jueves, 28 de marzo de 2019

Uno no escribe con ideas, sino con frases

Entrevista a Ariel Luppino, autor de Las brigadas


A fines de 2017 la editorial Club Hem dio a conocer al mundo Las brigadas, la primera novela publicada de Ariel Luppino. ¿Por qué decimos "la primera novela publicada"? Porque ya tiene escritas más de diez. Para este 2019 se espera la segunda, que se llamará Las máquinas orientales. ¿Y por qué decimos "al mundo"? Porque Las brigadas se publicará en Italia también durante este año y, además, ya está en camino la traducción al francés. 

Por Fernando Torres


¿Qué idea le da origen a Las brigadas?

Yo tenía la idea de jugar con que los discursos suban al escenario y representen un papel. Pensé en sombras chinescas. Pensé en un discurso de un acto escolar, donde hay toda una retórica, un lenguaje condicionado por el contexto. Donde hay una forma de enunciación muy acorde al marco en el que se da.

Por eso pensé en el teatrino que tiene que ver con el juego del lenguaje, con los juegos con el sentido, y también, con esos personajes infantiles que resultan aterradores. Porque, muchas veces, hay una violencia en un montón de juegos donde los adultos ejercen una violencia psicológica sobre los chicos al costo de infantilizarse ellos mismos.

Un ejemplo de esto sería el cuento de la buena pipa. Es como si quedaran atrapados en esos juegos del lenguaje; esa cuestión de la repetición genera hartazgo, una sensación de absurdo, pero también hace que las palabras aparezcan desnudas y representando un papel diferente al de la mera comunicación.

No me interesan las novelas que vienen a comunicar algo, prefiero que trasmitan sentido.


¿Esta idea se ancló en alguna experiencia tuya? ¿Podemos hablar de una idea generada a partir de una epifanía? ¿Hay una relación entre la risa y la burla?

No sé si fue tan así. Creo que la clave de lo novelesco estaba dada en la teatralidad de la lengua. De cómo la lengua pueda representar por sí sola un papel y sostenerse al margen de todas las referencias que termina licuando y absorbiendo, resignificando.


¿Cómo fue el proceso de escritura de Las brigadas? 

Yo me río mucho cuando escribo. la escritura de Las brigadas fue muy placentera y vertiginosa. Después de haberla escrito, la volví a leer recién cuando estuvo publicada.


Y respecto al plan inicial de la novela, ¿hubo mucha diferencia entre lo que vos imaginaste y lo que finalmente terminó siendo Las brigadas? ¿Se puede lograr la exactitud entre el plano de lo imaginario y de lo material en relación a esa idea de novela?

Yo creo que la clave de este asunto está en que uno puede llegar a tener una idea pero con la idea solamente no alcanza. Uno no escribe con ideas, sino con frases. Primero una frase, después otra, y así… En algún momento, uno deja de escribir una novela para empezar a escribir otra. Entonces, me parece que ese pasaje es otra forma de la felicidad. Con la lectura, me parece, tendría que ser igual.


El encierro y la opresión que atraviesa al mundo que construiste en Las brigadas, ¿podías, en algún punto, padecerlo? 

Todo ese terror y todo ese condicionamiento está, pero digo, esa atmósfera opresiva es tan interesante como cualquier otra. Hay que aprender a disfrutarla. En la literatura se puede disfrutar. En la vida, uno no puede más que padecer. Pero está claro que la literatura es algo completamente diferente a la vida.


Me encuentro ante varios diálogos de Las brigadas y no puedo dejar de pensar en Los dos payasos, de César Aira, y un poco menos, tal vez, en Esperando a Godot y Fin de partida, de Samuel Beckett. ¿Es posible señalar esta matriz?

Con esta lectura que hacés, acá podría decir que, nuevamente aparece la teatralidad de la espera. Cuando no pasa nada, en realidad, también está pasando algo. Es la imposibilidad total que no pueda estar pasando algo. Siempre hay una aventura, incluso en el caso más extremo de la inacción.


¿Quiénes son los escritores que más te gustan?

Alberto Laiseca y Osvaldo Lamborghini. Si uno toma como referencia a estos escritores uno tiene la obligación, si escribe literatura, de intentar hacer algo diferente. Además son imposibles de copiar (risas). Es como si ellos mismos hubiesen creado los mecanismos de autodefensa para no ser plagiados. Cualquiera que haga el intento va a quedar en un lugar ridículo. Y además son un arma de doble filo.
... Una tentación muy grande en el caso que suscitan César Aira o Juan José Saer.

A Aira uno lo lee, ve sus procedimientos y pareciera creer que copiándolo (al procedimiento), puede escribir una novela como las que escribe él. Pero quienes intentan eso no tienen en cuenta que Aira tiene una poética inasible, que es lo único que importa en la literatura.

Con Saer pasa algo parecido. Me parece que Saer tradujo el nouveau roman al “santafesino”, hay algo del objetivismo del francés, y cuenta el detalle de un detalle, y por momentos parece que cuenta “lo mínimo”, como si jugara con esa idea de Flaubert de contar una novela sobre nada. Y otra vez, me parece que muchos se quedan con esa nada y pierden de vista la poética de Saer.

Y la poética es lo que más importante para definir a un escritor y me parece que en ese sentido Laiseca y Lamborghini no presentan esa tentación, son imposibles de copiarlos. Es muy difícil de ver dónde están. Y en ese sentido pueden ser como una fuente de inspiración, en la medida que son una obligación para hacer algo distinto, algo nuevo.

Pero sí, por supuesto, me interesa la obra de Aira y de Saer.






Para leer una reseña sobre Las brigadas haga click aquí











miércoles, 27 de marzo de 2019

¿Cómo se lo presentó a Juan José Saer cuando era un absoluto desconocido?



"Juan José Saer pertenece a la última generación de escritores argentinos. Nació en el año 1937 en un pueblo de provincia y está ahora radicado en Santa Fe. Éste es el primer libro que publica. En diversos diarios y revistas fué dando cuentos y poemas; algunos de los primeros, han sido incluídos en este volumen. Todos sus trabajos están marcados por una firme orientación polémica e inconformista. Posee un natural y muy propio sentido del lenguaje, pero ya se advierte que no es en este plano en el que se fijan sus búsquedas, sino en el más profundo de la conciencia y la conducta humanas. Como una gran parte de la mejor literatura reciente, este libro de Saer no elude las contradictorias y a veces diabólicas formas de la vida inmediata. Por el contrario las indaga y asume para tratar de aclararlas y comprenderlas. Su actitud es, en este sentido, valiente y lúcida, e implica un compromiso no sólo con la realidad circundante sino también con valores éticos de muy alta exigencia y difícil adhesión."



El texto pertenece a la solapa de su libro En la zona, que terminó de imprimirse el día 26 de octubre de 1960 en los talleres de la Librería y Editorial Castellví S.A. - San Martín 2355 - Santa Fe (Argentina).








La dialéctica de las víctimas y los victimarios




Si la literatura argentina le debe gran parte de su poder de fuego a la violencia política, basta con pensar en El matadero, Martín Fierro y Facundo (por mencionar sólo tres libros de nuestra época clásica); o en Operación masacre, El niño proletario, Los pichiciegos y Glosa (ejemplos de nuestro pasado más reciente), para comprobar que Las brigadas (Club Hem, 2017) de Ariel Luppino, inevitablemente, viaja hacia ese destino. 

“Las brigadas nos llevaron en camiones cual ganado al matadero".(p.9)

Pero todo libro que se inscribe en una tradición debe agregar algo. Y lo que agrega Luppino es una salvedad, una excepción que volverá el escenario más terrible, por no decir perverso: si antes el mundo se dividía entre buenos y malos, en Las brigadas el paradigma ha cambiado para devenir, simplemente, en víctimas y victimarios. 

Y esto sucede en Las brigadas ya no por las fallas que puedan verificarse en el sistema (en el mundo de la historia), en la racionalidad aplicada al uso de la violencia, sino en su exacerbación misma: el poder ha conseguido aplastar a sus víctimas. Lo hace directamente a través de sus verdugos, meros funcionarios, sin necesidad de mostrar o al menos de querer esconder, su verdadero rostro. Sólo conoceremos a los técnicos del espanto, y no a sus jefes intelectuales.

