiento escolar, por recomendación de un profesor y con el incondicional apoyo de su padre, se inscribió en el liceo Louis-le-Grand para la evaluación de ingreso a la universidad. Aprobó y continuó sus estudios en la prestigiosa Escuela Normal Superior.
A los 24 años obtuvo su título de Profesor en Filosofía. Entre sus docentes, tuvo Claude Lèvi-Strauss y entre sus compañeros a Jacques Derrida.

La mala conducta

El Estado francés lo convoca a participar en una sus instituciones más rígidas: el servicio militar obligatorio. Bourdieu tiene que formar fila en Versalles, llevando a cabo tareas administrativas. Pero no duró mucho tiempo en ese regimiento; existen dos versiones de su traslado.

Una: por esos años Bourdieu ya estaba muy comprometido con la cuestión política. Que interesado por la situación argelina, el proceso de descolonización y revuelta que ya se había iniciado, le descubrieron en el regimiento un número de la revista L’ Express que había sido censurado por tratar dicha cuestión de manera “anti-patriótica”. Cabe decir que la mayoría de la sociedad francesa miraba para otro lado respecto a este delicado asunto. Como castigo, el Ejército decidió enviarlo a la colonia insurrecta: Argelia, que fue uno de los últimos países africanos en obtener la independencia.

Dos: la otra versión dice que Bourdieu incurría en numerosos actos de indisciplina con el fin de llamar la atención de sus superiores para lograr el “castigo deseado”: ser enviado a Argelia y una vez establecido allí, poder llevar a cabo sus investigaciones, trabajos de campo.

Bourdieu en Cabilia

En Argelia cumplió dos años más del servicio militar obligatorio y en lugar de regresar, se quedó otros dos dando clases como profesor de Filosofía en la Facultad de Argel. En Cabilia se valió de la etnografía, de  herramientas estadísticas, esta última fundamental en sus posteriores investigaciones de campo como se da en “Los Herederos” y  “La Distinción”, por citar sólo dos de sus trabajos más importantes.
Regresó a Francia en 1960, cuando un grupo de generales franceses quisieron retomar el control absoluto de Argelia mediante un golpe militar que no prosperó.
El resto de la historia de Bourdieu es la más conocida. Instalado nuevamente en Francia, es nombrado asistente de Raymond Aron. Luego, dictó clases en la Universidad de Lille. De la filosofía pasó a dedicarse a la sociología. En 1968 fundó el Centro de Sociología de la Educación y la Cultura. Inició una serie de rupturas irreconciliables con paradigmas anteriores: el mecanicismo estructuralista, el estructuralismo de Lèvi-Strauss, el estructuralismo marxista, la fenomenología filosófica de Husserl y Merleau-Ponty, la sociología de Durkheim y Weber.
Fundó una nueva sociología: el constructivismo estructuralista. Nociones como campo, capital y habitus son sus grandes aportes, entre tantos otros conceptos e ideas. En 1981 fue nombrado Profesor Titular de Sociología del Collège de France, el puesto académico más prestigioso de ese país, cátedra que dictó hasta su muerte en enero de 2002.

Bourdieu y Argelia 60

Pero quizás nada de esto no hubiera sucedido si Argelia no se hubiera cruzado en el camino de Bourdieu. Este libro toma como objeto de análisis la discordancia entre los esquemas de percepción, apreciación y acción social (habitus) y las estructuras económicas cambiantes de la sociedad argelina de los años sesenta. El pasaje de una sociedad precapitalista a una capitalista, sus transformaciones, hace convivir en un mismo individuo social  disposiciones internas y maneras de ver el mundo que corresponden a estructuras económicas diferentes.
De cómo a los habitantes de Cabilia se le hace cambiar abruptamente sus prácticas referidas a la utilización del tiempo, de los vínculos laborales, de la economía a partir de la adopción del dinero como signo, de valor y cambio, y de la desconfianza hacia el uso e intercambio monetario debido a su alto nivel de abstracción.
“Es mucho más fácil administrar “razonablemente” reservas de bienes de consumo que distribuir a lo largo de todo un mes una suma de dinero o establecer una jerarquía racional de necesidades y gastos: sin dudas, la propensión a consumirlo todo es infinitamente más pequeña que la inclinación a utilizar de golpe todo el dinero que se posee. Los cabilas guardan el trigo o la cebada en grandes tinajas perforadas con agujeros a diferentes alturas, y la buena ama de casa, responsable de la gestión de las reservas sabe que cuando el grano desciende por debajo del agujero central, es importante moderar el consumo: el cálculo, como se ve, se hace solo y la tinaja es como un reloj de arena que permite percibir en cada momento lo que queda y lo que no”.
En relación a esto, Bourdieu también nos dice que “es bien sabido que la ineptitud en el manejo de la moneda y la inadaptación a las reglas jurídicas de los habitantes rurales han contribuido en gran medida a acelerar el movimiento de desposeimiento territorial”. Clink-Caja.

