lunes, 22 de diciembre de 2014

Mundial de Clubes Final: San Lorenzo de Almagro 0 vs. 2 Real Madrid



Fútbol previsible

El triunfo del Real Madrid sobre San Lorenzo de Almagro era esperable aunque no por ello menos doloroso. 
Es cierto, el equipo de Bauza no fue goleado (nadie se hubiera sorprendido si el Real hubiera hecho una diferencia mayor).
Pero fue doloroso porque no hubo partido. Y si no hubo partido fue porque no había paridad entre los rivales.


Breve resumen del juego

El encuentro era más bien monótono. San Lorenzo, optó por un plan defensivo, lo que implicó mermar su capacidad de ataque, casi hasta la nulidad. La estrategia y la táctica del entrenador Eduardo Bauza eran claras: defender bien y definir el título por penales sino surgía durante el juego un contraataque demoledor. Algunos remates madrilistas y no mucho más. Sin embargo, cerca del minuto 36 del primer tiempo el plan se desmoronó. Un pase atrás mal dado por Enzo Kalinski derivó en un tiro de esquina que Toni Kroos ejecutó con precisión a la línea del área chica para que Sergio Ramos anticipe de cabeza al defensor Mario Yepes y venza al arquero Sebastián Torrico.

A los 5’ del segundo tiempo, un remate débil de Gareth Bale se le escurre por debajo a Torrico y fin del partido. San Lorenzo no pudo descontar y Real Madrid hizo pasar el tiempo sin complicaciones, como si regulara no sólo “su caja de velocidades” sino el mismísimo ritmo del partido.

El Real Madrid no solo llegó con sus grandes figuras (Cristiano Ronaldo, Iker Casillas, Karim Benzema, el siempre presente Sergio Ramos) sino que en el inicio de la temporada europea, se reforzó con el alemán Toni Kroos y James Rodríguez, dos jugadores del “equipo ideal” del mundial Brasil 2014.

San Lorenzo, por el contrario, perdió en el camino a Ángel Correa, Santiago Gentiletti y a su mejor jugador: Ignacio Piatti, transferido a la liga canadiense. De hecho no lo pudo utilizar en la finalísima de la Copa Libertadores. 


La pornografía del dinero en el fútbol

San Lorenzo por ganar la Copa Libertadores obtuvo algo más de 5 millones de dólares. En la edición 2013-2014 de la Champions League, Real Madrid acumuló en todas las fases más de 50 millones de euros.

Este enfrentamiento en Marrakech, una de las ciudades más importantes de Marruecos, puso sobre la mesa la gran diferencia económica entre uno de los equipos más ricos del mundo de Europa (junto al Bayern Munich, Barcelona, los dos Manchester, el City y el United, Juventus y algunos otros más) y el resto de los equipos del mundo, incluidos la mayoría de los que integran ese continente.

¿Alguien olvida que hace poco el Bayern de Guardiola le metió 7 a la Roma en la capital italiana? ¿O que hace un año el Real Madrid dejaba afuera al Schalke 04 con un global de 9-2?

Lejos quedó la paridad. El fútbol a escala global cada vez más se parece al básquet en el sentido de que la capacidad de sorpresa o resultados impensados es casi nula. Gana el más poderoso. Y punto.

En épocas anteriores, los equipos europeos también eran, generalmente, los favoritos cuando se disputaba la Copa Intercontinental. ¿Cuál es la diferencia con este presente del fútbol mundial? Que los equipos sudamericanos, pese a ser menos “fuertes” económicamente, tenían jugadores de jerarquía. 

Independiente con Bochini, Bertoni, Burruchaga Giusti, Marangoni, Trossero, (varios de ellos jugaron mundiales), supo cómo y además, tenía con qué ganarle a la Juventus de 1973 o al Liverpool inglés de 1984. 