***

Pero en Las brigadas junto al sumisión y al terror viene acompañada de la risa, la parodia. Esta risa, que no es estéril, que no es burlona, es la que permite que podamos apreciar el lenguaje, los recursos que despliega el autor en su literatura. De otro modo, nos resultaría intolerable.

"¿Qué diferencia hay entre sacarle un huevo a una gallina y cargarse un pollo?" (p.75)

Pensar en esta primera novela de Luppino nos hace rememorar una de las novelas más profundas de César Aira, vaya paradoja, de aparente lectura sencilla y de aparente contenido superficial: Los dos payasos

"No todo van a ser palos -dijo-. Te voy a sacar de este aguantadero de parias y te voy a llevar como cebador de mate al casino de oficiales (...) Y cuidado con que el mate venga lavado -dijo el Milico, entre risas, cuando me presentó en mi nuevo rol frente a la soldadesca. Hubo aplausos para mí". (p. 49-50)

Novelas que, Los dos payasos y Las brigadas, a su vez, nos remite al Michel Foucault y a la arquitectura de las sociedades disciplinarias, del sofocamiento, del encierro, del castigo, de las bondades de la normalización, cuya salida después de atravesar esas puertas dejan secuelas imborrables, y de algunas instituciones como el hospital, la cárcel y la escuela. ¿Recuerdan la escena del hombre controlando con una escopeta que nada se salga de los carriles normales, mientras los obreros "trabajan", arman la jaula y donde todos incluidos el lector, es un mero espectador?

“No respeté ninguna cultura ni ley, porque ambas cosas son inauténticas para el hombre” (p.29)


***

Post Scríptum

Una de las frases más comunes que recorre el mundo de la literatura tiene que ver con aquella que se usa para referirse a un autor que se descubre de manera tardía, "el secreto mejor guardado de la literatura..." Acá podría completarse la frase con los gentilicios que uno desee. 

Esa frase funciona como un atajo, o como una herramienta para deslindar la propia responsabilidad que cada uno tiene como lector por haber descubierto "tarde" algún libro o algún autor. Pero vale decirse que no hay secretos. Hay libros leídos y libros no leídos. Hay un mundo editorial y un mercado editorial. Hay editores y correctores y hay también imprentas. Hay trabajo de prensa y obviamente, pero prefiero redundar a no decir: hay lectores. 

Si los libros no llegan a muchos lados, es cierto que muchas veces ocurre porque no hay dinero ni espacio físico para almacenar o enviar los libros a cualquier lugar. No son baratos los transportes y si no se está en un centro urbano de al menos mediana importancia, los tiempos se extienden tantísimo más. Pero es cierto también que cada día más hay más ferias y encuentros de lecturas, además de las imprescindibles librerías Y ahí hay una oportunidad, La posibilidad  del descubrimiento y de una nueva lectura. Ahí es donde se ve a un lector apostando, como si fuera un casino literario, por un autor ignoto y seguramente todavía sin reseñas, que tendrá la suerte, tal vez, de contar con una seductora contratapa o con datos interesantísimos en sus solapas. Digresión de la digresión: les recomiendo que lean la solapa del primer libro que publicó Juan José Saer cuando era un absoluto desconocido (hacer click aquí). Con un editor que leyó al autor desconocido desde un borrador, que después le haya gustado y encima, con los pesos de su bolsillo, se haya decidido a editarlo y arrojar un nuevo libro al mundo. 

Las brigadas. Todo suyo, lector.

-----------------------

Libro: Las brigadas
Año: 2017
Páginas: 174
Editorial: Club Hem
Colección: Narrativa Sinfonía Emergente
Editor: Francisco Magallanes
Ciudad: La Plata
Distribución: Malisia Distribuidora





Para leer una entrevista a Ariel Luppino, haga click aquí


















sábado, 2 de febrero de 2019

Ricardo Romero: Los lectores y los libros

Ricardo Romero
Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

No estoy seguro, pero calculo que entre 25 y 30. No son tantos. Con el tiempo me he vuelto un lector más lento. Y más intenso. Si el libro me gusta, releo mucho mientras leo.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

Varias novelas largas en las que estuve metido durante meses. El rey pálido, de Foster Wallace y Solenoide, de Mircea Cărtărescu. También sumaría Luz, de M. John Harrison. Las tres, maravillosas, delirantes, poéticas e incómodas.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

David Foster Wallace, con el que ya venía del año pasado, después de leer La broma infinita, y Cartarescu, del que si bien había leído El ruletista con Solenoide entré en otro nivel de experiencia.


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Soy un lector entusiasta y agradecido, por lo que tengo muchas preferencias. Así, entre una inhalación y una exhalación me salen:  Onetti, Arlt, Simenon, Faulkner, Beckett, Conrad, Levrero, Bolaño, Daniel Moyano, Conti, M. John Harrison, Modiano, Steven Millhauser, Thomas Wolfe, Dickens, Foster Wallace, Cărtărescu.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

No me siento cómodo con los "debería".


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

Un clásico ente los clásicos no leídos: En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Igual lo de jurarme tampoco me sale mucho que digamos. En realidad preferiría prometerme que voy a releer Los demonios, de Dostoievski.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

El Ulises. Lo empecé dos o tres veces y no pasé la página 100. No es para mí. O no lo ha sido hasta ahora.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

Mircea Cărtărescu. Porque con Solenoide me hizo acordar a Thomas Wolfe. De pronto uno tiene la sospecha de que no solo está leyendo. De que está haciendo algo más inefable.



-------------------

Ricardo Romero nació en Paraná, Entre Ríos, en 1976. Es Licenciado en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba y desde 2002 vive en Buenos Aires. Fue director de la revista de literatura Oliverio entre 2003 y 2006. Tiene publicado el libro de cuentos Tantas noches como sean necesarias (2006) y las novelas Ninguna parte (2003), El síndrome de Rasputín (2008), Los bailarines del fin del mundo (2009), Perros de la lluvia (2011), El spleen de los muertos (2013), Historia de Roque Rey (2014), La habitación del Presidente (2015) y El conserje y la eternidad (2017). En colaboración con Luciano Saracino escribió el guión para la película Necronomicón (2018). Con la novela Yo soy el invierno ganó en 2017 el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes. Es editor de Gárgola Ediciones, donde dirige la colección “Laura Palmer no ha muerto”, y de Negro Absoluto, colección dirigida por Juan Sasturain. Dicta cursos en la Biblioteca Nacional y es docente en la Universidad Nacional de las Artes. Ha sido traducido al inglés, al portugués, al francés y al italiano.








martes, 29 de enero de 2019

Ana Correa: Los lectores y los libros

Foto de Alejandra López
Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

No llevo la cuenta, lo empezaré a hacer este año. Pero teniendo en cuenta que por el programa de radio suelo leer hasta tres libros por semana, y que hubo semanas que por exceso de trabajo no llegué con todos, voy a decir uno por semana. Digamos unos sesenta y cuatro en el año.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

Disfruté muchísimo Los galgos, los galgos, de Sara Gallardo. No había leído nada de ella y me pareció un libro sublime. Es un libro que todos deberíamos leer. Después leí Enero y Pantalones azules, de ella también. Es una autora que es un viaje de ida. Me gustó mucho Quien no, de Claudia Piñeiro. Los cuentos son otra forma de redescubrirla y adquiere mucha más actualidad porque tiene mucho que ver con explorar lo que los humanos guardamos tras una fachada. Exactamente lo mismo que me pasó con El lugar donde mueren los pájaros, de Tomás Downey. Un autor que también recomiendo mucho leer.
De afuera, disfrute mucho La librería, de Penélope Fitzgerald. Y no sé si la palabra es disfrutar porque es un poco tremendo por su actualidad, pero me pareció un gran libro Laetitia o el fin de los hombres, de Iván Jablonka. Agrego Por qué volvías cada verano, de Belén López Peiró.
Por último, uno que tenía pendiente de Philip Roth, La mancha humana.


¿Cuáles son tus autores preferidos?

John Irving, César Aira, Juan Forn, Natalia Ginzburg, Charlotte Bronte, Jonathan Franzen, Rachel Cusk, Idea Vilariño y Philip Roth. Seguro me olvido de algunes.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, de John Irving
Grandes Esperanzas, de Charles Dickens
Pastoral americana y La Mancha humana, ambos de Philip Roth
Un cuarto propio, de Virginia Woolf
El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
Libertad, de Jonathan Franzen
Uno o dos de Borges
Uno o dos de Cesar Aira
Estrella distante, Roberto Bolaño


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

Retrato de una dama, de Henry James.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Ulises, de James Joyce


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Tomás Downey y Mario Flores, ambos argentinos. Un placer descubrir que están ahí y escriben tan bien. Y la biografía de Victoria Ocampo, La hermana meno, de Mariana Enríquez.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera solamente de vos, ¿a quién le hubieras otorgado el premio?