domingo, 4 de agosto de 2013

Abelardo Castillo, "Libros que leo frecuentemente"

Del ciclo "¿Qué leen los que escriben?", compartimos las impresiones del autor.



Obras Edgar Allan Poe
Robinson Crusoe, Daniel Defoe
Obras Rafael Barret
Pablo Neruda
Obras Roberto Arlt
Hermanos Karamazov, Dostoievski
Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes
Las prosas de Jean Paul Sartre
Diarios, León Tolstoi
El Castillo, Franz Kafka
La divina comedia, Dante Alighieri
Obras de Herman Hesse
Obras de Jorge Luis Borges
Obras de Leopoldo Marechal

sábado, 3 de agosto de 2013

Leonardo Oyola, "Kryptonita"



Para esta novela Leonardo Oyola tomó una idea del Elseworld -un cambio de contexto, de época o de lugar en la vida de un superhéroe-, y se preguntó qué hubiera pasado si Superman cuando era apenas un bebé, en lugar de haber caído en su cápsula espacial en un campo de Kansas, lo hubiera hecho en un terreno baldío de La Matanza: ¿qué valores hubiera defendido, cómo hubiera crecido en el conurbano bonaerense? A partir de esta idea, se estructura esta excepcional novela.

El tiempo que transcurre esta historia no son más que aproximadamente cuatro horas; desde las cuatro de madrugada de un lunes de septiembre hasta la salida del sol en un hospital del Gran Buenos Aires. Pero decir solo Gran Buenos Aires a ese mundo tan expansivo como infinito, sería como mínimo, una imprecisión. Mejor decir Hospital Paroissien de Isidro Casanova. A este hospital llega inconsciente y a un paso de la muerte el gran héroe de esta novela: el Nafta Súper.

El Tordo

El narrador principal de “Kryptonita” es un médico. Un tipo de médico particular: un “nochero”. Él es quien nos cuenta la historia y lo que está sucediendo, algo de su propia vida, sus miedos, el demonio que lo acosa, sus largas jornadas laborales, su vía de escape, sus ganas de dormir días enteros después de extenuantes guardias.
A medida que se avanza en la narración de la historia, se va teniendo un panorama más amplio gracias a las dos voces que construye el autor: la del Ráfaga y la de Lady Di. Son ellos los que introducen a los lectores en las biografías de los personajes, sus recuerdos, sus carencias, sus tristezas y sus victorias.
Y nos llevan también al presente inmediato. Y en este presente inmediato están las bandas: la del “Nafta Súper” o “Pinino”, la de "El Pelado”, su enemigo acérrimo y "La Bonaerense”.
Oyola nos sacude, nos conmueve. No lo hace a base de tiros y ametralladoras sino a través de ilusiones y desencantos, como puede ser una merienda. Nos moviliza sin apelar al sentimentalismo y menos la condescendencia.
Una vez que dentro de este mundo es cuando se logra la identificación y es allí cuando se mezclan las categorías de la moral: “los buenos” y “los malos”.
¿Los encargados de velar por el orden y el cuidado de los ciudadanos, son “los  buenos”? ¿Son “los malos” aquellos que se atrincheran en un pabellón de un hospital de mala muerte, a la espera del ataque final de los policías, que en cualquier momento ingresarán armados hasta los dientes? ¿Son “buenos” quiénes se defienden de la policía, los que se sienten acorralados entre los uniformados  y las paredes del pabellón hospitalario?