Lo mismo con el River del Bambino Veira de 1986: Ruggeri, Alonso, Gallego, Alzamendi, Pumpido, todos campeones del mundo a nivel de selecciones (asterisco para el River de 1995 que perdió 0-1 con una Juventus sospechada de dóping masivo). 

El Argentinos Juniors de Borghi, Batista, Olguín, por citar tres jugadores de primer nivel, bailó a la Juventus de Platini en aquel inolvidable partido de Tokio. 

El Velez Sarsfield de Carlos Bianchi con Chilavert, Flores, Asad, Bassedas y Trotta, nombres que quedaron en las páginas doradas del libro del club. 

Y más acá, el inolvidable Boca, también de Bianchi, Riquelme, Palermo, Delgado, Córdoba, Bermúdez, Tévez, Serna, Basualdo, Abbondanzieri, todos ellos mundialistas, que doblegó a los Galácticos del Real Madrid de Figo y al Milan de Ancelotti, Maldini, Pirlo y Shevchenko .

Capítulo aparte del Estudiantes de La Plata de Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón. Hasta el sábado era el último equipo argentino en llegar a la última instancia intercontinental, la primera edición bajo el nuevo formato “Mundial de Clubes”, cuando enfrentó al Barcelona de Pep Guardiola con Puyol, Henry, Ibrahimovich y Messi. 
Estuvo a dos minutos de la gloria, de ganar el partido. Boselli había marcado el 1 a 0 en el primer tiempo. Pero Pedro igualó a los 88 y Messi de pecho, puso el 2-1 definitivo en el ST del suplementario. En los papeles, el Barça debía ganar fácil. En el campo de juego, Si ganaba el “Pincha” nadie iba a poder decir nada. ¿Recuerdan el gol de Pedro? Un bartoleo, cabezazo para atrás, Albil a mitad de camino y la pelota que hace una parábola e ingresa por el centro del arco. Nueva digresión: ¿alguien recuerda el cabezazo de Desábato que rozó el palo en el minuto 120? Derrota dolorosa.

Hoy, los jugadores de excelencia, ya casi no juegan en las ligas de sus países. Se van desde muy jóvenes a Europa, Brasil, China,  Emiratos Árabes, Grecia, México, Rusia o Turquía.

Los grandes jugadores que regresan a sus países, generalmente lo hacen cuando su rendimiento y/o edades comienzan a declinar (hay excepciones: Juan Sebastián Verón, cuando decidió volver a Estudiantes de La Plata), o cuando ya no están para jugar “allá”, como es el caso de Fernando Gago o años atrás, el “Matador” Marcelo Salas.
 

Una tendencia que impide ser optimista

Hasta el momento, se llevan jugadas nueve ediciones del Mundial de Clubes  suplantando a la vieja Copa Intercontinental. Siete veces ganaron los europeos (Barcelona dos veces, Inter de Milán, A.C. Milán, Manchester United, Bayern Munich, y Real Madrid hace unos días); en dos ocasiones los de Sudamérica (Internacional y Corinthians, ambos de Brasil).  Los equipos argentinos perdieron las tres oportunidades que tuvieron:

ü  Boca Juniors en 2007. No pudo contar con Riquelme, el jugador más decisivo e influyente de la Copa Libertadores obtenida.
ü  Estudiantes La Plata en 2009 (mencionado anteriormente);
ü  Y hace unos días, San Lorenzo de Almagro.

La actualidad del fútbol argentinos dice que los clubes no gozan de buena salud económica ni financiera; que la trama violenta entre actores políticos, dirigentes y barras lejos está de desarticularse; que los simpatizantes de fútbol no pueden ir a los estadios, en algunos casos ni al propio –de visitante, ninguno-; que antes que conformar un buen plantel, los dirigentes se preocupan por vender los mejores jugadores, juveniles o no, y acercar algunos otros que les permita hacerse una buena comisión.

Así es como nos encontramos con un fútbol pobre, dentro y fuera de la cancha. ¿Qué expectativa favorable se puede tener para el futuro si no se producen cambios estructurales y culturales de manera inmediata?


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