A César Aira. Me parece muy genial y me encantaría que todos los descubriéramos.


-------------------------

Ana Correa es abogada y siempre se dedicó a la comunicación política, aunque su gran amor es la literatura. Activista por los derechos de las mujeres, en 2015 participó de la organización de la primera marcha de Ni una menos. Actualmente, conduce un programa de radio sobre literatura llamado Nota al pie, (junto a Gonzalo Heredia), y que comenzará su segunda temporada a partir de este viernes 1° de febrero, por FM Radio Con Vos 89.9. Recomienda libros en Instagram en @anaelecorrea




jueves, 24 de enero de 2019

Florencia Ure: Los lectores y los libros

Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

Fui jurado de un premio para el que leí ciento treinta originales. Por gusto, cincuenta.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

Guadalupe Nettel, Fabio Morábito y Carolina Sanín.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Carolina Sanín. La escuché en el FILBA, me encantó lo que leía y me compré Los niños.


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Edith Wharton, Iris Murdoch, Agota Kristof, Herta Müller, Patricia Highsmith, John Cheever, Gustave Flaubert, Marcel Proust, Henry James, Bioy, Ibsen, Jane Austen, Stendhal, Philip Roth.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

La Cartuja de Parma, de Stendhal
Rojo y negro, de Stendhal
El mar, el mar, de Iris Murdoch
En busca del tiempo perdido (vale como uno), Marcel Proust
La conciencia de Zeno, Italo Svevo
Sueño crepuscular, de Edith Warthon
La novela del matrimonio, de Tolstoi
El temblor de la falsificación, de Patricia Highsmith
Daisy Miller, de Henry James
Dormir al sol, de Adolfo Bioy Casares


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

Moby Dick, de Herman Melville.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Rayuela, de Julio Cortázar.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

Philip Roth. Todos sus libros me parecen genial. Es sorprendente y no se copia a sí mismo. Como obra integral creo que es único.




----------------

Florencia Ure trabajó en el área de Comunicación de la editorial Planeta, Tusquets, El Ateneo y Penguin Random House. Unos años en la productora Ideas del Sur. Ahora edita SIE7E PÁRRAFOS, la sección de libros de RED/ACCION.





martes, 15 de enero de 2019

Leonardo Di Lorenzo: Los lectores y los libros

Foto de Hernán Giles Jadli

Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?
Leí alrededor de sesenta libros.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

Antología poética, de Fernando Pessoa; Claus y Lucas, de Agota Kristof, El cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica; Este pálido mundo mío, libro de cuentos de Martín Sancia Kawamichi; ¿Para qué sirve la filosofía?, de Darío Sztajnszrajber, La dimensión desconocida, de Nona Fernandez; La hora de la estrella, de Clarice Lispector; Cuentos de hadas en Nueva York, de J.P. Donleavy; y Los Miserables, de Victor Hugo.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Descubrí a Clarice Lispector que la venía postergando hacía mucho y me deslumbró. Y los cuentos de Tomás Downey.


Lectura general 

¿Cuáles son tus autores preferidos?

Fiódor Dostoievski, Albert Camus, Clarice Lispector, Victor Hugo, Kurt Vonnegut, Fernando Pessoa, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriela Cabezón Cámara, Pablo Ramos, Luis Mey.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?
  • Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski
  • El extranjero y La peste, de Albert Camus
  • Los miserables, Victor Hugo
  • Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno
  • La hora de la estrella, Clarice Lispector
  • Teoría King Kong, Virginie Despentes
  • Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano
  • El Aleph, de Jorge Luis Borges 
  • Final del juego, de Julio Cortázar


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

Guerra y paz, de Lev Tolstoi, y Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Rayuela, de Julio Cortázar.


--------------------------

Leonardo Di Lorenzo es jugador de fútbol profesional y actualmente viste los colores del Club Atlético Temperley, institución a la que llegó en el año 2013. Fue campeón del torneo argentino Clausura 2001 con San Lorenzo de Almagro (club donde se formó), bajo la dirección técnica de Manuel Pellegrini, y también obtuvo la Copa Mercosur 2001 y la Copa Sudamericana 2002. Condujo un programa de radio sobre literatura junto a Ignacio Bogino, también futbolista, llamado Final del juego, por FM Urbe.









domingo, 13 de enero de 2019

Natalia Gelós: Los lectores y los libros

Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

Mmm…no llevo la cuenta. La otra vez entrevisté a Forn y decía que había que hacer un registro de las cosas que leemos porque a fin de año nos quedaba como un diario de lectura, que a la vez es como un diario de nuestros días. Me  propuse hacerlo este año. Quizás uso la cuenta de Instagram doble que se me armó sin querer. Vuelvo: no sé. Digamos, por poner un número simbólico, alrededor de treinta entre gusto, trabajo, consulta. Quizás es menos. Quizás es más.

¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

Enumero algunos. No van en orden:

La ilusión de los mamíferos, de Julián López y Adentro tampoco hay luz, de Leila Sucari. María Domecq, de Juan Forn. El libro del anhelo de Leonard Cohen, los dos que salieron en 2018 de Sara Gallardo: Los oficios y la reedición de Enero. Loco afán de Pedro Lemebel, Secretos de belleza de Jean Cocteau, La vida de las abejas de Maurice Maeterlinck. Black out de María Moreno creo que entró entre mis lecturas del año pasado. Una más: El río en la noche, de Joan Didion. Crónica de mi familia, de Vasco Pratolini. Seguro que después me surgen otros, pero estos son, al menos, los que me vienen a la mente ahora. Uno más: La hermana menor, de Mariana Enríquez.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Maurice Maeterlinck.



Lectura general 


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Natalia Ginzburg , Andrés Rivera, María Moreno,  Juan Forn,  Katherine Mansfield,  Clarice Lispector,  Miguel Briante,  Joan Didion. La lista sigue…


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

  • Moby Dick, de Herman Melville
  • Zama, de Antonio Di Benedetto
  • Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg
  • Matar un ruiseñor, de Harper Lee
  • Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga
  • La revolución es un sueño eterno, de Andrés Rivera
  • Operación Masacre, de Rodolfo Walsh
  • Los viernes, de Juan Forn
  • De vidas ajenas, de Emmanuel Carrère
  • Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog

(Mañana la lista cambia, como la lectura del tarot)


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Creo que Rayuela.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

Margaret Atwood responde al clima de época y tiene una obra a la altura del premio. Imagino que sería una candidata digna. Sería interesante dárselo a Stephen King, por producción, por influencia en la cultura, para remover el avispero…



----------------

Natalia Gelós es periodista freelance. Estudió en la Universidad de La Plata. Ha colaborado en Ideas, de La Nación, sección Cultura del diario Clarin, el blog de Eterna Cadencia, el sitio Socompa, revista Brando, Crisis, Anfibia y por ahí. Es autora del libro Antonio Di Benedetto Periodista (Capital Intelectual)






 

viernes, 11 de enero de 2019

María Azul Álvarez: Los lectores y los libros

Foto de Federico Gori en Armonía Libros
Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

Leo un par de libros en paralelo por semana: uno de narrativa y otro de poesía.  Pero hay libros qué requieren mucho más tiempo por la extensión o lo afectivo.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

  • El artista más grande del mundo, (Seix Barral) de Juan José Becerra
  • Magnetizado, (Anagrama) de Carlos Busqued 
  • Todo cuanto amé, (Anagrama) de Siri Hustvedt
  • Para que exista esta isla, (Postales japonesas) de Julieta Lopérgolo 
  • Bildungsroman, (Gog&Magog) de Marcelo Daniel Díaz
  • Un útero es del tamaño de un puño, (Zindo&Gafuri) de Angélica Freitas 
  • Baladas, (Caleta Olivia) de Hilda Hilst 
  • Tala, (Alianza) de Thomas Benhard
  • Lo irreparable, (Corregidor) de Gabriel Payares
  • Fin del Invierno en Maine, (Barba de abejas) de Theodore Enslin
  • Sebastián en el sueño, (Abend) de Georg Trakl
  • El día de los trífidos, (Minotauro) de John Wyndham
  • Noche cerrada, mar abierto, (Leteo) de J. B. Duizeide
  • La infancia que huyó de mí, (Llantén) de  Nika Turbiná 
  • Encontraste un alma, (Nórdica) de Edith Södergran
  • Buceadores de la piel, (Bartebly) de Anne Michaels
  • El árbol de palabras, (Bajo La Luna) de Mirta Rosenberg

Esta pregunta se completa con los cuatros autores “encontrados”


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Hay cuatro libros qué fueron muy conmovedores: El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle (Navona); Sangre en el ojo, de Lina Meruane (Mondadori); Plop, de Rafael Pinedo (Interzona), y Del tiempo y del río, de Thomas Wolfe (Montesinos).