“Esta no se la van a perder cuando se enteren. Si es que ya no se enteraron. Y déjeme aclararle, por si hace falta, que los ‘patas negras’ no se van a aparecer con un pedazo de vidrio verde. La Bonaerense va a venir con todo”.

Lenguaje

En el inicio, Oyola aborda la cuestión del lenguaje con la precisión de un filólogo y lo transmite con la capacidad de un gran divulgador. Lo hace partir de una palabra llevada al tiempo verbal del pasado perfecto que se utiliza en cierta  jerga médica para referirse al fallecimiento de una persona: “obitó”, término que no existe como verbo para la Real Academia Española. El narrador, el médico nos deja en claro que hay un lenguaje que se utiliza en el hospital público y otro para los que se atienden en las obras sociales o prepagas (ya desde el sentido, dos palabras, dos objetos, dos frases absolutamente distintas).

¿"Civilización y barbarie" o "el Poder una bestia magnífica"?

El médico, ¿es un “otro”, es un ilustrado, es un “civilizado” que ejerce el poder sobre el resto del mundo hospitalario? Podría pensárselo de ese modo en algún punto pero no en todas sus dimensiones.
Más bien surge el interrogante si ese mismo poder al cual nos estamos refiriendo es el que aplasta –con suma fiereza- al médico. Es cierto que le queda al menos una pequeña parte de un poder que le da su título, su profesión, y la ejerce, a veces más sutilmente, otras no, sobre los pacientes y los familiares de estos.

Pero en el mundo que construye Oyola el poder está en un lugar muy lejano. No se lo puede ver, ni siquiera intuir. Solo accedemos a sus efectos. Como lector, es cierto, lo podemos imaginar. Pero las inferencias se pueden realizar, se deben hacer a partir de la información que el propio texto ofrece. Y las que hacen sentir el rigor del poder son las instituciones. El Estado, a través del encierro, el control, el hospital, las fuerza de seguridad: la potencia de estas estructuras, de sus agentes, sus funcionarios, sin importar si están bien ejecutada o no.

El médico “nochero” es el que recibe una paga “en negro” por parte de otros médicos que no quieren estar ahí, que gozan de un muy buen sueldo y que por eso, le pueden pagar a otro para que haga ese trabajo indeseable: la guardia nocturna. Pero también este “nochero” acepta dinero por hacer algo que no está en el juramento hipocrático. El nochero no firma certificados ni recetas. El nochero no existe para el hospital y por ende, tampoco para el Estado.
Para el Estado quienes trabajan son los que figuran asignados en las planillas.
Y la policía aparece con una práctica desvirtuada, por decirlo de una forma, sin aclarar que cuando funciona “normalmente” también está ejerciendo otra forma de poder, pero que no desarrollaremos acá. La policía como aparato delictivo, corrupta, “trabajando” en conjunto con una de las bandas mencionadas, y que tiene en sus miembros la facultad de decidir quién puede seguir viviendo y a quien se debe “dejar morir”: el oficial Ventura y el pibe chorro, “el Orejón”.


El triunfo de la ficción y la última heroína

Por último, decir que “Kryptonita” es más que una historia de superhéroes en La Matanza; es un relato fascinante en el que Leonardo Oyola con los datos de la realidad al alcance de su mano y de su propia vida, prefirió correr el riesgo de animarse a la ficción y desestimar quizás el camino más sencillo, muchas veces carente de vuelo: el realismo. 
Nafta Súper, El Ráfaga, Juan Raro, El Faisán, Lady Di, Pepita la pistolera, el Federico o Señor de la Noche, el perrito Miguel, Corona, el Cabeza de Tortuga, El Pelado, personajes devenidos en héroes y villanos de esta gran novela. 
Y una mujer que se convertirá en una heroína inesperada, a medida que el reloj avance hasta que se vean, se hagan sentir, los primeros rayos del sol de esa mañana de lunes de septiembre.