Lectura general 


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Esta es una respuesta de circunstancia, mañana vemos: Roberto Arlt, Thomas Bernhard,  Alan Bennet, Jorge Luis Borges, Ray Bradbury, Emily Dickinson, Humberto Constantini,  Fiódor Dostoievski, John Fante, Sara Gallardo, Franz Kafka, Yasunari Kawabata,  Karl Kraus, Knut Hamsun, Felisberto Hernández, Bohumil Hrabal, Pedro Lemebel, Osvaldo Lamborghini, Cormac McCarthy, Alda Merini,  Henry Miller,  Fabio Mórabito, Flannery O'Connor, Juan Carlos Onetti,  Fernando Pessoa, Edgar Allan Poe, Manuel Puig, Joseph Roth, Philip Roth,  Alfonsina Storni, Héctor Viel Temperley, Susana Thénon, Marina Tsvietáieva,  Idea Vilariño, Ida Vitale, José Watanabe, Stefan Zweig.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

Los diez libros que todo lector qué se precia debería leer figura en cualquier lista de internet. Dudo que se pueda generalizar tanto. La lectura tiene un aspecto muy solitario pero nos permite también salir al encuentro de otros lectores y sobre todo de libreros. Los libros que leímos se dan gracias a la generosidad de los libreros que nos abrieron un mundo de posibilidades. Hay librerías maravillosas qué generan espacios para todos los lectores, la lectura debe ser un goce y un descubrimiento.


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

El hombre sin atributos, de Robert  Musil.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

Me parece desopilante qué no lo hayan otorgado. No puedo juzgar su prestigio, pero claramente hay libros qué se distribuyen masivamente gracias a este premio. Deberían dárselo a una mujer, debe haber muchas candidatas que lamentablemente no hemos leído, pero propongo a Chantal Maillard, Margaret Atwood, Ida Vitale ó Elena Poniatowska.


...............................

María Azul Álvarez es Licenciada en Ciencia Política y trabaja en Comunicación Pública. 
Es Lectora Serial en Instagram y tiene una columna sobre libros en el podcast Sale Papusa para la Librería Caburé.









jueves, 10 de enero de 2019

Diego Cano: Los lectores y los libros

Diego Cano, creador de la página Todo Aira y director del
Centro de Estudios e Investigación histórica (CEIH) 
Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018?

No llevo la cuenta, leo bastante, mucho en partes, varios libros a la vez, más de cien completos y algunos más de lecturas parciales. Me muevo mucho por la necesidad de gusto y discusiones de lecturas particulares que pueda tener: dejo fluir mucho esa necesidad, tanto que a veces me obligo a sistematizar de alguna forma para no dispersarme por demás. De ahí salió un poco la idea de hacer en Twitter la lectura colectiva de Kafka que me forzó a leer y releer cosas con un nivel de densidad que no lo hubiera hecho sin esa obligación.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año?

No puedo ser parcial, lo digo de antemano, tengo predilección por César Aira a pesar de cierta incomodidad por la ausencia de política en sus novelas. Un filósofo y Prins, que salieron en 2018, renovaron mi admiración por él. No voy a entender nunca de dónde saca tanta creatividad. Leí por primera vez este año La ciudad, de Levrero. Si no lo leyeron todavía, los invito a que lo hagan ya. Es un Kafka superior, de otro nivel y rioplatense. Muchas de estas lecturas (sino la mayoría) se las debo a Ricardo Strafacce de quien soy admirador y amigo, y asisto a sus talleres cuando puedo. Su novela última, La escuela Neolacaniana de Buenos Aires, me pareció de lo mejor de los últimos tiempos en la literatura argentina. Comparto la opinión de Edgardo Cozarinsky: La Escuela Neolacaniana... es la única novela política sobre la Argentina de este siglo. Redescubrí también El castillo, de Kafka: ahí él se supera así mismo llegando, para mí, a su cenit. Leí también, por recomendación de Carlos García-Alix, a Patrick Modiano. Sus novelas sobre la Francia ocupada por los nazis son increíbles y tienen mucho de la cosa rupturista de Céline que me parecieron fascinantes y estimulantes para la lectura. Es un autor de esos que no te podes quedar pasivo como lector, te interpela todo el tiempo, como Kafka. Leí este año, y me convertí en su ferviente admirador, El artista más grande del mundo, de Juan José Becerra, disfrute de la primera a la última hoja y casi no pude parar de leerlo hasta terminarlo. Perdón, se me olvidaban tres lecturas que me parecieron enormes. Oliverio Girondo y su vanguardismo furioso en Espantapájaros y La másmedula, creo que no se lo valora acá de manera suficiente. Otro que vivió acá y que es ninguneado es Ramón Gómez de la Serna, el padre de todas las vanguardias, sus Greguerías son increíbles. Y por último me gusto mucho la poesía de Fabián Casas que la conocí este año. Tiene cierto tufillo arltiano su uso del lenguaje, tan porteño, que sentí una mancomunión con su fluidez que me produjo mucha admiración.



Lectura general


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Se me impone nombrar a alguien que no mencioné en la pregunta anterior y que releo permanentemente sólo para divertirme y buscar inspiración: Copi. Si me prepoteás, te diría que es superior a Borges (ahre, dirían mis hijas). Creo de verdad que Copi me produce un grado de placer en la lectura que pocas veces he conseguido leyendo otros autores. Por supuesto que mi autor preferido es Borges. Creo haber releído este año más de cinco veces El Sur, Ema Zunz, El Aleph y Deustches Requiem. Obviamente Aira de quien nunca termino de aprender y seguiré haciéndolo eternamente. Y por supuesto Ricardo Strafacce, lamentablemente es más conocido por la biografía de Lamborghini, y sus novelas para mi, insisto, son de lo mejor de la literatura argentina que por lo menos me gusta a mí, esa combinación perfecta de literatura realista exagerada, casi expresionista, del desparpajo total y absoluto y que sin ceder un ápice a la forma, a la literatura en su unidad por sí misma, esta bañada de realidad política al punto de ser una provocación permanente de todos los sentidos, y en especial del político que a mí más me interpela.


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

¡Qué difícil esta pregunta! A ver:

  1. El Aleph, de Jorge Luis Borges
  2. La internacional, de Copi 
  3. La boliviana, de Ricardo Strafacce
  4. El tilo, de César Aira
  5. El proceso, de Franz Kafka
  6. El hombre rebelde, de Albert Camus
  7. Diálogo con la muerte, de Arthur Koestler
  8. Rayuela, de Julio Cortázar
  9. Ulises, de James Joyce
  10. Los siete locos, de Roberto Arlt
  11. Romancero Gitano, de Federico García Lorca. 

Me quedan muchos en el tintero.


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

No leí Glosa, de Juan Jose Saer, ¿podés creerlo? Prometo subsanarlo de manera urgente.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Leí e ilustre este año en la lectura colectiva de Twitter La divina comedia, de Dante y disfruté muchísimo el “Infierno”. Me aburrí terriblemente con lo demás.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Definitivamente Patrick Modiano fue mi descubrimiento de este año.


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

A esta altura de las preguntas ya es voto cantado el mío: el Nobel de Literatura tiene que ser para César Aira. No conozco (y sé que puede ser sesgada mi opinión, pero nadie me la ha refutado) alguien más creativo y prolífico que él. No lo hay, estoy convencido. Coincido en eso que es superior a Borges, y además es nuestro hoy y ahora. Todo lector que he conocido y que se ha dejado llevar por sus peripecias ha sido cautivado. A algunos les cuesta más, principalmente a los que no viene de lecturas más literarias, pero Aira es lo más, el Nobel tiene que ser para él y de manera urgente.




-------------------

Diego Cano es historiador, pintor y coleccionista. Dirigió la lectura colectiva en Twitter de las obras completas de Franz Kafka en el hashtag #Kafka2018 y también lleva adelante la Fanpage en Facebook Todo Aira. Ha escrito numerosas reseñas literarias y artículos sobre historia. Publicó Jungla 3.0 Trolls: información y contrainformación, y Notas al margen a la obra de Karl Marx. En el 2019 publicará su primer novela y un libro de claves de lectura sobre Kafka. Además durante 2019 va coordinar en Twitter tres lecturas colectivas #Kafka2019, #Aira2019, y #Arlt2019. Dirige el Centro de Estudios e Investigación histórica (CEIH).






martes, 8 de enero de 2019

Agustina Larrea: Los lectores y los libros

Agustina Larrea, (foto de Alejandra López)
Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en 2018? 

Si mis anotaciones están más o menos ajustadas (ya conocemos la premisa de Tu Sam) fueron 38. Pero de esa lista suelo dejar afuera muchos libros que leo por trabajo para investigaciones o notas que estoy haciendo.


¿Cuáles fueron tus lecturas preferidas de este año? 

Voy con ediciones locales, todas de 2018 y todas de mujeres. Me encantaron Cadáver exquisito (Alfaguara), de Agustina Bazterrica; Los sorrentinos (Editorial Sigilo), de Virginia Higa; Los oficios (Editorial Excursiones), el compilado de textos periodísticos de Sara Gallardo, Tan cerca - En todo momento - Siempre (Fiordo), la edición de las nouvelles de Joyce Carol Oates e Infernales. La hermandad Brontë (Taurus), de Laura Ramos.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas? 

Conocía a Eduardo Muslip por otros trabajos, pero este año llegué a Plaza Irlanda, una de sus grandísimas novelas. Indeleble.


Lectura general 

¿Cuáles son tus autores preferidos? 

De la Argentina Manuel Puig, Silvina Ocampo y Sara Gallardo. De afuera un montón. En cualquier orden: Julian Barnes, Nancy Mitford, Stephen King, Margaret Atwood, Lorrie Moore, Evelyn Waugh, Emmanuel Carrère, Jane Austen, Agota Kristof.



¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer? 

¡Qué difícil! También, en cualquier orden y los que se me ocurren hoy (mañana seguro pienso que deberían ser otros). The Woman in White, Wilkie Collins; Crimen y castigo, Fiódor Dostoievski; Operación masacre, Rodolfo Walsh; Persuasión, Jane Austen; Boquitas pintadas, Manuel Puig; Great Expectations, Charles Dickens; El cuento de la criada, Margaret Atwood; Mientras escribo, Stephen King; Claus y Lucas, Agota Kristof; The Pursuit of Love, Nancy Mitford.



¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día? 

El Ulises de Joyce. Lo prometo.



¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar, o dicho más fácilmente, que no te gustó? 


Esto me da mucho pudor. Porque es un clásico ejemplo de “no sos vos, soy yo”. Lo intenté muchas veces, con varios de sus libros. No hay caso. No puedo con nada de Roberto Bolaño (inserte aquí emoji de cara triste).


En 2018 la Svenska Akademien (Academia Sueca) no entregó el Premio Nobel de Literatura. Si dependiera de vos, ¿a quién se lo hubieras otorgado? 

Margaret Atwood. Su año, sin dudas.


-------------------------

Agustina Larrea nació en La Plata, en 1982. Es periodista y docente. Trabaja como editora de la sección Sociedad en el sitio de noticias Infobae, donde escribe sobre temas y personajes muy diversos. En 2014 publicó en co-autoría Quién es la chica. Las musas que inspiraron las grandes canciones del rock argentino (Penguin Random House) y está trabajando en un nuevo libro de no ficción. Vive en Villa Crespo, Buenos Aires. Los libros y el tiempo nunca le resultan suficientes.







domingo, 6 de enero de 2019

Los libros leídos y (no) leídos de 2018

Como ustedes ya saben, las listas ¡oh, el vértigo de las listas! son tan arbitrarias y tan personales que hasta podrían hablar de quiénes las confeccionan. A pesar de esto, y sobre todo para no dejarlos en el olvido, me animé a dejar apuntados los libros que leí el año pasado y también los que me quedaron pendientes para este 2019.

Esta que les compartiré a continuación, no pretende ser una guía de los libros que deban leer sí o sí antes de morirse y dudo de que les pueda funcionar como un catálogo de recomendaciones. No creo que puedan utilizarlo como "mapa literario" específico del año que acaba de finalizar. Tan solo se trata de compartir con ustedes lo que tanto nos gusta: la lectura.

Antes de pasar al listado de los libros debo anticipar algunas cuestiones: algunos de ellos los leí a finales de 2017 y los terminé en 2018. Por esta razón es que el parámetro “año 2018” no debe tomarse con rigurosidad. Tampoco voy a establecer un ránking de orden desde los libros que más me gustaron a los que menos lo hicieron, ni viceversa; mucho menos voy a tener en cuenta el año de edición de los títulos seleccionados.

Se trata simplemente de ir recordando con la ayuda de mi libreta de anotaciones cada uno de los libros leídos.También van a entrar en este listado libros que leí en otros años pero que, o por placer o por trabajo, volví a encontrarme con sus páginas. Este fue el caso de Autorretrato, de Édouard Levé; de El adversario, de Emmanuel Carrère, o el consagrado Black out, de María Moreno. Uno que siempre releo durante los veranos es uno de los grandes clásicos del siglo pasado de la literatura argentina, Los siete locos, de Roberto Arlt. Otro libro que siempre está al alcance de mis manos es La ciudad y las leyes, de Cornelius Castoriadis.

Para hacer justicia poética y literaria, debería escribir también una nota con los libros que tengo en mi biblioteca y que aún no leí. De sólo repasar algunos nombres que me figuran en la columna de pendientes las pulsaciones se me suben a mil: prometí cumplir con 4 3 2 1, de Paul Auster y ahí está, impoluto en la biblioteca; El mapa y el territorio, de Michel Houllebecq es un libro que compré dos veces y las dos veces lo regalé sin haber pasado una página.

Una deuda histórica que todavía no (me) saldé es la que tengo con Fiódor Dostoievski y Los hermanos Karámazov (mientras escribo esto quiero morirme); todavía no terminé de leer Panfleto, el nuevo libro de María Moreno; uno de los que sí debería leer es el volumen cinco del noruego Karl Ove Knausgård titulado Tiene que llover, porque durante este 2019 vendrá el sexto y último volumen de Mi lucha.

El libro que me gustó mucho y no pude terminar sólo porque se me vino el año encima es el monumental Libro de los mártires americanos, de Joyce Carol Oates. Vuelvo a nombrar a Carrère y es para recordarme dos de sus libros que quisiera leer: el ensayo biográfico sobre Philip  K. Dick Yo estoy vivo y vosotros estáis muerto y Limónov. Cuentos de hadas de Nueva York, J. P. Donleavy, es otro de los que esperan en la mesa de luz para ser terminado. Lo que leí de Teoría y práctica, de Francisco Bitar me pareció más que bueno; por eso, es otro de los títulos que voy a leer al cien por ciento. Por último, la editorial independiente Corregidor publicó a fines del año pasado las Intervenciones, de Eduardo Lalo, y su última novela, Historia de Yuké.

De filosofía, dos libros me quedaron sin terminar, y ambos son de Franco Berardi (Bifo): La sublevación, y La fenomenología del fin. Ah, me permito nombrar uno más: la biografía de Cornelius Castoriadis que fue escrita por Francois Dosse y publicada por Cuenco de plata, también en 2018.

Pero mejor terminar ahora mismo con esta "lista negra” acá y volver a los libros que sí leí en el todavía cercano 2018 y que lentamente comenzamos a dejar atrás:

  • Poemas de amor, Idea Vilariño, Lumen
  • Fiebre en las gradas, Nick Hornby, Anagrama
  • Un filósofo, César Aira, Iván Rosado
  • La dimensión desconocida, Nona Fernández, Literatura Random House
  • César Aira, un catálogo, Ricardo Straface, Mansalva
  • Cuentos completos, Rodolfo Enrique Fogwill, Alfaguara
  • La casa de los conejos, Laura Alcoba, Edhasa
  • La historia de las marcas deportivas, Eugenio Palópoli, Blatt & Ríos
  • Los espantos, Silvia Schwarzböck, Cuarenta ríos
  • El caos, J. Rodolfo Wilcock, La bestia equilátera
  • Por qué se cuece el niño en la polenta, Agladja Veteranyi, Pelota de trapo
  • Oración, María Moreno, Literatura Random House
  • Un séptimo hombre, John Berger, Interzona
  • 78. Una historia oral del mundial, Martín Bauso, Sudamericana
  • 1917, Martín Kohan, Ediciones Godot
  • Summa technologiaie, Stanislaw Lem, Ediciones Godot
  • Suicidio, Edouard Levé, Eterna Cadencia
  • Por qué volvías cada verano, Belén López Peiró, Madreselva


  • Evasión y otros ensayos, César Aira, Literatura Random House
  • El último Maradona, Andrés Burgo y Alejandro Wall, Aguilar
  • Deslinde, Debret Viana, Hojas del Sur
  • La luz negra, María Gainza, Anagrama
  • A medio borrar (antología), Juan José Saer, Booket
  • La convención, Débora Mundani, Corregidor
  • Knockemstiff, Donald Ray Pollock, Literatura Random House
  • Capitalismo de plataformas, Nick Srnicek, Caja Negra
  • Desarticulaciones, Sylvia Molloy, Eterna Cadencia
  • El hijo judío, Daniel Guebel, Literatura Random House
  • Una aventura, César Aira, Mansalva
  • Hospital Francés, Daniel Gigena, Caleta Olivia
  • Nada de nada, Hanif Kureishi, Anagrama
  • Cerrado por fútbol, Eduardo Galeano, Siglo XXI
  • Los peregrinos del fin del mundo, Gustavo Ferreyra, Alfaguara
  • Camanchaca, Diego Zúñiga, Literatura Random House
  • 1988. El fin de la ilusión, Martín Zariello, Sudamericana
  • Cien películas que me abrieron la cabeza, Nicolás Amelio Ortiz, Altea























  • Pequeña flor, Iosi Havilio, Literatura Random House
  • Mi libro enterrado, Mauro Libertella, Literatura Random House
  • Para que exista esa isla, Julieta Lopérgolo, Postales japonesas
  • Fall River. Trece cuentos no reunidos, John Cheever, Ediciones Godot
  • La utilidad del odio, Nicolás Mavrakis, Letra sudaca
  • Lo que está y no se usa nos fulminará, Patricio Pron, Literatura Random House
  • El año del desierto, Pedro Mairal, Emecé
  • ¿Por qué?, José Natanson, Siglo XXI
  • EL cuento de la criada, Margaret Atwood, Salamandra
  • Roland Barthes por Roland Barthes, Roland Barthes, Eterna Cadencia
  • Prins, César Aira, Literatura Random House
  • Teoría King Kong, Virginie Despentes, Literatura Random House
  • El libro de Tamar, Tamara Kamenzain, Eterna Cadencia
  • Diez días en Re, Sergio Bizzio, Literatura Random House
  • República luminosa, Andrés Barba, Anagrama
  • Psicopolítica, Byung Chul-Han, Herder
  • Estrella distante – novela gráfica.-, Roberto Bolaño. Javier Fernández y Fanny Marín, Random Cómics
  • Magnetizado, Carlos Busqued, Anagrama

  • La guerra de las mariconas, Copi, Cuenco de plata
  • El gran misterio, César Aira, Blatt & Ríos
  • Los invisibles, Lucía Puenzo, Tusquets
  • Puerto Belgrano, Juan Terranova, Literatura Random House
  • Ministerio de Desarrollo Social, Martín Rodríguez, Mansalva
  • Los topos, Félix Bruzzone, Literatura Random House
  • Operación Sinatra, Diego Mancusi y Sebastián Grandi, Aguilar
  • El tano. Daniel Angelici, Ignacio Damiani y Julián Maradeo, Ediciones B
  • A la santidad del jugador de juegos de azar, Héctor Libertella, Mansalva
  • La danza de las araña, Laura Alcoba, Anagrama
  • Los mejores días, Magalí Etchebarne, Tenemos las máquinas
  • Siempre empuja todo, Salvador Biedma, Eterna Cadencia
  • Kentukis, Samanta Schweblin, Literatura Random House
  • El hombre que corrompió a Hadleybourg, Stevenson, Corregidor
  • Pornosonetos, Pedro Mairal, Emecé
  • Space Invaders, Nona Fernández, Eterna Cadencia
  • Entre ellos, Richard Ford, Anagrama
  • Maestros, Liliana Villanueva, Ediciones Godot
  • El azul de las abejas, Laura Alcoba, Edhasa
  • La ilusión de los mamíferos, Julián López, Literatura Random House
  • El lugar de la herida, Carolina Riccio, Caleta Olivia


Relecturas

  • Autorretrato, Edourard Levé, Eterna Cadencia
  • El adversario, Emmanuel Carrere, Anagrama
  • Salón de belleza, Mario Bellatin, Alfaguara
  • Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo, Martín Prieto (comp.), Mansalva
  • Bajo este sol tremendo, Carlos Busqued, Anagrama
  • La divina comedia, Dante Alighieri, Edhasa
  • El conserje y la eternidad, Ricardo Romero, Alfaguara
  • Los siete locos, Roberto Arlt, Clarín









lunes, 3 de septiembre de 2018

Librería

"La biblioteca", Jacob Lawrence 


La librería definida como un espacio dedicado a la comercialización de libros es tan insuficiente como precaria. Hoy prefiero decir (sentir) que es el lugar en el que podemos escaparnos de esta realidad delicada y no menos dolorosa. Y por supuesto, muchas cosas más.


Cuando digo “escaparnos” no lo hago en términos de negación de nuestra contemporaneidad, sino a modo de poder sentir plenamente la curiosidad ante lo desconocido, de conocer nuevos mundos a partir de la escritura, pero también contar con la posibilidad de escuchar una recomendación, de comenzar un diálogo con el librero (que son lectores), o con otras personas lectoras, otros clientes.

Es lindo ir a una librería para hojear las páginas del ejemplar de un autor que no conocemos tanto o que directamente no conocemos. 

Es en ese espacio donde volvemos a encontrarnos con libros que ya leímos. Y nos alegramos de verlos "vivos", exhibidos en una mesa o disponible en la estantería de una biblioteca.

¿O acaso no es gratificante ver un libro que nos gustó mucho al alcance de la mano de otra persona, a la que le deseamos poder encantarse con ese texto que nos fascinó?

Es mirar cada portada de cada mesa, leer contratapas, averiguar quién es el traductor del contenido en la lengua original. Es sorprenderse cuando los “clásicos” cambian sus portadas o aparecen nuevos diseños.

Es el placer de leer sin que nadie te moleste. ¿O acaso en una casa de electrodomésticos los chicos se pueden quedar jugando con una playstation todo el tiempo que quieran? ¿O los dejan quedarse con la ropa puesta que se probaron durante media hora, una, o dos?

Es en la librería donde me siento feliz. Y tanto es así que me doy cuenta de esto cuando ya no estoy allí.












viernes, 6 de julio de 2018

me gusta / no me gusta



me gusta despertarme temprano sin arrastrar cansancio ni sueño, caminar por el cordón de las veredas, viajar en transporte público pero sentado, que me salgan las fórmulas que necesito en el excel, andar en bicicleta en bajada, que me regalen libros, leer libros buenos, los domingos almorzar ravioles o tallarines, ir a pasear con mis hijas, desayunar en los cafés, jugar con mi perrita Luna, releer los libros que más me gustan, escuchar mis canciones en modo “repeat” a un volumen alto, no tener vergüenza de mis canciones preferidas, hacer coreografías aunque nunca me salga nada junto a mis hijas, andar en bicicleta con viento a favor, tener memoria en el disco rígido, sacar fotos con mi cámara de fotos (no con el teléfono), ir a la cancha a ver a Boca, ver los partidos de Boca por televisión cuando no puedo ir a la cancha, hacer tortas y budines los domingos, hacer y comer asado, roland barthes, ver bien utilizados los puntos suspensivos, que la ropa que me gusta me quede bien, comer panchos en la calle siempre y cuando la mostaza sea chisap, los acolchados que no pican, los libros de juan josé saer, que me regalen libros, ulysses de james joyce, césar aira, martín kohan, ir al supermercado cuando está vacío, los alfajores santafecinos, los poemas y diarios de alejandra pizarnik, ver los mundiales, comer con mis amigos en el bar, terminar de leer un buen libro, encontrar mails de la gente que quiero en mi bandeja de entrada, visitar librerías siempre, juan román riquelme, tener más de 200 pesos en la sube, las naranjas, los jugos de naranja exprimidos, oler libros nuevos, un placer incompresible para todos excepto los lectores, sentarme en reposeras en las playas pero también en las plazas, las bolas de fraile con dulce de leche de la fabrica de churros ubicada en la calle olleros entre av. corrientes y av. forest, leer los diarios a la mañana, comenzar un buen libro, tener bolsas de residuos en mi tacho de la basura, leer biografías y autobiografías, leer diarios, las clases de ricardo straface, leer al menos una vez por año un libro de más de 700 páginas, ver todas las veces que quiera las películas que me gustan (la vida de los otros, por ej.), roger federer, las zapatillas con abrojos, las tazas con motivos (dibujos, escudos o nombres), ver el programa expedientes cuando ganó Boca, los poemas de idea vilariño, los buzos adidas clásicos, jugar al ajedrez, juan forn, que me regalen libros, ir a buscar a Clari al teatro, barrer y limpiar el piso, tirar cosas viejas, pagar por internet porque parece más fácil y menos costoso, decir que no a la invitación a los lugares que no quiero ir, el sonido de los bombos, la línea de colectivo 12, la perfección de la escritura en juan carlos onetti, rafa nadal, visitar librerías, tener guantes cuando hace frío, usar equipo de gimnasia, tener la batería del celular arriba del 80%, ir a la pileta (no de clubes sino de casas), tener siempre resma de papel, tener siempre tóner para la impresora, que la impresora imprima cada vez que "yo" la necesite, diego maradona -mi máximo ídolo-…

no me gusta estar ansioso, que me llamen por teléfono, sacar turno para hacer algún trámite, olvidarme las contraseñas, comer mal, andar en bicicleta en subida o con viento en contra, pagar facturas vencidas, los errores de ortografía, que me llamen del banco porque no pagué alguna cuenta, escuchar mi propia voz a través de algún tipo de grabación, que me llamen para ofrecerme “beneficios”, tener las medias húmedas cuando hace frío, que me sirvan medialunas viejas con el café con leche, decir “digo” muy seguido, encontrarme con una persona y no recordar su nombre, tardar en concentrarme cuando veo una obra de teatro, que me agarre sueño cuando estoy lejos de mi casa, viajar en subte en hora pico, leer reseñas en las que hacen pasar por buenos a los libros que en realidad no lo son (no hablo de gusto, sino de lo que son sencillamente “malos”), que me pregunten cuando estoy leyendo “¿por qué no salís a hacer algo?”, que me llame una cinta con la voz de las autoridades de la ciudad donde vivo o del club del cual son hincha, lavar los platos, mentir, que crean que no hago nada cuando estoy leyendo, que la impresora no imprima, lavarme las manos con agua fría, tener ganas de hacer pis y tener que pedir permiso en un bar para usar el baño, no encontrar lugar estacionar, que se tilde el teléfono, llamar a servicio de atención al cliente de cualquier empresa de servicios, armar rompecabezas, las galletitas húmedas, dejar las hornallas o la cocina sucia, que me digan “¿cómo hacés para leer tanto”, obligándome a aclarar que cuando no trabajo, o hago las cosas de la casa o no juego con mis hijas, leo, tener los billetes en la billetera desordenados, usar camisas, el plebeyismo, entrar a un negocio y que inmediatamente me pregunten en qué me pueden ayudar, la vanidad, el fetichismo (de la que yo también soy participo), no conseguir los tomo I y II de la poesía completa de juarroz, no conseguir la distinción de pierre bourdieu, no conseguir la cultura popular en la edad media y en el renacimiento…

«Me gusta, no me gusta: es algo que no le importa a nadie; aparentemente no tiene se sentido. Y sin embargo todo eso quiere decir: mi cuerpo no es igual al de usted». Roland Barthes por Roland Barthes, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2018.










sábado, 16 de junio de 2018

Argentina empató con Islandia y se encienden las alarmas

Fecha 1: Argentina 1 vs. Islandia 1 

Argentina debutó en el Mundial de fútbol Rusia 2018 e igualó 1 a 1 con Islandia, en el primer partido del grupo D. 
Los goles los convirtieron Sergio Agüero ('18 PT) y de Alfred Finnbogason, cinco minutos después. El arquero Hannes Halldorsson le detuvo un penal a Lionel Messi ('18 ST). El equipo dirigido por Jorge Sampaoli fue dominador del encuentro pero sin doblegar a la defensa nórdica, que se defendió con inteligencia y solidez. Los tres puntos que se contaban "en los papeles" se transformaron en uno y el partido del próximo jueves ante Croacia (juega hoy a las 16 hs. contra Nigeria) será con estatus de final. 
La última vez que Argentina debutó sin victoria fue aquella derrota inesperada de Milán ante Camerún (0-1), en el campeonato mundial Italia '90. A continuación, el boletín de calificaciones de los jugadores argentinos: 

Caballero (4): no termina de convencer. En el gol  sacó la pelota que tenía destino de red pero el rebote quedó servido para la conquista de Halldorsson. En la segunda pelota, siempre tienen mayor responsabilidad los defensores. Complicada la salida con Rojo, aunque después la despeja, que casi se convierte en gol islandés.

Salvio (5): algunas buenas excursiones al ataque que terminaron en pase atrás que nadie pudo capitalizar. Se mostró siempre a disposición de Messi y Meza. En el retroceso algo desprolijo, además de dejar flancos abiertos en su sector. 

Otamendi (5): partido aceptable. Sacó mucho por arriba. No pudo sacar la pelota tras el rebote que deja Caballero en el gol islandés.

Rojo (4)
: corrió un riesgo innecesario al devolverle la pelota a Caballero en una salida de arco. Con el correr de los minutos se fue acomodando.

Tagliafico (6)
: correcto en la defensa y buenas proyecciones. No le pesó el debut en el mundial.

Meza (5): aceptable debut. Despuérs del gol de Islandia decayó su nivel. Siempre se mostró a disposición para el juego creativo. A él hicieron el penal. En el segundo tiempo le faltó más intensidad.

Mascherano (6): siempre rinde. Bien ubicado y lúcido para pasar el balón.

Biglia (4)
: pareciera no al estar ciento por ciento de su capacidad física. Erró muchos pases. Cuando quedó por delante de la línea de la pelota no gravitó. De hecho, no es su principal tarea. Error no forzado del técnico Jorge Sampaoli. 

Di María (3): Buenos movimientos durante los primeros treinta minutos generando espacios para la subida de Tagliafico y para el desenvolvimiento de Messi pese a no ser decisivo en el juego. Después del empate islandés, su juego se diluyó totalmente. Muy difícil que se luzca ante equipos que se cierran muy bien en defensa.

Messi (5): erró el penal y eso le resta puntos. Si lo pateó bien o mal es una discusión menor. Todo penal no convertido automáticamente se considera una mala ejecución. No tuvo precisión en los tiros libres aunque los lugares desde donde le tocó ejecutar, siempre fueron muy lejanos. La pidió siempre y buscó sociedades, que no se terminaron de conformar. No se borró. Lo marcaron bien.

Agüero (6): el resultado opaca la percepción de lo que fue su juego. Se pareció al Agüero del Manchester City. Se generó el espacio muchas veces. Apoyó a sus compañeros recibiendo y devolviendo de espaldas al arco. Convirtió su primer gol mundialista -un golazo-. Por supuesto, tiene mucho más para dar.

Ingresaron: 

'53 Banega (4) por Biglia: filtró un buen pase y no mucho más. No mejoró el equipo con su ingreso.

'74 Pavón (6) por Di María: le hicieron un penal que el árbitro no sancionó. Desbordó con peligrosidad dos veces más. Fue quién mejor interpretó lo que Messi necesitaba. Debía ingresar antes. Otro error no forzado del entrenador argentino.

'83 Higuaín (x) por Meza: no se lo puede calificar ya que jugó siete minutos más los cinco de adición.


Con suma rigurosidad y disclipina táctica, así marcaron los islandeses a  Lionel Messi





viernes, 29 de diciembre de 2017

Ariel Hernán Toledo: Los lectores y los libros

Ariel Toledo en Ficticios

Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en el año 2017?

Es difícil fijar un número exacto, pero teniendo en cuenta la larguísima temporada de Ficticios y sumando a eso las lecturas que uno elige por curiosidad, más esos que llegan traídos por las manos de otros lectores, debo estar cerca de los 70.


¿Cuáles son tus libros o lecturas preferidas de este año?

Sin dudas, el primero de ellos es, Las aventuras de la china Iron, de Gabriela Cabezón Cámara, que no solo llega para confirmar lo que ya sabemos, que es una de las voces más potentes de la región. Es también una tremenda novela que nos obliga a repensar la literatura. Con este texto, creo, subió la vara de la cuestión.

Sentada en su verde limón, de Marcial Gala y que edita Corregidor. Un texto fuerte que se sostiene página a página. Un power trío amoroso con una Cuba de fondo que intenta emerger. Música, sexo, drogas. Un coctel explosivo que Gala maneja con maestría.

Matate, amor, de Ariana Harwicz (Mardulce). Si bien ya tiene un tiempo, recién pude meterme de lleno este año en su obra. Es admirable el manejo de la prosa en ella. Tiene una violenta y a su vez, maravillosa manera de observar el universo femenino. Cuestiona e incomoda al lector y eso me parece esencial para que un texto se transforme en algo superior.  


¿Cuáles son tus autores preferidos?

Oscar Wilde, Gabriela Cabezón Cámara, John Berger, Clarice Lispector, Ferréz, Enrique Medina, Edgar Allan Poe, Eduardo Lalo, Fiódor Dostoievski, Juan Villoro, Franz Kafka, Alejandra Pizarnik, Albert Camus y Roberto Arlt. Estos los puedo citar de memoria, pero la lista bien podría ser más larga aún.

 
¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

Es difícil pensar en una lista imaginando a otro lector. Pero puedo citar algunos que considero, bien valdría la pena pegarles al menos, una leída:

Simone, de Eduardo Lalo.
El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde.
Romance de la negra rubia, de Gabriela Cabezón Cámara.
El castillo, de Franz Kafka.
Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski.
Las tumbas, de Enrique Medina.
Los siete locos, de Roberto Arlt.
Dublineses, de James Joyce.
Los premios, de Julio Cortázar.
De A para X, de John Berger.


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te juras leer algún día?

No me impongo las lecturas. Intento llegar a los libros de manera natural, incluso hasta te diría que por energías. Por alguna razón, los libros aparecen. Sin importar demasiado sin son o no clásicos.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar o dicho más fácilmente, que no te gustó?

“Ulises”, de James Joyce, supongo. Un amigo me dijo alguna vez que uno lo compra para no leerlo. Quizá tenga razón.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Como si existiese el perdón, de Mariana Travacio que edita Metalucida. Una novela bellísima que te lleva todo el tiempo de la mano y no te suelta .

Las esferas invisibles, de Diego Muzzio. Tres nouvelles que te meten de lleno en un gótico magníficamente construido.

Confabulaciones, de John Berger. Hermoso libro y hermosa edición de Interzona. Reflexiones, citas, apuntes, de un artista gigante.

No hay risas en el cielo, de Ariel Urquiza y que edita Corregidor. El tono y las formas son perfectas. Las estructuras de los cuentos y la manera en que se resuelven son impresionantes.


-------------------------

Ariel Hernán Toledo es periodista, librero y dramaturgo. Es conductor y productor de contenidos de Ficticios. Fue productor y guionista de Supernova, la FM de Radio Nacional. Colabora habitualmente en algunos medios gráficos del interior del país. Sus textos forman parte de una antología de poetas latinoamericanos noveles, editado por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid. Fue parte del equipo editor de la revista Piraña, de cultura independiente. Es autor de Tumbamadre, obra de teatro que recrea las circunstancias y consecuencias de la guerra de Malvinas.

Participa actualmente en una investigación histórica sobre Paso del Rey, su ciudad natal. 




miércoles, 27 de diciembre de 2017

Sebastián Chilano: "Los lectores y los libros"

Sebastián Chilano publicó en este año Ningún otro cielo (Letra Sudaca)

Aproximadamente, ¿cuántos libros leíste en el año 2017?

No suelo contar los libros que compro ni leo. Debería. Este año leí bastante más de lo que esperaba y menos de los que quisiera. Hubo un gran cambio: leí mucha no ficción, sobre todo ensayos y diarios, y di menos lugar a la narrativa. Calculo unos sesenta o setenta libros. Quizás más si cuento aquellos que abandoné. Y sobre todo fue el año que encontré un libro que hace mucho buscaba y nos esquivábamos mutuamente: El diccionario jázaro de Mirolad Pavic.


¿Cuáles son tus libros o lecturas preferidas de este año?

En la respuesta anterior pensé que debería anotar los libros que leo para no ser injusto. Es muy probable que no recuerde alguno de los libros leídos en marzo, ni que hablar de julio o agosto, meses fríos y llenos de lecturas. Hago el intento, con perdón:

De ficción leí con sumo placer tres o cuatro novelitas de César Aira, entre ellas La invención del tren fantasma. Dos joyas de Daniel Guebel: El Absoluto y Tres visiones de las mil y una noches. Una novela increíble de Carlos Gamerro: Cardenio. Y fue el año que descubrí a Luis Sagasti con Una ofrenda musical, a Pablo Katchadjian con su novela Gracias y a Valeria Meiller con El mes raro. Sigo: Nuestro mundo muerto de Liliana Colanzi, Quema de Ariadna Castellarnau y la reciente Hoshjam de Miguel Hoyuelos. 

En no ficción me fascinó el libro de Marcelo Cohen, Un año sin primavera. Y a principio de año El país de la guerra, de Martín Kohan. Uno reciente: Diálogo Piglia/Saer. Y una perla: Subrayados de María Moreno. Saliendo del país: Puede recomendar Calibán y la bruja de Silvia Federici, Shanzai de Byung Chul Han y Jesús y Pilatos de Agamben. Me olvido de La Furia de Théroigne de Méricourt, de Heavier than Heaven una biografía de Kurt Cobain escrita por Charles Cross y de La revolución electrónica de William Burroughs.



¿Cuáles son tus autores preferidos?

Jorge Luis Borges y César Aira
Mario Levrero y Juan Carlos Onetti
Kurt Vonnegut
John Berger
Patrick Deville y Emmanuel Carrère
Marguerite Duras y Amélie Nothomb


¿Cuáles son los diez libros que todos deberíamos leer?

Podría enumerar en orden y en consecuencia con la respuesta anterior:

“Otras inquisiciones”, Borges.
“La liebre”, Aira.
“El lugar”, Levrero.
“Los adioses”, Onetti.
“Desayuno de campeones”, Vonnegut.
“Un hombre afortunado”, Berger.
“Ecuatoria”, Deville.
“El adversario”, Carrère.
“El amante”, Duras.
“Metafísica de los tubos”, Nothomb.

Podría esforzarme un poco, ir hasta la biblioteca y contestar:

“Nueve libros de la historia”, Heródoto.
“Historias inverosímiles en general”, Alasdair Gray.
“Morir en occidente”, Philippe Ariès.
“Historia de las tierras y los lugares legendarios”, Umberto Eco.
“Las ciudades invisibles”, Italo Calvino.


¿Cuál es el libro clásico que no leíste y que te jurás leer algún día?

No creo ser original: “Ulises”, de James Joyce. En cualquiera de sus traducciones, ya nada importa con tal de leerlo.


¿Cuál es el libro, considerado “canónico” que no pudiste disfrutar o dicho más fácilmente, que no te gustó?

Uno: “Madame Bovary”, de Gustav Flaubert. Y tampoco pude disfrutar “La montaña mágica”, de Thomas Mann.


¿Cuál fue el libro o el autor que “descubriste” durante este año de lecturas?

Una revelación fue Ariana Harwicz, y su trilogía involuntaria (o no) de madres grunge, como arbitrariamente sentencié. Otra, reciente, Camilo Sánchez con su novela “La Feliz”.


 ---------------------

Sebastián Chilano nació en Mar del Plata en el año1976. Publicó las novelas Riña de gallos (2010), Las reglas de Burroughs (2012), Tan lejos que es mentira (2013), Méndez (2014) En tres noches la eternidad (2015) y Ningún otro cielo (Letra Sudaca 2017). Además escribió, en coautoría con Fernando del Rio, las novelas Furca. La cola del lagarto (2009) y El geriátrico (2011).